| 10/2/2013 6:00:00 PM

Cuernos punto-com

Colombia se ha convertido en un gran mercado para Ashley Madison, la célebre página web para poner los cachos. Dinero habló con su fundador.

Los colombianos infieles se están convirtiendo en una verdadera mina de oro para la compañía de citas de amantes en internet Ashley Madison.

Tras su ingreso en 2012, la compañía se había trazado la meta de alcanzar 150.000 suscriptores en el primer año de operaciones, pero para sorpresa de su fundador, el canadiense Noel Biderman, llegó a 172.000. “Ha superado nuestras expectativas, realmente nos ha ido muy bien”, le dijo el directivo a Dinero.

La empresa, que comenzó a operar en 2007, se ha convertido en un fenómeno mundial y en un negocio muy rentable para sus creadores. En solo siete años pasó de vender US$10 millones a US$120 millones estimados para todo 2012. Actualmente opera en 30 países y cuenta con 20 millones de usuarios.

¿Cómo funciona el negocio? Como muchos sitios de internet, la opción de Ashley Madison para generar ingresos estaba en adoptar un modelo de suscripción o de venta de publicidad. “Nosotros nos decidimos por el modelo de suscripción, ya que queremos mantener nuestro sitio completamente libre de publicidad”, asegura Biderman.

Sin embargo, por el tipo de clientes que debía manejar, la típica suscripción no resultaba la mejor fórmula para garantizar la lealtad; así que decidieron filtrar el sistema. “Realmente no queríamos que las mujeres fueran bombardeadas con toneladas de correos electrónicos indiscriminadamente, la idea es que los hombres valoremos cada correo electrónico como una oportunidad para conquistar y seducir a la mujer con la que se hace el contacto”, explica el CEO de Ashley Madison.

Esto los llevó a diseñar un sistema de créditos que no exige un pago mensual de los servicios sino que vende paquetes de créditos de los cuales se van descontando los costos por hacer contactos, “mucho más apropiado por la naturaleza cíclica de las aventuras amorosas”, dice Biderman.

Los ingresos se derivan entonces de los cobros que se hacen por los correos electrónicos, los chats o los regalos virtuales que se realizan entre los amantes, aunque solo una de las dos partes tiene que pagar. Y en 99% de los casos son los hombres los que realizan los pagos.

Colombianas infieles
A nivel mundial, entre los suscriptores de Ashley Madison 70% son hombres y 30% mujeres. Sin embargo, el porcentaje de mujeres es superior en el caso colombiano, donde representan 33% del total de usuarios y en los picos más altos de registro se ha reportado hasta 38% de público femenino.

“El mercado colombiano está creciendo y tiene un gran potencial. El país es definitivamente un reto para nosotros porque la sociedad colombiana sigue siendo conservadora en términos de ideología y moral(…) pero la verdad del asunto es que no importa cuál sea la tendencia religiosa, todos compartimos el mismo ADN y la monogamia no hace parte de él”, asegura Biderman.

Los datos de la compañía muestran que las cinco ciudades más infieles de Colombia son Medellín, que lidera el ranking con 27% de los usuarios, seguida por Bogotá con 20%, Barranquilla con 18%, Cali con 14% y Pereira con 7%.

Los directivos de esta empresa también encontraron que las mujeres barranquilleras son las más tranquilas ante los deslices de sus maridos, mientras las santandereanas aparecen como las menos tolerantes a una infidelidad.

En el ranking latinoamericano de las 10 ciudades más infieles de América Latina, Medellín ocupa el cuarto lugar y Bogotá el octavo. Santiago de Chile aparece como la ciudad con mayor demanda por el tipo de servicios de Ashley Madison.

Para los directivos de Ashley Madison, el mercado colombiano es uno de los más promisorios porque justamente los mejores resultados se dan en países más conservadores o religiosos. La caja registradora no para de sonar en el país.
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