| 7/22/2005 12:00:00 AM

De China para el mundo

China es el imán de la inversión extranjera. Pero en los últimos años, su apetito por invertir en el resto del mundo ha crecido. Colombia todavía no figura en su lista de prioridades.

China es, sin duda, el destino predilecto de los inversionistas extranjeros. En 2004, los compromisos de inversión extranjera directa en ese país sumaron US$153.000 millones al crecer 33%, mientras que la inversión efectivamente realizada sumó US$61.000 millones, un incremento de 13%, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas. Aunque la inversión en lo corrido de 2005 cayó levemente, las autoridades chinas continúan preocupadas por la magnitud de estos flujos de capital, que no les ayudan a cumplir su objetivo de frenar el ritmo de crecimiento de la economía. Por su parte, los demás países -algunos también con preocupación- han visto que en el último año China ha empezado a convertirse -poco a poco- en un agresivo inversor en el resto del mundo.

Según las autoridades chinas, su país todavía no se puede considerar como un gran exportador de capital. Sus inversiones en el resto del mundo son minúsculas comparadas con las que le llegan. De acuerdo con el Ministerio de Comercio chino, estas llegaron a US$3.620 millones en 2004, un aumento de 34% frente al año anterior, y desde su apertura económica hasta 2004 sumaron apenas US$37.000 millones. Así, el director de Cooperación Extranjera del Ministerio de Comercio de China recientemente dijo que ese país no se ha convertido en un exportador de capital significativo y agregó que solo se le puede considerar un gran exportador de capital en potencia.

Potencial que ya se ha comenzado a ver. Una de las movidas más indicativas y controvertidas de su nuevo apetito por activos en el exterior es la pelea que libra su estatal petrolera por la compra de Unocal, una pequeña petrolera estadounidense. La Compañía Nacional China de Petróleo (CNOOC) hizo una oferta en junio de US$18.500 millones por Unocal. La oferta de compra ha encontrado la resistencia de políticos estadounidenses, que han sugerido la inconveniencia de la venta por razones de seguridad nacional. Por otra parte, a la lista de inversiones recientes se suma un acuerdo de cooperación con firmas rusas para invertir US$1.500 millones en obras como un complejo residencial en San Petersburgo, en la fabricación de televisores y otros proyectos agroindustriales.

Hasta ahora, la estrategia china de invertir en el exterior ha abarcado compras en diversos sectores, desde el de recursos minerales y el agroindustrial hasta el de telecomunicaciones y el de electrodomésticos. Sin embargo, la racha de compras es estratégica. Ante todo, China necesita asegurar el abastecimiento de materias primas y, en especial, de recursos energéticos que sustenten su tasa de expansión económica.

Sus empresas petroleras, de metales y commodities han realizado la mayor parte de sus compras en el exterior. Una serie de alianzas estratégicas internacionales poco característica de China, atestigua el fenómeno. En 2004, la estatal china Baosteel realizó una alianza por US$786 millones con Arcelor y Nippon Steel para producir metal galvanizado para su industria automotriz. Igualmente, otra alianza con una firma australiana entregará hierro para la estatal china, la cual también firmó un contrato de abastecimiento en Brasil con el primer exportador de hierro del mundo, Vale do Rio Doce. Por su parte, China Minmetals firmó un acuerdo de abastecimiento de cobre valorado en US$2.000 millones con la chilena Codelco, la mayor productora de cobre del mundo. El contrato sigue un fallido intento de compra de Minmetals por la canadiense Noranda, una de las mayores productoras de cobre, níquel y zinc en el mundo.

China también necesita acceso a mercados. Esto es, marcas con reconocimiento mundial, porque uno de los mayores problemas chinos es que sus marcas no han penetrado los mercados globales. En mayo, la china Lenovo cerró la compra de la división de computadores de IBM, marca que podrá utilizar por cinco meses. Y en este sentido, se perfila la oferta de compra por parte de Harier de Maytag, estadounidense productora de electrodomésticos de línea blanca. Por último, las compras chinas también buscan absorber el know how gerencial de los directivos objeto de sus adquisiciones. Años de créditos blandos y el incondicional apoyo del Estado obligan a las firmas chinas a apuntalar sus estrategias corporativas.



¿Y Colombia?

Detrás de la manifiesta intención de hacer inversiones en Argentina y las ya hechas en Chile y Brasil, por ejemplo, Colombia hasta ahora no ha figurado de manera importante entre sus objetivos. Después de la gira presidencial por China, más de 50 empresarios de ese país han visitado Colombia para evaluar oportunidades. No obstante, la embajada china en Colombia expresó su inconformismo por el decreto 1480 de mayo que restringe la entrada de algunos productos chinos, pues este tipo de medidas puede amenazar el futuro intercambio comercial de los dos países.

El principal interés chino en Colombia es la explotación de materias primas, en particular minerales e hidrocarburos, aunque hasta ahora todo se ha reducido a una serie de entendimientos. En abril, la Agencia Nacional de Hidrocarburos y China firmaron un memorando de entendimiento para evaluar posibilidades de exploración. Igualmente, Ecopetrol y la china Petrochem también han manifestado su intención de cooperación. Y a las discusiones sobre la necesidad de lograr una integración energética entre los dos países se ha sumado la posibilidad de que China invierta en la construcción de un oleoducto desde Venezuela que saldría por la Costa Pacífica colombiana.

La salida por esta costa no es gratuita, porque es un accidente geográfico el que representa, quizás, uno de los mayores impedimentos a la posibilidad de que Colombia supla las necesidades energéticas de China, por lo menos en cuanto a minerales. El potencial mineral de Colombia está ubicado sobre la costa "equivocada", el mar Caribe, como en el caso del Cerrejón. Dada la baja relación valor/peso de materias primas, sacarlas por el Atlántico puede ser demasiado costoso. Tiene más sentido económico sacarlas por el Pacífico.

Por otra parte, ante un eventual Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Colombia también puede convertirse en la plataforma exportadora de China en la región. FAW, el mayor fabricante de buses y camiones de China, montará una fábrica en Pereira para el mercado nacional y regional. En textiles y confecciones, los chinos también han manifestado su interés por aprovechar la ubicación y los recursos humanos de Colombia para exportar. Sin embargo, hacia Estados Unidos, esta posibilidad no es del todo clara, dadas las normas de origen que exigiría el TLC.

China tiene los recursos. Lo que se necesita son proyectos.
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