| 6/1/1995 12:00:00 AM

Conchále, vale

La crisis económica de Venezuela le abre nuevas oportunidades de negocios a los empresarios colombianos.

Quienes no conozcan la existencia del acuerdo de integración que se desarrolla entre Colombia y Venezuela en el marco del Grupo Andino, y tengan oportunidad de leer los periódicos de ambos países o de ver alguno de sus noticieros, jamás podrán creer que entre las dos naciones se esté desarrollando un esquema de integración considerado por varios analistas como muy exitoso.

Las exageraciones de algunos medios periodísticos, la agresividad verbal que se manifiesta en Venezuela en contra de Colombia en épocas preelectorales, y la paciente aceptación de las acostumbradas y ya tradicionales quejas de profesionales anti-integracionistas, presentan un escenario de aparente hostilidad en las relaciones bilaterales, afortunadamente alejado de la realidad.

Los problemas entre los dos países existen, es cierto. Pero son más las cosas que unen que las que separan, así estas últimas cuenten con mayor despliegue y atención en las dos naciones. Se ha alimentado el sentimiento "anti-país vecino en ambos lados de la frontera, y pareciera que muchos disfrutan haciéndolo.

Como es de esperarse, las expectativas de los empresarios colombianos se han deteriorado con esta situación, a lo que se agrega el hecho de contar con un país vecino que afronta hoy la peor crisis económica de su historia. Los problemas de su sector financiero, los elevados niveles de inflación, el errático manejo de la tasa de cambio, la crisis fiscal, el creciente problema de inseguridad, el deterioro social, la inestabilidad política que se vivió hasta hace muy poco y, principalmente, la incertidumbre sobre la recuperación económica de Venezuela, son todos ellos ingredientes que se suman a la complicada situación en las relaciones colombo-venezolanas. Obviamente, los empresarios colombianos lo piensan dos veces antes de llegar a considerar alternativas de comercialización o de inversión en el mercado venezolano. Pero son muchos más los aspectos positivos, los cuales, lamentablemente, son los menos comentados. DINERO presenta una breve relación de ellos.

"Más de un centenar de compañías colombianas se han establecido en forma directa en Venezuela durante los últimos tres años, algunas con incipiente infraestructura comercial, y otras con inversiones significativas que las han llevado a tener una participación muy destacada en el mercado", opina Jorge Alberto Velásquez, director de la oficina comercial de la embajada de Colombia en el vecino país.

De hecho, las inversiones de las empresas colombianas han adquirido gran importancia para Venezuela en los dos últimos años, siendo en este momento Colombia uno de los mayores inversionistas en este país. Las siguientes son las más importantes empresas colombianas que han entrado en Venezuela:

Petroquímica Colombiana Inversiones Mundial (participación muy importante en la empresa de pinturas Grupo Químico de Venezuela).

Colombina

Formacol

Leonisa

Coltejer

Fabricato

Tejicóndor

Lafayette

Pat Primo

Sterling

Carvajal

Cadenalco (mayor accionista hoy en los Supermercados Cada y los almacenes por departamentos Maxy's).

Noel-Nacional de Chocolates

Inversiones Mundial

BDF Colombia

Colpapel

Colombiana Kimberly

Cía. Colombiana Automotriz

Sinclair

Muebles Bima Alpina

Ciamsa

Banco Ganadero (con adquisición de un porcentaje de acciones del Banco Unión de Venezuela).

Banco Tequendama

Corona

Varela

Círculo de Lectores

Pero el potencial de inversión todavía no está cubierto. Considérense, por ejemplo, algunos de los proyectos presentados a Proexport Caracas por empresarios venezolanos en busca de inversión colombiana:

Empresa láctea líder en el mercado venta

Centro de procesamiento de yuca socio capitalista

Cultivo de cacao y haciendas-venta

Complejo agroindustrial-venta

Planta de leche en polvo UHT -buscan socio capitalista

Industria maderera-socios

Complejo maderero con 28.000 ha de reserva-venta

Empresa láctea-venta

Embutidos-asociación

Lácteos y jugos-venta

Complejo frutícola-venta

Empresa agropecuaria-venta de acciones

Asociación ganadera-socios

Centro de recría ovinos y caprinos socio

Procesadora de maní-venta Hato ganadero-venta

Centro comercial en Margarita-venta Poliedro Caracas (coliseo)-venta Hipódromos-venta

Parque cementerio-socios

Centro de recría de caballos-venta

Centro médico-venta acciones

Fábrica de confecciones-venta

Planta industrial alfarera-venta

Complejo turístico-venta

Techos impermeables-socio

Sistemas prefabricados-venta

Desarrollo urbanístico Barquisimetosocio

Planta de concreto-venta

Empresa eléctrica (varias)-venta

Sistema eléctrico Nueva Espartaventa

Banco de Fomento Regional de Coro-venta acciones

Banco de Fomento Regional de los Andes-venta acciones

Banco Guayana-venta acciones

Empresa de autopartes-venta

Empresa electrónica(varias)-venta

Empresa farmacéutica-venta

Empresa de fundición de aluminioventa

Industrias Químicas (varias)-socios y venta

Industrias textiles (varias)-socios y venta

Plantas procesadoras de cartón-venta

Empresa de cristalería-venta Empresa de mallas estructurales-socio

Empresa frigorífica-socio

Fábrica de casetes-venta

Proyecto electromecánico-socio

Beneficiadora de arroz-venta

Carpintería industrializada-venta Válvulas petroleras-socios

Empresa confeccionista-venta

Maquinaría agrícola (varias)-venta

Empresa de seguros-socios

Empresa de navegación-socios

Empresa de transporte intermunicipal-socios

Empresa de teléfonos-venta acciones

Privatización puertos-socios

Proyectos turísticos-varios

De otra parte, de acuerdo con la información suministrada por Proexport Caracas, se han formulado varios acuerdos de asociación entre empresarios de los dos países a través de alianzas estratégicas, mediante las cuales las compañías pueden gozar de un mercado ampliado sin necesidad de realizar grandes inversiones en materia de comercialización o de producción. Las más importantes hasta el momento han sido:

