| 9/19/2014 10:50:00 AM

Máxima velocidad

La tendencia de concesionarios multimarca viene creciendo en el país. La estrategia es ‘no poner todos los huevos en la misma canasta’ y diversificar el riesgo.

En un 2014 lleno de altibajos, marcado por la crisis y la oportunidad, el sector automotor planea cerrar el año con ventas por encima de los 310.000 vehículos. La cifra es superior a la de 2013, –con 295.000 unidades–, y muestra la capacidad del sector para reinventarse y encontrar nuevas oportunidades. La seguidilla de malas noticias comenzó en el primer trimestre con el cierre de la ensambladora de vehículos Mazda, la devaluación del peso que afectó los precios de los importados y los anuncios de aumento en la tasa de interés de referencia por parte del Banco de la República.

Pero desde el segundo trimestre las cosas cambiaron. Al sector ‘se le apareció la virgen’ porque las tasas para créditos de vehículo no subieron, volvió la revaluación por unos meses –que les dio un respiro a los importadores– y se concretaron nuevas alianzas que tienen al sector con un nuevo impulso y un crecimiento en las ventas de vehículos de 6,7% al cierre de agosto, según el informe del Comité Automotor que coordina Econometría.

Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores, que produce la marca Chevrolet, explica que también la baja penetración en el mercado automotor, la mayor bancarización y el crecimiento del país están jugando a favor del sector. Mientras en Colombia se venden 6,3 carros nuevos por cada 1.000 habitantes, en Brasil la cifra es de 19, en Chile 21 y en Argentina 18.

Esto implica grandes oportunidades en el mercado local, pues el vehículo sigue siendo prioridad en compra de activos familiares. Este interés dio origen a la última campaña de Chevrolet, que en la financiación tiene en cuenta los ingresos de varios miembros de un mismo hogar. Según Mejía, la estrategia ha sido un éxito. “Vimos que la gente tenía ganas de comprar carro y decidimos responder a esta necesidad que no estaba siendo atendida por bancos o financieras. Por eso diseñamos un producto en el que varias personas aportan y le damos al cliente lo que quiere”, explica Mejía. En agosto, las ventas de la marca Chevrolet crecieron 24%.

Pero no solo los ensambladores hacen su agosto. Pedro Mejía, presidente de Praco Didacol –importa las marcas Peugeot, Subaru, Daihatsu, BYD y Hino–, asegura que también la caída en los precios de los vehículos, por efectos de la revaluación y la eliminación de aranceles como consecuencia de los Tratados de Libre Comercio, generan esta dinámica.

“El caso de México es el más diciente, pues de ese país se puede importar sin arancel –de 35% para vehículos–, lo que representa un nivel muy competitivo”, asegura Mejía, de Praco Didacol. Si a esto se suma la revaluación de los últimos cuatro años, el panorama resulta muy favorable: mientras en 2009 el dólar estaba en niveles cercanos a los $2.500, a finales del año pasado estaba por el orden de los $1.900.

La llegada de nuevos y fuertes competidores al mercado también ha hecho su parte, asegura Andrés Aguirre, presidente del grupo chileno SK Bergé, que en Colombia importa las marcas Chrysler, Dodge, Jeep, RAM y Volvo. Mientras en el año 2000 competían alrededor de 30 marcas internacionales de vehículos, distribuidas por 15 grandes compañías, hoy pasan de 100 las marcas que libran una batalla diaria por los consumidores, en un mercado totalmente abierto y con la presencia de más de 50 grandes grupos nacionales y extranjeros.

Para Aguirre, el fortalecimiento de importadores y concesionarios ha sido clave, en buena medida por la llegada de grupos extranjeros que traen nuevas prácticas y han contribuido a profesionalizar el sector. Aguirre destaca una tendencia que llegó para quedarse: la adopción del esquema multimarca, que les permite a los concesionarios diversificar el riesgo y ampliar el portafolio para los consumidores.

“Los que hoy solo venden una marca tarde o temprano terminarán llegando a un mundo multimarca, porque este es el camino para ser cada día más eficiente y absorber los costos fijos. En la medida en que se puedan tener diferentes marcas y atender diferentes tipos de clientes se logran mayores economías de escala”, explica Aguirre.

El fortalecimiento de los concesionarios e importadores también ha jugado a favor del sector. Este año Praco Didacol se convirtió en el importador exclusivo de Subaru y hace unas semanas un grupo colombiano se quedó con la venezolana Lumosa.

Para el cierre del año, el dinamismo dependerá de la tasa de interés y el precio del dólar. En tasas, un alza puede impactar las ventas porque un alto porcentaje es financiado –Chevrolet calcula que 70% de los vehículos los vende a crédito–. Hay quienes estiman que las tasas no llegarán a niveles de hace 10 años, con tasas entre 18% y 20%. Hoy los préstamos de vehículo están alrededor de 12% y 13%.

Para el dólar, el mercado pronostica un valor alrededor de los $2.000 en las próximas semanas, lo que encarece el costo de los importados, aunque parte de este aumento se absorberá con una nueva baja de aranceles en 2015.

El panorama para el sector automotor mantendrá las subidas y bajadas. Sin embargo, la preparación de sus jugadores será clave para enfrentar esta nueva prueba de pista.

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Precios a la baja

¿Es buen momento para comprar carro? Juan Manuel García, de Econometría, responde con un sí rotundo. “Este es un mercado con mucha competencia, lo que implica precios muy buenos”, asegura.

Un análisis de Raddar muestra que entre agosto de 2004 y el mismo mes de 2014 el precio de los carros ha caído en 13,6% en términos reales. El comportamiento del dólar y la puesta en vigencia de varios TLC han contribuido también a bajar o mantener los precios. Juan Carlos López, gerente nacional de mercadeo de Dinissan, confirma que los TLC, especialmente con Estados Unidos y México, le permiten hoy a la marca Nissan “competir con gran fortaleza en el mercado automotor, acercando más la marca a los colombianos”.

Un buen ejemplo de los beneficios de la baja de aranceles y la revaluación es el Volkswagen Jetta –importado de México–, que hace unos años costaba $70 millones y hoy se consigue por $35 millones. Un caso similar se da en las marcas premium, que llegaron a $100 millones –cuando el dólar estaba cercano a los $2.950– y hoy se consiguen desde $60 millones –con un dólar alrededor de $1.950–.

No solo los importados de México se han beneficiado. El TLC con Estados Unidos ha hecho que desde 2012 los aranceles estén 10,5% más abajo, lo que implica una tasa de 24,5%, mientras el TLC con Europa tiene los aranceles para carros en 26,2% y a partir de enero de 2015 se reducirán a 21,8%.
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