| 3/20/2009 12:00:00 AM

¿Conejo a la Ley de Factoring?

Proveedores denuncian que las grandes compañías les ponen todo tipo de trabas para que no puedan negociar sus facturas en el mercado.

La circular externa se emitió el 10 de octubre de 2008. Es decir, tres días después de que entró en vigencia la nueva Ley de Factoring. En ella, la gerencia de contabilidad e impuestos de Comcel les informa a los proveedores y contratistas de la compañía que conservará el original de las facturas para sus soportes contables y que solo se devolverán copias.

Este hecho, es solo un ejemplo de varios que conoció la revista Dinero, acerca de la manera como las empresas le han estado haciendo 'conejo' a la nueva ley, según la cual la factura se convirtió en un título valor. De esta manera los proveedores las pueden transar libremente, para lo cual necesitan el original. En otros casos, varias empresas optaron por devolver el original pero con un sello impreso que dice 'copia'.

Según Carlos Eduardo Pinto, subdirector ejecutivo de la Cámara de Proveedores y Distribuidores de la Andi, la ley es muy clara en el sentido de que la factura original tiene que quedar en manos de quien la emite, es decir, del proveedor. "Aunque no hemos recibido denuncias formales, sí hay un 'run run' generalizado en el sentido de que muchas empresas no están cumpliendo con la ley", sostiene.

Y el temor no es infundado. Los proveedores y contratistas consultados por Dinero advierten que si las empresas saben que están haciendo estas denuncias los sacan de sus nóminas. "La presión es muy grande, por la concentración del mercado. De un solo plumazo nos sacan de una organización como el Éxito (Éxito, Carulla, Surtimax, Pomona y el Ley)", dice uno de ellos.

Sostienen que los han amenazado tajantemente: "de factoring, nada. De lo contrario pa' fuera". Explican que en el caso de las grandes superficies, nos les conviene que se endosen las facturas por varias razones. La primera, porque tienen fecha de vencimiento. "En el Éxito, por ejemplo, una factura a 90 días la pagan en 120 días o más. Pero si se endosa a una firma como Factoring Bancolombia, tendrían que responderle a un peso pesado del sistema financiero que sí les cobraría intereses de mora. Y ese riesgo no lo quieren correr".

La segunda, "porque sobre el valor de las facturas, ejerciendo su posición dominante, aplican toda serie de descuentos, lo que no pueden hacer cuando queda en manos de una empresa de factoring", sostienen. Para evitar este tipo de tratamientos, precisamente, la ley estableció que pasados 10 días la factura queda en firme, por lo cual el valor final no puede ser modificado.

Y la tercera, porque algunas cadenas tienen oficina de factoring o cuentan con sistemas de pago por anticipado, que en ambos casos, a juicio de los proveedores, es más caro. En su afán de liquidez, los pequeños empresarios negocian un descuento por pago de contado. De esta manera, a una mercancía que se recibe para pagar en 60 días, se le descuenta el 10% por pronto pago. Sin embargo, ahora se supone que el empresario puede negociar su título valor en el mercado donde ese porcentaje se puede reducir hasta en un 4%.

Explican que, por ejemplo, Olímpica cuenta con Serfinanza, que es la firma que negocia el factoring con sus proveedores y contratistas. "Tienen el negocio amarrado. La nueva ley no les prohíbe a las grandes superficies que sigan haciendo este tipo de operaciones. Lo que permite es que el proveedor y el contratista puedan escoger libremente con quién lo hacen, de acuerdo con las diferentes ofertas que se presenten en el mercado".

Falsas ilusiones

Lo que se pretendía con esta ley, la 1231 de 2008, es que los pequeños y medianos empresarios, que no tienen fácil acceso al crédito bancario, pudieran obtener liquidez y capital de trabajo negociando sus carteras.

Sin embargo, hasta la fecha, todo se ha quedado en meras ilusiones. "Pensamos que todo iba a cambiar. Nos pusimos en contacto con una compañía de factoring para negociar las facturas expedidas a SAO, pero nos dijeron que solamente nos pagarían a nosotros y que ellos se quedaban con los originales", sostiene este proveedor.

Otros ya tiraron la toalla. "Para poder mantenerse en el mercado se necesita de músculo financiero y creímos que el factoring sería la tabla de salvación para poder aguantar ciclos de 60, 90 y hasta 120 días. Al final, más de uno salimos reventados. Ahora estoy con cadenas más pequeñas como el Tía, por ejemplo", dice otro empresario.

Dinero trató de consultar a varias empresas de factoring, pero en el sector el temor es generalizado. "Mire, si yo doy esta pelea de frente, me quiebran el negocio. Imagínese pelear con Bavaria o con el Éxito. Ellos tienen mil maneras de bloquearnos, nos acaban", dice uno de ellos. Otros, no pasaron al teléfono.

Al cierre de esta edición, Dinero no había recibido respuesta a estos cuestionamientos de parte de Comcel, Éxito, Olímpica, Bavaria y Carrefour. Sin embargo, la lista de empresas cuestionadas por los proveedores es mucho más larga.

Algunos se preguntan ¿hasta qué punto los presidentes de estas compañías o sus juntas directivas saben que sus tesoreros o gerentes financieros están ejerciendo esta práctica en contra de la ley? "Es posible que sí o que no. En todo caso creo que es cuestión de tiempo y de resistencia. A medida que el sistema financiero se vaya metiendo en el negocio, el comercio tendrá que aflojar y ceñirse a la ley porque la presión será cada vez más grande", sostiene otro empresario.

Lo cierto es que con la nueva ley, las proyecciones indicaban que el factoring podría pasar de representar el 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) al 6% en cuatro o cinco años. Sin embargo, tal como están las cosas, esa meta se podría demorar más de lo previsto. Desde ya, algunos prevén que lo único que destrabaría el negocio es que se desate una 'guerra' entre los bancos y el comercio por un negocio tan prometedor, que en Chile, por ejemplo, representa el 12% del PIB.

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