| 8/4/2006 12:00:00 AM

Crece el juego

La profesionalización en Colombia del negocio de juegos localizados —casinos, bingos y salas de máquinas— rinde sus frutos. El último año, la categoría creció 27% sus transferencias y se consolidó como la segunda en aportes del sector.

Un reciente análisis estadístico del sector de juegos de azar en Colombia, realizado por la Federación Colombiana de Empresarios de Juegos de Azar (Feceazar), encontró que los Juegos Localizados ya superan a las loterías en aportes a la salud y, por tanto, son la segunda categoría de esta industria después de las apuestas permanentes (chance).

Según Feceazar, esta modalidad de juego pasó de participar en 2004 con el 18,85% de los derechos de explotación que pagan las empresas del sector en el país, a hacerlo con el 20,89% —contra el 18,38% de las loterías— en 2005. Sus transferencias reportadas a la Empresa Territorial para la Salud, Etesa, crecieron 27% entre 2004 y 2005, y a junio de 2006 ya superaban las de todo 2004. Además, de acuerdo con estimaciones de empresarios del negocio, este año los juegos localizados moverán más de $1 billón en todo el país. ¿A qué se debe este auge de casinos, bingos y máquinas de juego?

Las interpretaciones son diversas, pero básicamente se centran en la profesionalización del negocio, dada la acción reciente del gobierno nacional para formalizarlo (reglamentó la Ley 643 —referente al monopolio rentístico de juegos— en la modalidad de localizados, mediante el decreto 2483 de 2003) y de los empresarios para imprimirle mayor categoría y credibilidad. No en vano, los juegos localizados en Colombia vienen siendo dominados por grupos empresariales expertos en esa modalidad.

La competencia entre compañías respetadas en el negocio, como Codere (Mundo Fortuna, Fantasía Royal, Star Casino Games y Bingo del Sol), Winner Group (Hollywood, Río, Rock'N Jazz, y Broadway) y Universal de Casinos —Unidelca— (Caribe, Havana, Real Game, Golden Palace y Circus), entre otras, ha generado un desarrollo sostenido en la categoría y la expansión evidente del negocio. "Los líderes del mercado están ampliando sus redes de casinos, bingos o salas de máquinas, con formatos más acogedores y seguros, en los cuales hacen énfasis en el servicio y ofrecen incluso espectáculos de alto nivel. La idea general es darle otra cara a este negocio", asegura un analista del sector.

De igual manera, la acción frontal de Etesa contra la informalidad logró una caída de casi 87% el último año en el país. "Hacemos visitas permanentes y hemos sellado casi 5.000 establecimientos en dos años y medio; es decir, 80.000 instrumentos de juego", afirma Gloria Beatriz Giraldo, presidenta de Etesa. El resultado de esas acciones, en muchos casos, lleva a la legalización de las empresas. "Con base en los instrumentos inventariados a 2002, teníamos 4 contratos legalizados y 18.000 instrumentos de juego; y terminamos el año pasado con 400 contratos de concesión firmados y 100.000 instrumentos. No en vano, los juegos localizados pagaban $20.000 millones anuales, en 2000, por derechos de explotación y el año pasado pagaron $92.000 millones", agrega Gloria Beatriz Giraldo, de Etesa.



Las jugadas

Este auge de los juegos localizados ha tenido mucha relación con su entrada masiva a los centros comerciales, los cuales a su vez se han expandido enormemente. "Aunque desde hace muchos años conocemos casinos y bingos en nuestro país, hace apenas unos 4 años, estos formatos se popularizaron y entraron a formar parte del portafolio de productos y servicios que ofrecen los centros comerciales. Hoy, los bingos y casinos son una modalidad de entretenimiento, para un segmento específico de clientes, que enriquece la oferta comercial", comenta Horacio Lince Calle, gerente general de Unicentro Bogotá, donde funcionan actualmente 4 casinos y un bingo.

A lo anterior se ha sumado el enorme impacto del avance de la tecnología en el negocio, pues aparte de brindar mayor transparencia frente a los entes reguladores y por tanto, frente a los clientes, ofrece mayores atractivos para el jugador. "Las ventas de cartones de bingo se triplican cuando hay simultáneas nacionales, y en los demás juegos, los efectos tecnológicos logran atraer con fuerza al tradicionalmente esquivo cliente joven", agrega un empresario de la industria del juego.

Por eso, las empresas del sector compiten ahora cabeza a cabeza para ganar participación en el mercado, en un país donde el porcentaje de jugadores (del total de la población), según estudios de la multinacional Codere, pasó del 25% en 2004 al 28% en 2005, y en lo corrido del año ya está en 35%. "Este año, vamos a abrir 3 puntos más de bingo, en Montería, Bogotá y Medellín", anuncia María Camila Venegas, gerente general de bingos de Codere. "Nosotros en este semestre abriremos en Pasto y ampliaremos 1.100 m2 nuestro punto en el Portal del Quindío. Además, estamos avanzando en un superproyecto en Medellín", agrega Carlos Quintero, presidente de Unidelca.

El negocio, que siempre dependió de pocas personas con gran poder adquisitivo, ahora se basa mucho más en el volumen; sobre todo porque la intensificación de la competencia obliga a las empresas a castigar márgenes por dar valores agregados como espectáculos musicales o humorísticos, rifas especiales, entrega de pasabocas, bebidas al gusto y las indispensables y altas inversiones tecnológicas (en Las Vegas renuevan todo el parque de máquinas, cada 18 meses). De ahí el crecimiento explosivo de las redes de casinos y de bingos a lo largo y ancho del país.

Según los registros de Etesa, hay 3.000 establecimientos de marca en el país, y eso sin contar las miles de máquinas que operan en un sinnúmero de locales comerciales, a cambio de una comisión por ventas. "Lo que nosotros llamamos el negocio de ruta (calle) nos representa el 60% de los ingresos. De hecho, tenemos 12.700 máquinas en varias ciudades", anota María Camila Venegas, de Codere.

Pero no todo es color de rosa, pues la industria se debate en el problema de requerir altísimas inversiones, pero no disponer de la banca para obtener financiación. "Ellos en su mayoría no creen en este negocio, así que debemos conseguir recursos en entidades de afuera", enfatiza Carlos Quintero, de Unidelca.

Esa es una barrera por superar de la industria del juego en Colombia, la cual mientras tanto sigue buscando ganar credibilidad, deshacerse del estigma del lavado de activos y posicionar su negocio como una alternativa de entretenimiento que se debe asumir de manera moderada y controlada. Ya tiene terreno ganado, pero el juego apenas comienza y hay mucho en qué apostar.
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