| 2/16/2006 12:00:00 AM

Concesiones verdes

El año pasado, el gobierno entregó en concesión la operación de 4 parques naturales nacionales y tiene otros más en lista. Una apuesta que apenas comienza.

El ecoturismo parece una opción interesante para Colombia, tanto que la mayoría de los departamentos lo menciona como una de sus prioridades en la agenda interna. La exuberancia de los parques y la belleza de la naturaleza no son suficientes. Hasta 2004, esta actividad no pasaba de ser un deseo, obstaculizado por la inseguridad y la ausencia de infraestructura adecuada para recibir a los turistas.

El año pasado, grupos vinculados con el turismo comenzaron a cambiarle la cara al negocio, en una apuesta de mediano plazo. Los números todavía son pequeños, pero los empresarios recién vinculados al sector son optimistas y los resultados ya comienzan a aparecer. ¿Llegará por fin el tiempo del turismo verde al país? Antes de 2004, los visitantes a los parques sumaron 400.000 al año. Para 2004, llegaron 440.000, un aumento que Julia Miranda, directora de la Unidad Administrativa de Parques Nacionales Naturales, del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, le atribuye a la mejora en la seguridad.

Pero estas cifras no son suficientes para mantener un negocio. En 2002, cada visitante le dejó en promedio $4.500 a la Unidad de Parques y en 2004, la cifra subió a $6.700, un aumento importante, pero insuficiente.

En esas circunstancias, ¿cómo hacerlo crecer? El gobierno encontró la fórmula de la concesión que les permite preservar los 51 parques naturales nacionales, en parte con dinero proveniente de la explotación turística. La Universidad de los Andes calculó que los parques nacionales pueden generar unos $6.000 millones al año por ecoturismo a sus regiones.

Hace unos meses, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial decidió utilizar la figura de la concesión, similar al modelo de Costa Rica que utilizó en sus parques. "Bajo la modalidad de la concesión se entregan los servicios e infraestructura con fines ecoturísticos presentes en los parques. Este proceso no establece la entrega del área ni del manejo ambiental correspondiente al concesionario ni a un tercero", explica Miranda.

Por su parte, las empresas que pretendan concesionar los parques tienen que garantizar unas inversiones mínimas y unos retornos a la Unidad de Parques. Ya se entregaron en concesión cuatro áreas: Amacayacu en Leticia, Nevados cerca de Manizales, Tayrona en la Sierra Nevada de Santa Marta, y Gorgona. Con esto, la Unidad espera aumentar sus ingresos entre 18% y 20%.

Abrieron licitación para el Santuario de Flora y Fauna Otún - Quimbaya en Risaralda, y están en estudio las de la Vía Parque Isla de Salamanca, en Magdalena, y el Parque de Chingaza en Cundinamarca y Meta. Los estudios descartaron la viabilidad de concesionar el santuario de Iguaque (Boyacá) y el parque El Tuparro (Vichada). Además, si mejorara la seguridad, podrían incluirse cinco parques más (El Tuparro, Utría, Katíos -que es Patrimonio de la Humanidad-, Paramillo y Estoraques).

Las apuestas "La concesión es la posibilidad de que el potencial de los parques en Colombia pase de ser un discurso a una realidad", señala Óscar Rueda, presidente de Anato.

Pero el modelo no ha atraído a muchos jugadores (ver recuadro). Además de las condiciones de seguridad, es un negocio financieramente apretado, que requiere grandes inversiones, dice Julia Miranda. Si la rentabilidad es parecida a la promedio del sector hotelero, recibirían entre 11% y 13% sobre las ventas, habiendo hecho inversiones que en los cuatro parques concesionados ya superan los $2.000 millones.

Sin embargo, Aviatur está en todas las concesiones que han sido entregadas. ¿Por qué? Busca nuevas oportunidades en un mercado en el que las agencias dependen menos de la venta de los tiquetes pues la tecnología disminuye la intermediación.

"Hubo tres consideraciones para entrar a estas concesiones: una de conveniencia porque es bueno que una agencia tenga productos propios. Vamos a aprender de hotelería, de ecoturismo, de alpinismo y de hasta manejo de caballos. Dos, es una apuesta para desarrollar corrientes turísticas y que en los parques tengan espacio turistas de estratos altos y bajos, con ofertas para cada uno de esos segmentos. Y la tercera es que si no creemos nosotros en la parte turística, quién va a creer", dice Jean Claude Bessudo, presidente de Aviatur.

Para Julia Miranda, los nuevos ecohoteles son cómodos, con lo cual visitar los parques no es solo para jóvenes amantes de aventuras difíciles. La clave, dice, es "que afuera esté todo lo salvaje, pero que cuando se cierre la puerta haya tranquilidad y confort".

Por su parte, para la cadena de hoteles Decamerón -que está en el parque Amacayacu de Leticia con Aviatur-, es un reto. "Por ahora, en cuanto a parques naturales, tenemos concentrados los esfuerzos en Amazonas", explica Juan Pablo Franky, director comercial de la cadena hotelera.

Por lo pronto, el modelo es una apuesta, no solo en el tema de parques sino de otros negocios como el de las posadas turísticas que maneja el grupo Over. Para Aviatur, las concesiones de parques naturales solo representan el 0,5% de sus ingresos, mientras que para Over que el año pasado vendió $200.000 millones, las posadas le significaron apenas 300 paquetes turísticos de $500.000 por persona.

"A principios de año, tuvimos copada la oferta en Tayrona, pero algunos fines de semana después de la temporada, la ocupación ha sido mínima. Por eso, es necesario formar corrientes turísticas que mejoren la rentabilidad del negocio", señala Bessudo. Pero tampoco se trata de cambios enormes. "Para nosotros, si tres de los Ecohab -las habitaciones más confortables del parque- se mantienen ocupados a lo largo del año, el negocio puede ser rentable", advierte.

El grupo Over decidió no participar en las concesiones de los parques, pero estudia la posibilidad de optimizar el manejo y entradas a los parques que no hayan sido concesionados.

Como menciona Óscar Corrales, gerente de Over, "hay negocios en los que se recoge inmediatamente y otros en los que hay que sembrar y esperar a que coseche". El ecoturismo en Colombia se parece más a los últimos.
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