| 9/1/1993 12:00:00 AM

Cusiana para Cuasilegos

Los descubrimientos petroleros no colocan a Colombia en las grandes ligas, pero significan una gran riqueza para el país. ¿Cómo afecta Cusiana a la actividad económica?

¿DÓNDE ESTÁ CUSIANA?

En el piedemonte llanero, que es una zona de gran complejidad geológica, en la que desde el siglo pasado se sospechaba que había petróleo. Desde la década pasada se han firmado 14 contratos de asociación, se han registrado más de 6.000 km de sísmica, se han perforado 22 pozos y se han invertido más de US$ 400 millones. En 1989 se encuentra el primer pozo exitoso: Cusiana 1. Por problemas técnicos hubo que perforar tres pozos, antes de llegar a Cusiana 2A.

Hoy en día los pozos Cusiana 2A y Cupiagua han demostrado su comerciabilidad, y el pozo Volcanera 1 es prometedor. Liria 1 y Aysisí 1 pueden resultar positivos, pero aún es temprano para conocer resultados. Un pozo es explotable si se demuestra que la cantidad de petróleo que encierra justifica económicamente la inversión de perforación, extracción y transporte.



¿DE QUIÉN ES EL PETRÓLEO?

La exploración y producción de petróleo es un negocio muy costoso. Se requieren enormes sumas de dinero para realizar la sísmica inicial, procedimiento previo a la perforación (mediante el sistema de sonar se encuentran las zonas susceptibles de contener petróleo en el subsuelo), perforar los pozos y medir la comerciabilidad de un campo. Por ejemplo, excluyendo Cusiana y Cupiagua, se estima que la exploración actual en el piedemonte llanero totalizará US$ 800 millones, para hacer sísmica en 2.700 km y perforar 40 pozos.

El petróleo, por encontrarse en el subsuelo pertenece al Estado. Pero el país no cuenta con los enormes recursos que se requieren para explorar en todo el país. Es por ello que Ecopetrol se reserva algunas áreas para explorar directamente, y en otras firma contratos de asociación con compañías privadas. En la actualidad Ecopetrol se ha reservado para exploración directa 950.000 hectáreas en la zona del piedemonte llanero y hay 12 contratos de asociación vigentes, en un área de 1.241.000 hectáreas.

¿Qué es el contrato de asociación? Es un contrato que firma Ecopetrol con empresas privadas extranjeras, para la exploración y producción de petróleo. El contrato opera así: La empresa extranjera realiza la sísmica y la perforación de pozos en el área geográfica asignada en el contrato, con capital propio. Si el campo resulta comerciable, Ecopetrol declara la comerciabilidad del mismo, que es lo que hizo con Cusiana el 29 de junio, y debe desembolsar el 50% de la inversión total, incluyendo la inversión realizada hasta ese momento. La producción de petróleo se reparte 40% para la empresa asociada, 40% para Ecopetrol y 20% para las regiones y el gobierno nacional en forma de regalías. Ecopetrol en realidad recibe el 60% y le transfiere el 20% a las regiones. Las regalías se pagan con petróleo. El contrato dura 20 años, al término de los cuales todo revierte a la nación.

Si el campo no resulta comerciable, es la compañía asociada la que paga la totalidad de la inversión y asume la pérdida total; el riesgo corre por cuenta de la compañía asociada. En el caso de Cusiana, las empresas asociadas son la British Petroleum c mayoritaria-, Total (francesa) y Triton (norteamericana). La operadora es la British Petroleum.



¿CUÁNTO PETRÓLEO ES?

Antes del descubrimiento de Cusiana el país contaba con reservas de petróleo de 1.670 millones de barriles. En Cusiana se calcula que hay 2.000 millones de barriles, o sea que se duplican las reservas del país. En Cupiagua se estiman reservas de 500 millones de barriles, o sea que sin Volcanera, las. reservas de petróleo del país ascienden a algo menos de 4.000 millones de barriles. Hay expectativas de que las reservas del piedemonte llanero totalicen entre 3.000 y 4.000 millones de barriles.

Se estima que en 1997 la producción de estos pozos será de 600.000 barriles diarios, para un total de producción nacional de un millón de barriles diarios. Para tener una referencia, en la actualidad, la producción colombiana es de unos 450.000 /d y en Venezuela supera los 300.000 b/d. Las reservas venezolanas ascienden a 62.650 millones de dolares y las de México son de 51.298 millones de barriles. Las reservas mundiales ascienden a 911.000 millones de barriles. Las exportaciones de Colombia con Cusiana, a partir de 1997, serán de 700.000 b/d. Venezuela exporta actualmente 1.520.000 b/d.



¿CUÁNTO HAY QUE INVERTIR?

e calcula que para poder extraer el S petróleo hay que invertir durante 1993-1996 US$ 4.190 millones, de los cuales US$ 2.095 millones corresponden a Ecopetrol, todo ello sin incluir transporte. Obviamente Ecopetrol tendrá que endeudarse en el exterior para hacer frente a estas cuantiosas inversiones.