Noel-Heinz y Frito Lay

Nacional de Chocolates-Mavesa Vikingos-Traxtuna y Copesucre Cadenaldo-Makro y Polar (en la compra cíe Cada y Maxy's)

Colombina-Kraft

La República-Reporte

El Tiempo-El Nacional

Impre Andes y Venepal

Cuando exista una coincidencia de intereses y filosofías más o menos similares en las empresas asociadas, las alianzas estratégicas pueden convertirse en la mejor fórmula para el aprovechamiento común de los dos mercados, e incluso posibilitar la presencia conjunta en terceros países. Vale la pena recordar que Mavesa de Venezuela en un tiempo récord conquistó una participación muy significativa en el mercado de las mayonesas en Colombia, gracias a la muy eficiente labor de comercialización de la Compañía Nacional de Chocolates.

on varios los factores de orden económico que justifican y deben propiciar una mayor presencia de inversionistas colombianos en el vecino país. En primer lugar, la tasa cruzada (pesos/bolívar) que ha caído drásticamente en los últimos años. Mientras en 1991 ésta ascendía a $11 por bolívar, ahora se encuentra fluctuando entre $4.80 y $3.80 por bolívar (según se trate de la tasa oficial o de la tasa vigente para negociaciones en frontera). De otra parte, el mercado venezolano ha sido históricamente un mercado de compradores, ajeno a situaciones tan difíciles como la actual, razón por la que muchos empresarios han optado por cerrar o vender sus fábricas presentándose entonces una excelente oportunidad para inversionistas colombianos.

Además, el limitado acceso a las divisas para atender las importaciones mínimas necesarias para la adquisición de materias primas e insumos, partes y piezas o maquinarias, ha producido una caída importante de los niveles de producción y empleo, lo que permite a los empresarios un mercado más amplio que justifica inversiones de grandes dimensiones en el campo comercial, habida cuenta de la libertad total de importaciones existente cuando se trate de productos originarios de Colombia, en cuyo caso no es indispensable obtener la aprobación previa de divisas. Las restricciones cambiarias se aplican a las importaciones de terceros países, excluyendo a los países miembros de Aladi.

En términos más simples, lo anterior significa que un importador que pretenda adquirir mercancías no provenientes de un país de Aladi, y particularmente de nuestro país, tendrá que esperar a que el gobierno, por intermedio de las autoridades cambiarias, le autorice las divisas necesarias para el pago. Además del tiempo que puede tomarse este proceso, existe el riesgo de que dichas divisas no sean autorizadas, viéndose obligado el importador a acudir a un mercado negro donde el dólar se cotiza por encima del oficial en un 30% aproximadamente. Tratándose de productos colombianos, este requisito no existe.

Al mismo tiempo que se ha presentado un gran movimiento en las inversiones y las alianzas estratégicas, el comercio continúa expandiéndose. El intercambio comercial entre Colombia y Venezuela ha pasado de US$750 millones en 1991 a US$1.600 millones en 1994. Las exportaciones colombianas, a pesar de las grandes dificultades económicas de Venezuela en los últimos años, se proyectan en aproximadamente US$900 millones para 1995, cifra esta que de alcanzarse sería tres veces superior a la obtenida en 1991.

Paralelamente Colombia se ha convertido en el principal comprador de los productos no tradicionales venezolanos. En 1994 las exportaciones venezolanas sumaron más de US$1.100 millones y se espera que en el presente año éstas se aproximen a US$1.400 millones, con un superávit en su balanza con Colombia de por lo menos US$700 millones. En el primer trimestre de 1995 las ventas venezolanas a Colombia ya alcanzaban la suma de US$350 millones, con un extraordinario crecimiento del 55.6% frente al resultado obtenido en igual período del año anterior. Esta cifra ha consolidado a Colombia como el principal mercado para los productos venezolanos, por encima de Estados Unidos, situación que se ha mantenido desde 1993. Desde esa época el mercado colombiano absorbe el 30% de las exportaciones no tradicionales de Venezuela.

Varios factores han incidido en ese volumen tan importante cíe venta de productos venezolanos hacia Colombia. En primer lugar, la competitividad que han alcanzado por el ritmo de devaluación del año anterior (ver gráfica). En segundo lugar, por la contracción del mercado interno, que ha obligado a muchos de sus empresarios a colocar en Colombia los excedentes de producción no absorbidos por su mercado doméstico. Pero también, en no poca medida, puede atribuírsele a la acción de los comerciantes colombianos, quienes agresivamente han venido a comprar productos de diversa índole a los industriales venezolanos.

Así las cosas, irrespectivamente de los problemas surgidos por factores cambiarios coyunturales o por un manejo descuidado de fronteras, las dos economías siguen jntegrándose. Mientras este proceso continúe se aleja el peligro de conflictos de diversa índole que sólo perjuicios económicos pueden traer a los dos países. Lo interesante de un proceso de integración como el que ha tenido lugar es que las debilidades coyunturales de uno de los países traen oportunidades de negocios e inversiones para el otro, al tiempo que el país que pasa por la mejor situación contribuye con el mayor dinamismo de su mercado a la salida de la crisis de su vecino. Eso es precisamente lo que ha pasado en momentos en los cuales Venezuela enfrenta una difícil situación económica.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?