| 9/16/2015 5:00:00 PM

¿Es viable la figura del corresponsal de seguros en Colombia?

El negocio de los seguros se reinventa. Gobierno y aseguradoras abren la puerta para que cualquiera y casi en cualquier sitio se pueda comprar una póliza.

Durante la última década los bancos hicieron la tarea al permitir que tenderos y otros comercios –muchos de ellos en regiones apartadas del país– fungieran como intermediarios para servicios financieros. En la actualidad, los corresponsales bancarios ya hacen parte del paisaje económico de todo el país. Esto se traduce en la existencia de nueve corresponsales por cada 10.000 adultos y 29 corresponsales por cada 1.000 km2.

Ahora el turno es para las aseguradoras, otro negocio que por décadas se desarrolló en oficinas de grandes urbes y en ambientes muy corporativos.

“El Gobierno reglamentó en enero de este año la figura del corresponsal de seguros, la cual permitirá vender seguros a millones de personas en sitios donde no llegan las compañías físicamente”, explicó Alejandra Díaz, directora de microseguros de Fasecolda.

Nicolás Delgado, presidente de la aseguradora QBE, explica que con esta nueva regulación ahora es posible vender en la tienda de la esquina un Soat o una póliza de accidentes personales. La clave del éxito estará en la flexibilidad y simplicidad de los productos. No se le puede vender a un ciudadano de a pie una póliza cuyo texto de condiciones y cláusulas tiene 3 o 4 páginas. “Debe ser simple, masivo y eficaz”, complementa el directivo de QBE.

Ni hablar del potencial en el campo colombiano, en donde la idea de asegurar una cosecha o semovientes no está en las prioridades de un agricultor o ganadero. Según una encuesta de percepción de la Superintendencia Financiera, si bien los riesgos asegurados en zonas rurales aumentaron (2012- 2013) en 63%, los riesgos asegurados en zonas urbanas continúan concentrando 91,12% del total de riesgos asegurados en Colombia.

Los productos

Ahora bien, si la idea es ofrecer seguros en todas partes, también se hace necesario poner en la ‘vitrina’ pólizas que todo el mundo entienda, pero sobre todo necesite. Wilson Triana, gerente de seguros del Banco Colpatria, explicó que la apertura en ese frente es inmensa: “Ahora se pueden vender pólizas exequiales de $17.000 al mes que cubren al papá, la mamá y dos hijos y se incluye a la mascota. También se ofrece un seguro de $15.000, en caso de que le rompan el vidrio del carro para robarle la cartera, se le pierda la llave o le roben un accesorio”, cuenta el directivo.

Lo mismo sucede si lo despierta una gotera a las 11 de la noche, necesita lavar las cortinas o si no puede acompañar a su abuelita al médico y necesita alguien que sirva de compañía. En estos casos se habla de asistencias, otro negocio en el donde las compañías de seguros quieren pisar duro.

Con seguros ‘aterrizados’ a las necesidades de la gente y a la vuelta de la esquina, se completan dos patas de la mesa. Ahora falta convencer a los colombianos de las bondades de un seguro o póliza, y de paso pedirles a algunas aseguradoras que no pongan trabas a la hora de pagar las indemnizaciones o primas.

También hace falta –a juicio de Fasecolda– que la Superintendencia Financiera termine de ajustar la regulación que permita vender seguros hasta en la tienda de doña ‘Rosita’.
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