A su vez, en oleoductos y adecuación de puertos hay que invertir otros US$ 1.650 millones, parte de los cuales serán aportados por inversionistas privados, nacionales y extranjeros. Por lo menos en oleoductos, ya se tomó la decisión de que sean construidos por el sector privado.



¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS?

En términos de exportaciones de hidrocarburos (efecto de balanza de pagos sin tener en cuenta las divisas por concepto de la inversión extranjera implícita) los mayores ingresos se percibirán especialmente desde 1995. En ese año Cusiana implicará casi US$ 900 millones más de exportaciones, en 1996 US$ 2.500 millones adicionales y a partir de 1997 cerca de US$ 3.900 millones anuales adicionales durante varios años consecutivos hasta el 2002, cuando las exportaciones empezarían a declinar. Esto bajo el supuesto de que no se registrará un deterioro significativo en el precio internacional del crudo.

Con el crecimiento de las exportaciones, y también como resultado de la inversión extranjera que demandará Cusiana en sus distintos componentes, habrá un tendencia a un aumento de las reservas internacionales, con la consiguiente expansión monetaria. Este efecto puede acentuarse si, como es de esperar, se crean expectativas favorables de confianza en el futuro económico del país que se traducen en más inversión extranjera y en repatriación de capitales. Si las divisas que ingresan se monetizan para financiar inversiones en pesos, ya sea del proyecto mismo o gasto del sector público, el impacto monetario puede llegar a ser considerable, con las consiguientes presiones inflacionarias.

Si se evalúa Cusiana como si fuera un proyecto de inversión, o sea teniendo en cuenta el flujo de beneficios y costos llevados a valor presente, sus utilidades netas serían alrededor de US$ 8.500 millones, de los cuales le corresponden al país el 85%, es decir US$ 7.225 millones, entre la participación de Ecopetrol, regalías e impuestos (utilizando una tasa de descuento del 10%). Para Ecopetrol las utilidades netas ascenderían a US$ 3.400 millones, sobre los cuales deberá pagar al gobierno nacional impuesto a la renta y toda clase de contribuciones. Los socios extranjeros tendrían una utilidad neta en valor presente de US$ 1.275 millones.



¿DE QUIÉN ES LA BONANZA?

Cuando hay una bonanza externa, como la cafetera en la segunda mitad de la década de los setenta, o la bonanza petrolera que se avecina con Cusiana, aumenta abruptamente la cantidad de dólares (o divisas) que ingresan al país.

En el caso del café, la bonanza era más difícil de manejar, porque como lo manifestó en la época el Presidente López "la bonanza es de los cafeteros". El gobierno podía intervenir sólo hasta cierto punto en la cantidad de divisas que se reintegraban y en la forma como se gastaban. Si los cafeteros decidían cambiar los dólares de sus exportaciones por pesos para financiar sus gastos dentro de Colombia, nadie lo podía impedir pues esos dólares les pertenecían. En el caso de Cusiana los mayores ingresos no pertenecen al sector privado sino a la Nación a través de Ecopetrol y de los impuestos que recauda, así como a las regiones productoras a través de las regalías.

Pero, ¿cuál es el problema de que lleguen muchos dólares al país? En abstracto, para un país es buena una bonanza externa, así como para una fábrica es bueno que sus ventas se incrementen. Una bonanza externa proveniente de mayores exportaciones significa que el país cuenta con más recursos, que hay más riqueza, mayor capacidad para hacer inversión, mayor gasto público en infraestructura, puertos, salud, educación, justicia, etc., lo que supuestamente se traduce en un aumento en el nivel de vida de la población.

El problema no es que entren más dólares sino la velocidad a la que ingresan y en qué se gastan.



¿QUÉ DICE LA TEORÍA SOBRE EL MANEJO DE UNA BONANZA PETROLERA?

1. Al entrar más dólares, si ellos se convierten en pesos, aumenta la cantidad de dinero en la economía, lo que significa una expansión monetaria.

2, La mayor cantidad de dinero en la economía se traduce automáticamente en una mayor demanda de bienes y servicios por parte de los poseedores de ese dinero.

3. La mayor demanda por esos bienes originada en la bonanza puede suplirse con bienes importados, si la producción doméstica no alcanza a abastecerla. Las presiones inflacionarias se atenúan con estas importaciones: si ellas no existieran o fueran mínimas porque el gobierno las restringe, entonces. parte de la mayor demanda, la que no se puede satisfacer con la producción interna, ocasionaría un aumento en los precios de los bienes demandados.

4. No obstante, hay una serie de bienes que no se pueden importar, aun en una economía totalmente abierta: bienes raíces, servicios públicos, servicios personales, algunas materias primas para la construcción, etc. La mayor demanda por estos bienes llamados no transables o no comercializables) crea presiones inflacionarias. Aumentan los precios de los no transables frente a los que sí se comercializan. Se vuelve más atractivo invertir en el sector de los no transables, pues sus precios aumentan. Es por ello que una bonanza externa significa un boom en la propiedad raíz.

