| 5/4/2014 10:00:00 AM

¡Que viva el rey!

El datáfono es el nuevo rey en la economía. Colombia experimenta profundos cambios en la forma como paga y compra sus productos y servicios.

Voy a la tienda a pagar los servicios y las tarjetas de crédito…”, “Señora, aparte del chance, véndame unos minutos de celular y hágale un giro a mi hijo que está en Medellín…”, “Señor taxista, le pago la carrera con esta MasterCard, en una cuota, por favor…”

Estas frases son solo algunos de los ejemplos de lo que vive y vivirá la sociedad actual, producto de la guerra no declarada entre el dinero plástico y el efectivo. Pagar todo con tarjeta resulta hoy muy difícil, pero los pasos para que este medio de pago gane terreno se están dando. El presidente para América Latina de MasterCard, Gilberto Caldart, estuvo en Colombia a finales de abril para anunciar que en poco tiempo se podrán pagar los pasajes del Sitp o del Transmilenio con este tipo de tarjetas.

Otro anuncio importante lo hizo Credibanco, uno de los más grandes operadores de tarjetas en el país. Francisco Javier Navarro Palacio, vicepresidente de comercio de esa compañía, le dijo Dinero que en menos de un mes se presentará en el mercado un dispositivo que permitirá convertir a los celulares inteligentes en datáfonos. Este pequeño aparato, cuyo valor está entre US$15 y US$20, les permitirá a 1,6 millones de trabajadores independientes, 1,3 millones de vendedores y 400.000 tenderos del país operar como pequeñas sucursales bancarias o cajeros electrónicos, todo gracias a la versatilidad propia del celular.

Por ejemplo, si un abogado, un contador o cualquier otro profesional independiente realiza una consulta o trabajo exprés y quiere cobrar de manera inmediata por sus servicios, solo debe deslizar la tarjeta débito o crédito del cliente por este dispositivo. El programa ya fue lanzado con éxito hace un par de semanas para taxistas en Bogotá, quienes tienen aplicaciones como Tappsi o Smart Taxi. Credibanco también trabaja en una tarjeta para estratos medios y bajos y cuya cuota de manejo es muy inferior a las de MasterCard y Visa.

Hoy, 6 millones de tarjetahabientes cuentan con 31 millones de tarjetas débito-crédito. Si la tendencia de crecimiento sigue, el plástico reinará en el comercio y en las calles.

El desafío será acostumbrar a la gente, pues se trata de una revolución cultural. De eso es consciente el vicepresidente Comercial de Banca Personas de AV Villas, William Shelton Salazar: “Cambiarle el chip a la gente no es fácil, pero es posible crear la necesidad”. El cambio cultural ya recorre las ciudades. Ni hablar del ejército de 120.000 señoras que, datáfono en mano, recorren las calles de los barrios vendiendo el chance, la lotería, minutos de celular y hasta giros a otras ciudades.

Las cifras disponibles sobre el uso de este tipo de medios de pago son más que elocuentes. “En términos de crecimiento, hemos visto un aumento en el uso del datáfono por parte del comercio local en 152% en los últimos tres años y de 47,22% en 2013, con respecto al año anterior”, concluye un informe de Credibanco.

En montos, las cifras son importantes también. Las transacciones con tarjetas de crédito rondaron los $33,2 billones en 2013, mientras las de débito fueron de $21,5 billones. El negocio es jugoso para las operadoras y franquicias teniendo en cuenta que las comisiones promediaron 1,5% en el último trimestre.

Otro de los grandes beneficios del uso del dinero plástico es también uno de sus limitantes. Buena parte de los consumidores y tenderos saben que en la medida en que usen este tipo de dispositivos, hay entidades como la Dian con los ojos bien puestos. Es necesario convencer a los consumidores y usuarios de que no se trata de una trampa, sino del camino correcto.

Economía inalámbrica

Uno de los principales proveedores de tecnología móvil para pagos habló con Dinero sobre el negocio que representa este tipo de dispositivos. William Morales, gerente general de Wireless Mobile, afirmó que las marcas más importantes en este nicho son: Verifone (EE.UU.); Ingenico (Francia) y Pax (China). Cada datáfono tiene un costo aproximado de US$280 y cada año se venden en el país unas 60.000 unidades. Morales considera que la incertidumbre que en materia de seguridad se genera con este tipo de dispositivos se despejará de aquí a 2016, cuando esté desarrollado el uso de la huella dactilar en los celulares.
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