| 3/30/2017 12:00:00 AM

Datacrédito y Cifin quieren ser aliados de los deudores

Con la llegada de inversionistas internacionales al negocio de las bases de datos de los deudores del sistema financiero, estas compañías quieren dejar atrás la mala fama y convertirse en aliados, no solo de la banca sino de sus usuarios. ¿Lo lograrán?

Hasta no hace mucho, las bases de datos de los deudores del sistema financiero eran el coco para miles de usuarios. Aparecer en ellas como moroso era prácticamente garantizar que no se tendría acceso a ningún servicio con la banca. La situación se agudizó luego de la crisis de 1999, cuando la mayoría de colombianos quedaron reportados en estas listas negras, pues el aumento desmesurado de las tasas de interés hizo impagables muchas deudas.

Por esa razón, el colombiano promedio empezó a ver al sistema financiero como un grupo de empresas que les prestaban plata a los que no la necesitaban. “Los bancos le prestan los paraguas a la gente cuando no está lloviendo”, dijo el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, cuando en plena crisis económica a finales del siglo pasado los bancos se negaban a otorgar créditos.

Que los bancos presten plata depende en buena medida de la información que tienen sobre sus clientes, pues, al fin de cuentas, el dinero que dan en crédito pertenece a los ahorradores; así que deben ser muy cuidadosos a la hora de adjudicar préstamos. Por eso, administrar la información sobre el comportamiento crediticio de todos los colombianos es un negocio vital para el sector financiero y las personas que quieren acceder a créditos.

En Colombia los dos principales actores que ofrecen este servicio se conocían hasta no hace mucho tiempo como Datracrédito y Cifin; sin embargo, ambas compañías pasaron a manos de inversionistas extranjeros, lo que significó un cambió radical en el enfoque de estas firmas, evidenciado en el cambio de nombres de las compañías.

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A la primera, Datacrédito (que por antonomasia evocaba el nombre de las listas negras del sistema financiero en Colombia) llegó el grupo Experian, que, según el presidente de la compañía para la región Spanish Latam, el colombiano Mauricio Angulo, es la número uno del mundo en el negocio: factura anualmente US$4.800 millones y la mitad de su mercado está en Estados Unidos y la otra mitad en el resto del planeta. “Es una compañía completamente global”, dice Angulo acerca de su casa matriz de origen británico.

La otra, la antigua Cifin, ahora se llama Transunion, que tiene su headquarters en Estados Unidos; esta es una empresa con facturación anual por US$1.700 millones, de acuerdo con los reportes emitidos por la compañía. “Se trata de una empresa global de información que tiene presencia en 34 países y que sirve a muchos sectores para que conozcan bien sus clientes, evaluando y administrando mejor sus riesgos”, explicó Hernando Osorio, director ejecutivo en Colombia de Transunion. Esta firma estadounidense llegó a Cifin en marzo de 2016.

¿En qué ha cambiado el negocio? Básicamente en que, si bien el registro de deudores morosos sigue siendo importante, las compañías están incursionando en nuevos servicios propios de los “bureau de créditos” en un mercado dominado por la tecnología.

Eso significa, por ejemplo, que ya no solo es posible mirar el pasado de un cliente, sino hacer prospectiva sobre el comportamiento futuro, a partir de la información que se tiene de él.

Realmente se trata ahora de un negocio de bigdata y las posibilidades de él están determinadas por la cantidad de tecnología que se posea y el tipo de personas que puedan hacer lecturas de esas grandes bases de datos.

Según Osorio, de Transunion, justamente por eso uno de los principales rubros de inversión de la firma es software y hardware. “En total invertimos más de US$10 millones durante 2016”, asegura. Por el lado de Experia, los niveles de inversión alcanzan los US$12 millones al año, de acuerdo con Angulo.

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A esto se le suma que las compañías destinan buena parte de su esfuerzo a contratar recurso humano capacitado para enfrentar los nuevos desafíos. Eso significa que les tienen puesta la mira ya no solo a abogados, como ocurría anteriormente, cuando los problemas que tenían que resolver eran exclusivamente de tipo legal; ahora buscan matemáticos, economistas, actuarios, estadísticos e ingenieros.

Actualmente este mercado mueve en el país unos $300.000 millones al año y está sirviendo no solo a las entidades financieras sino también al comercio, a las compañías de telecomunicaciones y quiere incursionar fuertemente en el sector agroindustrial y las Pymes.

La revolución del crédito

Según Hernando Osorio, de Transunion, cada año tienen que diseñar nuevos productos para sus clientes, pues ahora no se trata solo de mirar el historial de los deudores del sector, sino de proyectar su comportamiento futuro y de esta forma establecer qué clase de servicios pueden ofrecer.

Angulo, de Experian, asegura que ese tipo de actividades ha permitido, por ejemplo, que el Banco de la Mujer en Cali, uno de sus clientes, diseñe un programa de microcrédito que les permite a madres cabeza de hogar recibir desembolsos por $70.000. Así, básicamente, estas personas pueden acceder a recursos de capital para comprar materias primas para sus micronegocios. “Una mujer cabeza de hogar le puede sacar más de 100% de retorno a un crédito como esos”, explica.

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Justamente aumentar la bancarización en el país ha sido posible gracias a estas bases de datos. De acuerdo con el reporte de Doing Business 2017, Colombia ocupó el segundo lugar en el ranking de “obtención de crédito”. El país se ha venido consolidando en los primeros lugares de esta clasificación básicamente por el nuevo marco regulatorio respecto del manejo de datos personales, la alta cobertura de sus bases de datos y la profundidad de la información que se tiene sobre los usuarios del sector financiero.

Buena parte de esta revolución ha ido de la mano del crecimiento de la telefonía móvil e internet, pues es a través de ellos que los usuarios entran al registro nacional de crédito.

Así las cosas, el país cuenta con un sistema legal y de servicios robusto que le abona el terreno para el incremento del crédito.

Ambas firmas reconocen que en la actual coyuntura hay un deterioro de los indicadores de cartera, que está asociado a la tendencia económica misma, pues el PIB colombiano se ha venido desacelerando en los últimos años.

Para Angulo, de Experian, en Colombia la mayor parte de las personas son buenas pagas y por eso el principal riesgo asociado a la actividad no es el crediticio: el principal riesgo es el bajo nivel de educación financiera que hay todavía y el incremento en los riesgos operacionales y de fraude.

Los niveles de bancarización en Colombia vienen creciendo y hoy se estima que casi 80% de la población adulta tiene algún tipo de servicio financiero y cada año aproximadamente 1,5 millones de personas están entrando al mercado de crédito.

Con las inversiones en tecnología, los nuevos enfoques en sus servicios y la creación de nuevos productos, las empresas de bases de datos del sistema financiero tienen el desafío no solo de dejar atrás su mala imagen, sino la de consolidar una de las actividades claves para el desarrollo del país: el crédito.

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