| 3/4/2011 12:00:00 AM

De marca mayor

Dos de los más grandes grupos económicos del país, la familia Char -dueña de Olímpica- y Harinera del Valle, están enfrascados en una monumental batalla por cuenta del patrocinio al Atlético Junior.

El debut del Atlético Junior en la presente edición de la Copa Libertadores de Fútbol, el pasado 17 de febrero, registró dos hechos significativos: en primer lugar, logró una valiosa victoria como visitante frente al equipo peruano León de Huánuco, que lo encumbró en el primer lugar de su grupo. El segundo hecho fue la sorpresa que causó al salir al campo de juego con el logo de su patrocinador, Pastas La Muñeca, en su camiseta.

Ese hecho, que pasó desapercibido para muchos, esconde detrás una de las grandes peleas del mundo de los negocios en Colombia. Se trata, ni más ni menos, de un enfrentamiento entre dos de los más grandes grupos económicos del país. Por un lado, Harinera del Valle, una de las compañías más importantes de alimentos y dueña de Pastas La Muñeca, que factura al año cerca de $400.000 millones y dirige Carlos Arcesio Paz. Por el otro, la Organización Olímpica, dueña de varias cadenas de supermercados y estaciones de radio, que factura más de $2,7 billones anuales y pertenece al empresario Fuad Char.

La pelea

Todo comenzó en el año 2006, cuando Harinera del Valle firmó un patrocinio exclusivo con el Atlético Junior, con una duración de diez años, uno de los más largos en la historia del fútbol colombiano. Según Harinera, el contrato no le permitía al Junior compartir espacios publicitarios con otras compañías. En cambio, sí podía usarlos para promocionar cualquiera de sus propias marcas: Pastas La Muñeca, Haz de Oros, Ducatti, Pugliese, aceite Canola y Pastas Consazoni, entre otras.

A principios de este año, el Junior decidió retirar la imagen de su patrocinador de la camiseta. Así se evidenció durante los partidos de preparación, así como durante los primeros encuentros oficiales de la Liga Postobón de este año.

Y ahí fue troya. Entre el 30 de enero y el 13 de febrero pasados, Harinera del Valle expidió tres comunicados, que fueron publicados en diarios de circulación nacional.

En el primero, refuta unas declaraciones del presidente del Junior, Arturo Char, según las cuales estaba esperando a "que La Muñeca hiciera una oferta para ser el patrocinador del equipo". Harinera del Valle refutó y agregó que el contrato de exclusividad estaba pactado hasta el año 2016, razón por la cual "el señor Char no tenía razón para esperar una oferta de Pastas La Muñeca", dice el vcomunicado. También se dice allí que durante los cinco años de patrocinio, el Junior había incumplido varias veces con el uso de la imagen de Pastas La Muñeca, según consta en 16 cartas enviadas al club.

En el segundo comunicado, Harinera del Valle señala que se le está causando un perjuicio económico al retirar su patrocinio de la camiseta del equipo, toda vez que ya había pagado las cuotas de enero y febrero del presente año. Incluso, va más allá y lanza un dardo a la dirigencia del Equipo: "Pastas La Muñeca, como parte de una Organización Empresarial Socialmente Responsable, también se ve obligada a expresar que el señor Arturo Char, presidente, y los demás directivos del Junior están dando un pésimo ejemplo a la comunidad de negocios deportiva y a la sociedad en general al faltar al "juego limpio", deshonrando de tan grave y alevosa forma los contratos que firman y que son ley para las partes".

Aunque el logo de La Muñeca volvió a la camiseta del Junior, en Harinera del Valle no saben qué pasó. "No hemos hablado con ellos. No ha habido una comunicación oficial ni cuando quitaron el logo ni cuando decidieron volverlo a poner", dijo a Dinero una fuente de Harinera del Valle.

Dinero trató de contactar en repetidas ocasiones a Arturo Char, presidente del Junior de Barranquilla. Aunque inicialmente había confirmado una entrevista telefónica, el directivo no volvió a contestar su celular, a pesar de los reiterados mensajes que la revista dejó en su buzón y en su oficina.

Al parecer, el equipo considera que el valor del contrato no satisface las nuevas necesidades del club, ahora que es protagonista del torneo local y de la Copa Libertadores. La movida del Junior tendría dos motivaciones: uno, renegociar el valor del contrato y, otro, lograr que le permitan la entrada de nuevos patrocinadores o, incluso, reemplazar a Harinera del Valle. En el mercado se especula con el renovado interés que tendría Cerveza Águila de llegar de nuevo a la camiseta del Junior, al igual que Freskaleche, hechos que no han sido confirmados.

Aunque la cifra del contrato no se conoce, algunas publicaciones estiman que el monto se acercaría a los $1.000 millones anuales, que fue el promedio que recibió durante la primera parte de la década pasada el equipo de Barranquilla. Esta cifra, no obstante, estaría lejos de los $2.300 millones anuales que pagó Cerveza Águila durante la década de los 90, cuando en la nómina del equipo estaban 'El Pibe' Valderrama, Iván René Valenciano y Víctor Pacheco.

Lo sorprendente es que a pesar de tratarse de dos de las más grandes empresas del país, el contrato de patrocinio, al parecer, no establece claramente la forma en que se pueda terminar. Y por eso cada quien tiene su interpretación. Arturo Char ha manifestado que la rescisión del contrato, tasada en $4.000 millones, puede ser unilateral. De ser así, él estaría dispuesto a asumir los costos si La Muñeca no accede a renegociar el contrato vigente.

Para Harinera, esta afirmación, hecha por Char durante una rueda de prensa del pasado 10 de febrero, no corresponde a la verdad. Asegura que el contrato no contempla una cláusula de rescisión que le permita al Junior, ni a ellos, "incumplir las obligaciones con el pago de una indemnización", según dice en el tercer comunicado.

"No hay una cláusula de rescisión. Hay unos trámites, pero no se puede terminar unilateralmente, pues hay un procedimiento de arbitramento. Ellos dicen que existe la posibilidad de rescindir el contrato y Harinera del Valle dice que no existe. Esa es la diferencia. Estamos evaluando acciones jurídicas, pero aún no se ha tomado ninguna decisión", dice el vocero de Harinera del Valle.

Este sería un segundo capítulo en las peleas que han librado Harinera del Valle y la familia Char. El primero surgió hace un par de años cuando la empresa caleña y la cadena Olímpica no lograron ponerse de acuerdo para comercializar las marcas de Harinera en los supermercados de la cadena.

"Con ellos -dice una fuente consultada por Dinero- tenemos una ruptura comercial desde hace dos años, pero es un tema diferente al del patrocinio. No alcanzamos acuerdos en precios y hubo algunos retrasos en los pagos. Llegamos por otros canales y mayoristas a la región".

A pesar de que se le ha bajado la temperatura al suceso, al cierre de esta edición no se conocía ningún acuerdo, ni tampoco un acercamiento en las posiciones de estos dos grandes grupos económicos.

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