| 11/17/1998 12:00:00 AM

Con los ojos puestos en el 99

Nuestra encuesta empresarial muestra una paradoja: la mayoría cree que a la economía y a la competencia le va a ir mal el año entrante, pero que a ellos les va a ir bien.

Un cierto pesimismo y mucho nerviosismo se han apoderado de los empresarios colombianos, según los resultados de la encuesta de Dinero entre los presidentes y gerentes de las mayores 5.000 empresas del país. El pesimismo se deriva de los pobres resultados económicos del año en curso, la incertidumbre frente al que viene y la creciente conciencia sobre los efectos de la crisis internacional. Sin embargo, la mayoría cree que sus resultados individuales en 1999 serán mejores que los del conjunto.



Para la inmensa mayoría, las ventas de 1998 estuvieron muy por debajo de lo que habían presupuestado al final del año anterior, cuando había expectativas de una recuperación. El contraste con las expectativas, paradójicamente, ha sido menor en Cali, donde la mayor parte de los empresarios, después de la dura crisis de los últimos dos años, había sido menos optimista en sus presupuestos. El 55% cree que la crisis internacional afectará directamente a su empresa mucho o bastante. Esa percepción es mayor entre los gerentes menores de 44 años. Las expectativas sobre la marcha de la economía en 1999 también son sombrías. El 70% cree que el crecimiento económico será de cero, coincidiendo con el análisis de esta revista (ver Dinero edición 72). Sorprende que las mujeres ejecutivas tengan mayor pesimismo frente al año entrante, pues el 86% cree que no habrá crecimiento y ninguna anticipa crecimiento positivo alguno.



El nerviosismo se manifiesta en la extrema vulnerabilidad para los negocios que perciben el entorno económico y político en los próximos meses. Los empresarios dan alta probabilidad de ocurrencia a algunos eventos que, de ocurrir, serían muy graves.



A pesar de los insistentes anuncios del Banco de la República, los empresarios le asignan una probabilidad del 62% a una modificación de la banda cambiaria en los próximos 6 meses. Apenas un 4% tiene plena confianza en la sostenibilidad de la banda y una tercera parte cree que la probabilidad de su modificación es mayor al 70%. También perciben el estallido de una crisis financiera como un evento que se asoma en el horizonte. El 42% de los empresarios considera que se presentará en los próximos 6 meses y los más jóvenes y las mujeres son más pesimistas a este respecto. No sorprende, entonces, que asignen una probabilidad del 61% a que el gobierno decrete la emergencia económica en los próximos 6 meses y que el 56% crea que esta probabilidad supera el 50%.



El nerviosismo abarca otros campos. La mitad de los empresarios cree que el gobierno en algún momento convocará a una nueva Asamblea Nacional Constituyente.



La paradoja empresarial



Como resultado de todo lo anterior, ven una situación alarmante en sus propios sectores de actividad. Los empresarios creen que la mitad de las empresas de su propio sector sufrirán pérdidas, un 44% tendrán insolvencia financiera, un 20% llegarán a concordato y un 14% serán liquidadas. Si estas cifras se extrapolan al universo de la encuesta, estarían proyectando 1.000 empresas en concordato y 700 empresas liquidadas, un escenario catastrófico. Es notable que se prevean más liquidaciones de empresas comerciales y de servicios que de empresas manufactureras.



Paradójicamente, la pesimista evaluación de la competencia contrasta con una notable confianza individual al evaluar el crecimiento de la propia empresa para el año 99. El 39% de todos los empresarios y el 48% de los manufactureros estiman que en 1999 sus empresas tendrán un crecimiento real positivo en ventas.



Así, los empresarios colombianos no creen mucho ni en la economía ni en la competencia, pero sí creen en el futuro de sus propias empresas. ¿Será falta de realismo? ¿Miopía? ¿Individualismo? Este grupo puede ser víctima de la falacia de agregación que tanto ha caracterizado a los colombianos: la creencia de que los problemas afectan a los demás, pero que nunca llegan a tocarlos a ellos directamente.



Pero también puede ser que nuestros empresarios estén mejor informados y tengan mejor control sobre sus propias empresas que sobre el conjunto de la economía y la política económica. Aún tienen la esperanza de que Pastrana y su equipo de gobierno tomen las decisiones correctas para recuperar la economía nacional. Y tienen confianza en que para su futuro sus propias decisiones serán más importantes que las decisiones de otros. Sólo el tiempo mostrará si persiste el contraste entre el pesimismo por el contexto y el optimismo sobre el propio desempeño.



¿En qué estarán en el 99?



El tema crítico en el ámbito empresarial en 1999 será el ajuste, no sólo en las políticas del gobierno sino en el propio desempeño de las empresas. A estas alturas, sólo un 9% de las empresas dejará de tomar alguna medida de ajuste durante el próximo año. Un porcentaje significativo de las empresas hará sus ajustes en las áreas más esperadas, como reducción del personal y en gastos de publicidad. Pero el signo del próximo año es el de la reorganización financiera. Un 28% de los empresarios ha previsto aplazar sus inversiones, un 52% se propone bajar el endeudamiento y un 30% piensa reestructurar su deuda. Estas no son buenas noticias ni para el mercado laboral ni para el mercado financiero, que ya han sido bastante golpeados con la crisis.



Aunque algunos han previsto aplazar inversiones, los empresarios colombianos están previendo nuevas prioridades en los próximos tres años. Sólo el 29% considera prioritaria la tradicional inversión en maquinaria e instalaciones. Un 16% ve la mayor prioridad en el desarrollo de sistemas, en especial en el sector comercial. Un 20% pondrá el mayor énfasis en el posicionamiento en el mercado por medio de una fuerte imagen corporativa, sobre todo en el sector servicios. La gran mayoría percibe el desarrollo de sus recursos humanos como el área más prioritaria de inversión en los próximos años.



De las crisis pueden salir cosas provechosas. Con la experiencia reciente, los empresarios han aprendido que la mejor forma para crecer no es sobreinvertir en equipos financiados con deuda. El futuro será mucho menos dependiente de endeudamiento y mucho más de capital propio.



El medio empresarial va a estar dominado por las compañías que tengan una respuesta más ágil a los cambios en las demandas de los consumidores. Los empresarios han aprendido que su principal recurso es el humano y que para tener compañías sólidas necesitan invertir en su gente.



Con la reestructuración del financiamiento y las nuevas prioridades de inversión, cada empresario colombiano parece estar apostándole a que su desempeño durante el próximo año será mejor que el de su competencia, que el de las autoridades económicas y que el del conjunto de la economía. Y eso, a pesar de lo paradójico, es un motivo de optimismo y de esperanza.
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