5. Al existir una mayor oferta de dólares en el mercado, cae en términos reales el precio del dólar. En otras palabras, se revalúa el peso. Esa reevaluación no es nominal sino real, o sea descontando el impacto de la inflación. En otras palabras, la reevaluación se produce porque se devalúa menos que la inflación. La inflación en este caso se origina ante todo en el aumento de los precios de aquellos bienes que no se pueden importar. Al revaluarse el peso, los exportadores reciben menos pesos por cada dólar exportado, lo que disminuye la rentabilidad de su negocio, se abaratan las importaciones sacrificándose la producción interna de aquellos bienes que compiten con los importados, y se aumenta la rentabilidad en aquellos sectores con producción no transable, cuyos precios son los que más tienden a aumentar.

6. Los puntos anteriores resumen lo que se llama enfermedad holandesa: una bonanza petrolera puede conllevar apreciación de la tasa de cambio, presiones inflacionarias en los bienes no transables, reasignación de recursos hacia los sectores productores de no transables en desmedro de la industria, la agricultura y los bienes de exportación, caídas en la producción de estos sectores, disminución en las exportaciones diferentes al petróleo, por la apreciación de la tasa de cambio.

7. Por otro lado, el gobierno va a tener mayores recursos para gastar. Es muy difícil en estos casos, en países como Colombia con grandes necesidades insatisfechas, resistir la tentación de gastar más de lo que se tiene. El gobierno corre el riesgo de comprometerse en megaproyectos como el metro de Bogotá. La mayor capacidad financiera del país lo convierte, paradójicamente, en un país atractivo para recibir crédito externo. La banca internacional va a ofrecer crédito externo, muy difícil de rechazar. Cuando se acabe la fiesta, el país puede encontrarse con una deuda externa impagable, un déficit fiscal cuantioso, una economía en barrena y una inflación galopante.



¿QUÉ HACER?

La solución no es dejar enterrado el petróleo de Cusiana, sino saber manejar la bonanza. Uno no puede dejar de gastarse el premio mayor.

Hay varias reglas que permitirán al país disfrutar de la riqueza de Cusiana, reduciendo al mínimo las consecuencias negativas.

1. No se debe reintegrar la totalidad de los dólares de un golpe. Debe crearse un fondo externo, manejado por la Junta Directiva del Banco de la República, para dosificar la bonanza. Ello implica posponer aspiraciones de gasto del sector público. La bonanza no debe gastarse de un solo golpe.

2. De todas maneras, será difícil evitar una reevaluación del peso. Si el gobierno acelera la devaluación nominal aumenta la inflación, con lo cual lo que hace con la mano se borra con el codo. La tasa de cambio real se revaluaría de todas maneras, con mayores niveles de inflación.

3. La única manera efectiva para evitar una reevaluación traumática es, entonces, ahorrar parte de los excedentes (gastarlos gradualmente) y de otra parte, mantener la economía abierta con el fin de aminorar las presiones inflacionarias y generar un mayor gasto de divisas en áreas donde el país no cuenta con ventajas comparativas. Es indispensable que haya una demanda de divisas que contrarreste la gran oferta. En una economía abierta hay demanda de divisas para importaciones.

4. Debe existir libertad de salida de capitales y eliminarse los controles a la inversión de colombianos en el exterior. Debe, también, eliminarse la obligatoriedad de reintegrar las divisas provenientes de exportaciones diferentes al petróleo. En la medida en la cual los empresarios colombianos inviertan en el exterior, o no tengan que reintegrar sus ventas en el exterior, se atenuarán las presiones reevaluacionistas de la bonanza. Mientras menos dólares entren, mejor.

5. El gobierno debe adoptar una política fiscal austera. Aunque tendrá la capacidad para aumentar el gasto público por los mayores impuestos que recaudará, debe, por otro lado, contribuir a un aumento en los niveles de ahorro de la economía por medio de superávit fiscales. El gasto debe canalizarse hacia bienes transables e importaciones. Así compensa la tendencia a la reevaluación del peso y a la inflación. Si la demanda de no transables aumenta, se acentúan las presiones inflacionarias. Si el gasto público se desborda, la única forma de evitar la inflación es revaluando el peso.



¿AL FIN QUÉ?

Los objetivos deben ser evitar la inflación y una excesiva reevaluación de la tasa de cambio. Para impedir la caída en la producción agrícola e industrial (bienes comercializables), el gobierno puede caer en la tentación de cerrar la economía. Nada más contraproducente. Si las importaciones de transables se cierran, éstas se comportan como no transables: sus precios suben. Al mismo tiempo, al restringirse el gasto de divisas en importaciones, la oferta de estas divisas superaría aún más a la demanda, con lo cual la reevaluación sería aún mayor. Tiene que haber demanda de divisas para pagar importaciones. Con una economía cerrada se aceleraría la inflación y la reevaluación.

Entonces, ¿qué se necesita para administrar bien la nueva riqueza? Ante todo un gobierno que no sea populista, que no intente resolver todos los problemas en cuatro años y que continúe con la apertura de la economía. Aysisí.
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