| 6/6/2008 12:00:00 AM

Corto circuito

Los grandes consumidores de energía están construyendo sus propias plantas generadoras en busca de mayor competitividad. Dicen que pagan la tarifa más cara de Latinoamérica.

Puede que todavía se vea como una cifra poco significativa, frente a lo que representa el mercado en general. Pero en el mundo de los negocios, especialmente en el de la energía, todos coinciden en que se trata de mucha plata. Son, aproximadamente, $500.000 millones anuales lo que están dejando de recibir los generadores de energía, por cuenta de que varios de los principales consumidores de este insumo están construyendo sus propias plantas para autoabastecerse. De acuerdo con un inventario de la Cámara de Grandes Consumidores de Energía y Gas de la Andi, la capacidad de autogeneración actual por parte de la industria asciende a 420 megavatios (MW), cifra que puede llegar a unos 600 MW debido a que no todos los autogeneradores están plenamente identificados. En total, la capacidad instalada de generación en Colombia asciende a 13.200 MW, lo que significa que la autogeneración apenas pellizca el 1,55% de la demanda actual.

En esta 'aventura' se han embarcado empresas como Argos, Drummond, Cerromatoso, Vanylon, Cartón Colombia, Occidental, BP, Monómeros y Propal, entre otras. Se estima que de dicha autogeneración, más de 240 MW se encuentran en proyectos del sector petrolero, 130 MW en el sector minero y de cemento y los 50 MW restantes en proyectos de otros sectores de la economía. En 'toldo' aparte está Ecopetrol, que por estar presente en regiones muy apartadas del Sistema Eléctrico Nacional, como Castilla, Cusiana y Caño Limón, entre otras, ha tenido que autoabastecerse y actualmente genera unos 440 MW hora, que costarían unos $400.000 millones anuales, sin incluir los costos adicionales por transmisión, distribución e impuestos.

Pero no se trata de 'montarle' competencia a EPM, Emgesa, Isagen o Epsa, que hoy controlan el 60% del mercado. Detrás de las cifras hay un problema muy grave que afecta a todas las industrias por igual: la competitividad. Según Daniel Vicente Romero, director ejecutivo de la Cámara, este es el principal motivo para la instalación de proyectos de autogeneración por parte de la industria. Explica que en Colombia, como en la mayoría de los países vecinos que tienen implementados esquemas de mercado competitivo en generación, se está presentando un incremento significativo en el precio de la energía. "Este incremento, junto con la gran cantidad de impuestos que se cobran al sector productivo por su consumo de energía, que no son deducibles y que en Colombia son los más altos de Suramérica (el 24%), hace que la industria considere necesario autosatisfacer sus necesidades de energía", sostiene.

Sin impuestos, asegura Romero, Colombia sería competitiva con Chile, Ecuador y Perú (ver gráfico). Se refiere, especialmente, a la sobretasa del 20% que tienen que pagar los consumidores industriales, el comercio y los estratos 5 y 6. Y agrega que no obstante lo anterior, probablemente se están perdiendo importantes oportunidades para que el país tenga más energía por cuenta de la industria autogeneradora, porque a éstos no se les permite la venta de sus excedentes, y por lo tanto la instalación de los proyectos no se hace utilizando la eficiencia de economías a escala (donde a mayor capacidad, menor el precio de cada KW/hora). "Esta situación, de acuerdo con la pasada reunión de la Asociación Interamericana de Grandes Consumidores de Energía, solo se presenta en Colombia. En todos los demás países los autogeneradores venden sus excedentes al mercado y conservan su calidad de autogenerador (y no pagan impuestos al consumo porque no compran energía)", añade.

Para la Cámara de Grandes Consumidores de Energía y Gas de la Andi, la clave está en buscar que el insumo eléctrico sea competitivo en precio para la industria. Para ello, recomienda el gremio que se debe reducir el impacto de los impuestos y contribuciones al consumo de electricidad, permitiendo que la contribución se deduzca del impuesto de renta. Y en el largo plazo, aumentar la producción de energía instalando nuevas plantas. Dinero buscó la reacción, en este sentido, del viceministro de Minas y Energía, Manuel Maihuasca, quien se encarga de manejar el tema en el Gobierno, pero al cierre de la edición no se había pronunciado al respecto.

