| 9/2/2015 7:00:00 AM

Crece la demanda de Biogen contra RSA

Un conflicto que se inició hace 10 años entre Biogen y la aseguradora Royal and Sun Alliance (RSA) ya va en llamamiento a juicio. Esta es la historia.

El 25 de agosto de 2005, en las instalaciones de la planta de Laboratorios Biogen se presentó una explosión que causó daños en sus instalaciones físicas y afectó maquinaria, materia prima y productos en proceso o terminados.

Este hecho inició un largo litigio en el campo de los seguros que, tras un fallo de un tribunal de arbitramento, ahora está en la Fiscalía y en noviembre se iniciará el juicio.

¿Cuál es la historia? Como en todas estas situaciones de siniestros, las empresas acuden a sus aseguradoras, en este caso Royal & Sun Alliance (RSA), para activar la póliza de seguro y reiniciar sus operaciones para no perder mercado y que sus negocios no fueran impactados.

El trámite se inició con normalidad y tanto Biogen como RSA acordaron la contratación de la ajustadora McLarens Young Colombia para estimar el monto de la indemnización y los aspectos para definir el valor del lucro cesante, en temas como pérdida de utilidad bruta e incremento de costos de operación.

Allí aparece uno de los protagonistas de la historia: Arnulfo Silva, experto contable, que inicia su trabajo con McLarens para hacer los cálculos que definan estos montos de la indemnización. Mientras se daba ese proceso y se analizaban las cifras, RSA realizó una serie de anticipos al laboratorio que en total llegaron a $6.000 millones.

Sin embargo, el proceso entró en una etapa de mayor complejidad. En abril de 2007, Biogen presentó ante RSA una reclamación formal por $29.000 millones, correspondiente a la totalidad de los perjuicios. Según Biogen, esta cifra se presentó sin conocer en ese momento el resultado de la indemnización de lucro cesante por parte de McLarens.

De acuerdo con información de Biogen, semanas después de esa reclamación, el laboratorio convocó a un tribunal de arbitramento, instancia consagrada en la póliza para resolver diferencias, con el mismo valor de la pretensión y discriminado así: $5.191 millones por concepto de daño emergente y $23.851 millones por lucro cesante que a su vez se dividía en $19.155 millones por pérdida de utilidad bruta; $4.574 millones por incrementos de costos de operación; y cerca de $122 millones por honorarios de auditores. El Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá acogió el trámite y las dos partes designaron a Bernardo Botero como único árbitro.

De hecho, en forma paralela al proceso, la aseguradora le hizo un ofrecimiento a Biogen por $19.000 millones que el laboratorio no aceptó pues su pretensión era de $29.000 millones

Posteriormente, en el informe del ajustador se establece que la pérdida indemnizable por concepto de utilidad bruta es de $1.318 millones y el de costos de operación de $2.446 millones.

El Tribunal ordenó entonces un dictamen pericial en el que se designó a Horacio Ayala, exdirector de la Dian y luego se realizó un nuevo informe, solicitado por el árbitro, que adelantó Incorbank.

En septiembre de 2008, el árbitro declaró que RSA debía a Biogen por lucro cesante la suma de $8.860 millones, discriminados así: por pérdida de utilidad bruta $5.986 millones, por incrementos de costos de operación $2.752 millones y por honorarios $121 millones, cifras muy distantes a la pretensión de Biogen.

Ya con el fallo del árbitro, Biogen recibe de RSA el pago. Pero la historia no terminó allí. Arnulfo Silva, quien participó en el proceso de ajuste de lucro cesante, conoció el informe de McLarens y en una declaración extrajudicial ante el Notario 40 advirtió que “los datos de ese informe no corresponden con los resultados ni el análisis que yo preparé”.

Aunque RSA no se pronunció sobre el caso ni McLarens respondió la llamada de revista Dinero, esta publicación conoció que para RSA el informe de Silva era un insumo más para la construcción del documento final de ajuste y que la respuesta debía proceder de McLarens y su representante legal.

Silva hizo una denuncia más grave: que se le solicitó por parte de Francia Elena Rincón, en ese entonces funcionaria de RSA, que la pérdida de lucro cesante no podría ser mayor de $7.000 millones, “que era el valor de la reserva que se había constituido desde el inicio del siniestro” y señaló en su declaración que “el lucro cesante a cargo de Royal y a favor del laboratorio debía ser de entre $12.000 millones y $15.000 millones (...) discriminado en dos conceptos diferentes: pérdida de utilidad bruta por disminución de ingresos que ascendían entre $28.000 millones y $30.000 millones; y pérdida por aumento de gastos de funcionamiento $4.000 millones”.

En este punto hay varias discusiones que en la etapa de juicio tendrán que ser definidas. La primera, que Silva menciona $7.000 millones como tope de las reservas, pero se pagan por concepto de lucro cesante $8.860 millones, y hubo una oferta de $19.000 millones por parte de la aseguradora, cifras superiores a lo que –según Silva– era el valor de la reserva. Además, que Silva en su declaración ante el árbitro no hizo ninguna acusación en torno a las supuestas presiones que funcionarios de la aseguradora le hicieron en el proceso de ajuste, acusaciones que sí realizó posteriormente en una declaración extrajuicio.

¿En qué va el proceso?

Años después del fallo del tribunal y tras las denuncias de Silva, Biogen decidió iniciar un proceso penal contra Juan Carlos Lancheros, gerente de McLarens, y Daniel García y Francia Elena Rincón, hoy extrabajadores de RSA, quienes acompañaron la etapa de ajuste.

“Más allá de si hay o no una falsedad, que es lo que se puede discutir, lo que sí queda claro es que se engañó al árbitro que estaba conociendo ese negocio y eso se llama fraude procesal”, advierte Juan David Riveros, abogado de Biogen.

En mayo pasado, la Fiscal 85 Seccional adscrita a la unidad primera de Fe Pública y Patrimonio Económico hizo formulación de cargos contra los denunciados por falsedad ideológica en documento privado y fraude procesal. Ahora surgió la más reciente noticia del proceso: para el 12 de noviembre fue convocada la audiencia en el Juzgado 38 Penal del Circuito.

Todo indica que esta historia no va a terminar aquí y vendrán nuevas etapas en un proceso que parece no tener fin.





Los planes de Biogen

En el momento del siniestro, Biogen, según las 5.000 Empresas de Dinero, vendía cerca de $42.000 millones, y había tenido el año inmediatamente anterior un crecimiento de casi 15%.

Es una farmacéutica que tuvo su origen en una operación suiza cuyos socios luego se retiraron. Empezó a tener relevancia desde principios de los 90, doce años después de fundada y el desarrollo del negocio la llevó a estar entre las 10 empresas más importantes del sector.

“Desde el momento del siniestro hasta cuando arranca de nuevo la planta, nos mantuvimos con base en deuda y apoyo de los accionistas. Después de un año de no estar en el mercado, empezó operaciones en 2007. Este es el primer caso de una farmacéutica que está un año por fuera y logra recuperar su posición de mercado y se mantuvo gracias al potencial de sus marcas”, explica Fernando Londoño, presidente de Biogen.

Desde hace dos años está asociada con Grunenthal para comercializar las marcas y abrir mercado, con un portafolio de 75 marcas entre retrovirales, antiinflamatorios y otros vinculados a antiespasmódicos. La compañía está desarrollando un proyecto en zona franca para producir 35 millones de unidades en 2018 y que, a juicio de Londoño, será la tercera más grande de la región.
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