Bola de nieve

Los que sí comparten la iniciativa, son las empresas. Andrés Zuluaga, vicepresidente de gestión ambiental de Argos, asegura que los costos de la energía afectan la rentabilidad de la compañía, que es una de las principales exportadoras de cemento de la región. Sostiene que la energía es un tema estratégico para la empresa y que tiene que ver con la viabilidad del negocio. En cuanto a la normatividad existente en torno a los autogeneradores, sostuvo que es muy rigurosa. "No tiene sentido, desde el punto de vista técnico, que no se nos permita vender en el mercado los excedentes. Esto posibilitaría que los proyectos de autogeneración fueran más interesantes. Además, al contar con más puntos de conexión a las redes nacionales se optimizará el costo de la energía que pagamos los colombianos", sostiene Zuluaga.

En la actualidad, Argos se autoabastece con tres plantas a base de gas, que sumadas generan 52 MW, y dos más de generación hidráulica de 10 MW cada una, con las que cubre el 40% de su consumo de energía. Pero debido a que la tendencia al alza en el precio de la energía se mantiene (el KW/hora pasó de $65 a $120), Argos va a invertir US$70 millones para autoabastecerse de otros 90 MW adicionales (42 hidráulicos y 48 a base de carbón).

La Drummond también anunció la instalación de una nueva turbina que le generará otros 45 MW, con una inversión que ascenderá a US$30 millones. En la actualidad, la compañía carbonera se autoabastece con 145 MW, con los que cubre su demanda de 80 MW. La razón de esta nueva inversión es que próximamente entrará en operación la mina de El Descanso, en el Cesar, con la cual la multinacional duplicará su producción de carbón en Colombia.

Según explicó José Miguel Linares, vicepresidente de asuntos corporativos, Drummond se ha ahorrado de esta manera hasta unos US$125 millones, incluyendo, además de los costos de generación, los de transmisión, distribución e impuestos. Además, se contempla la posibilidad de explotar gas en la región, que de lograrlo se autoabastecerían además de la materia prima con que alimentan sus turbinas, pues con el carbón no se puede mantener un estricto control en los montos de la generación. Explicó que en dicho proceso se utiliza tecnología de punta: "Los equipos cuentan con un control especial de emisiones de gas y se utiliza inyección de agua en la combustión para reducir las emisiones de oxido de nitrógeno".

Por su parte, María Zulema Vélez, presidente de Acolgen (el gremio de los generadores), reconoce que el problema de la competitividad de la industria está asociado a los sobrecostos de la energía, principalmente al de la contribución del 20% (unos $600.000 millones), pero advierte que es un tema que no depende de los generadores. Desmontarlo, para ella, es una 'pela' que ningún gobierno ha querido darse por el costo político que implica, pues es para subsidiar a las clases menos favorecidas.

Según la dirigente gremial, si se quitara dicha contribución Colombia sería altamente competitivo debido a que nuestra generación es hidráulica, que resulta más barata. "No es del todo cierto que tengamos la energía más cara. En Ecuador es subsidiada y en Argentina y Paraguay mantienen tarifas artificialmente reguladas. Hay que saber comparar peras con peras y manzanas con manzanas", dijo. De otro lado, considera que para el gremio no resultaría muy comprensible que a las empresas generadoras se les carguen todos los tributos. Por eso sostiene que si los autorreguladores quieren entrar al mercado deben asumir todas las reglas del juego.

Otro actor que considera necesario revisar si la parte impositiva es la que está distorsionando el mercado, es Paulo Hernán Corredor, gerente de XM, firma que se encarga de administrar el mercado de la energía en Colombia. "El hecho de que varias industrias estén considerando el costo beneficio de generar su propia energía, es una señal para revisar la política tributaria para mejorar la competitividad del aparato productivo en su componente eléctrico", dijo.

Lo cierto es que las señales son claras. En la primera subasta de energía se colocaron cerca de 400 MW, cifra que incluso podría ser superada por los proyectos de autogeneración que están en 'remojo' y que este año se comenzarán a desarrollar. Entre tanto, generadores, industriales y distribuidores están a la espera de una señal por parte del Gobierno en torno a este tema. En el Congreso cursa un proyecto de ley para fomentar el desarrollo de la cogeneración. Se trata del uso más eficiente de un combustible primario como el bagazo de la caña, que lo queman para producir calor y aprovechar la salida de los vapores para generar energía. Sin embargo, los autogeneradores no tienen cabida en él.
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