| 10/30/2005 12:00:00 AM

Con defensas bajas

El VIH/sida amenaza la viabilidad del sistema de salud. Sin sanciones estatales drásticas por mala atención y mayor control sobre la calidad de los medicamentos, sus costos serán inmanejables.

Entre las enfermedades de alto costo que tanto desvelan a las Entidades Promotoras de Salud (EPS), hay una que por su carácter silencioso exige mayor atención. Aunque en Colombia las cifras oficiales muestran que el número de pacientes infectados con el virus del VIH/sida no alcanza a representar el 0,1% de la población, para nadie es un secreto que los casos registrados apenas evidencian la punta de un iceberg de dimensiones insospechadas. De hecho, expertos del Instituto Nacional de Salud estiman que por cada enfermo registrado hay 8 más en el anonimato.

El crecimiento real -pero indeterminado- de este mal en Colombia plantea una seria amenaza al sistema nacional de salud, que espera 'indefenso' el momento en que se disparen sus costos por la llegada masiva de esa población portadora no registrada, la cual -si no se toman medidas de fondo- solo llegará a los hospitales con la enfermedad en estado avanzado. Es decir, cuando sea todavía más costosa. ¿Cómo afrontan hoy esta amenaza las EPS? "El paciente con VIH representa un gran problema de salud pública, ya que es complicado realizar seguimiento a los portadores sanos que no acuden a la consulta médica y ocultan su situación de salud por temor a ser estigmatizados y rechazados en el ámbito social. Esto ha ocasionado el crecimiento desbordado de los pacientes con sida, quienes a su vez buscan las EPS que más garantías les brinden, especialmente en la entrega de los medicamentos antirretrovirales y de alto costo", asegura Manuel Humberto León, director nacional médico de Coomeva EPS.

De por sí, los costos actuales son altos. El Ministerio de la Protección Social estima que en los últimos años la enfermedad ha comprometido el 0,5% del gasto en salud del país y cerca del 1% del gasto en seguridad social en salud. Basta mirar los casos específicos de las entidades promotoras líderes en Colombia para dimensionar el problema actual y prever su enorme alcance a futuro. Mientras Coomeva EPS, por ejemplo, pagó en promedio durante el último año $1,5 millones mensuales por afiliado con VIH/sida; la EPS Sánitas pagó $1,3 millones, "teniendo en cuenta la prevención, consulta médica, diagnóstico, medicamentos, hospitalización y complicaciones", afirma Enrique Azula, gerente de salud de la EPS Sánitas. "El crecimiento entre 2004 y 2005 fue del 25% en número de casos, debido en gran parte a la asignación de casos provenientes del Seguro Social (ISS) y Cajanal, como parte de las políticas de reasignación de patologías catastróficas del Ministerio de la Protección Social", agrega.

Lo grave es que los ingresos no compensan este nivel de egresos. "La prima del seguro que reciben las EPS, equivale apenas a $380.000 al año en promedio por persona ($31.667 al mes). Y eso tiene que alcanzar para todo", afirma Nelcy Paredes, vicepresidente operativa y financiera de Acemi (asociación de EPS privadas).

Costos, en la mira Por eso, desde hace un par de años, algunas EPS comenzaron a implementar programas propios para atender a sus afiliados afectados por el VIH/sida. "El manejo y la detección temprana son claves para controlar los costos. El objetivo es que la persona tenga un nivel de hospitalización casi de 0; con ese fin creamos hace más de 2 años nuestro programa de seguimiento a los pacientes", dice Fernando Robledo, presidente de Colmédica.

"Hemos evolucionado desde las actividades asistenciales puntuales o aisladas, a la implementación de programas estructurados de prevención primaria y secundaria, fortaleciendo el diagnóstico temprano, definiendo y aplicando guías de manejo a los equipos de trabajo interdisciplinario, con objetivos claros de impacto sobre la salud de los pacientes infectados por el virus, buscando frenar la transición del VIH al sida y disminuyendo por tanto hospitalización, incapacidad y costos", agrega Enrique Azula, de Sánitas.

Los resultados hablan por sí mismos. "En los últimos 3 años nuestros costos promedio de atención pasaron de $1,5 millones a $800.000 por persona, gracias al programa interno que implementamos, basado en las mejores prácticas disponibles y las negociaciones más favorables con los proveedores", comenta Carlos Palacino, presidente ejecutivo del Grupo Saludcoop.

Lo malo es que el número de pacientes no para de crecer: "pasamos de 1.994 en 2003 a 2.971 en 2005", agrega Palacino.

Esta propagación silenciosa de la enfermedad llevó al gobierno colombiano a tomar medidas y declarar prioritaria la atención del VIH/sida en el país. "Aunque en la región Colombia es pionera en estrategias para la prevención y control de este mal; en legislación específica sobre la materia (decreto 559 de 1991, posteriormente revisado y ajustado en el decreto 1543 de 1997), y en suministrar la terapia antirretroviral por medio del sistema de aseguramiento, el gobierno está consciente de que siguen existiendo brechas de acceso principalmente para la población no asegurada, cuya atención corre por cuenta del Estado", afirma Eduardo Alvarado, viceministro de salud y bienestar del Ministerio de la Protección Social.

Por eso, el actual gobierno trabaja en el desarrollo de programas de promoción y prevención que detengan el crecimiento del número de personas infectadas, y en garantizar una mejor calidad de vida a los enfermos de VIH/sida y, por tanto, mayor sobrevida para ellos y menores costos para el sistema de salud colombiano.

No en vano, viene fortaleciendo su control sobre las EPS. "En términos generales, creemos que la mayoría de ellas hace bien su labor y entrega los medicamentos oportunamente. No obstante, hay unas que no cumplen y por eso las sanciones pasaron de $220 millones en 2002 a $3.800 millones en 2004, y calculamos llegar a $5.000 millones este año", afirma José Roberto Garay, director de EPS de la Superintendencia de Salud.

El factor crítico de éxito para combatir el VIH/sida se centra en la entrega completa y oportuna de los medicamentos antirretrovirales, y en la calidad de los mismos. Este tema ha sido centro de polémicas entre los laboratorios multinacionales que producen originales y las EPS que formulan genéricos. "No se puede generalizar, y por eso creamos un programa de farmacovigilancia que es ejemplo nacional. Según él, un comité decide qué marca de medicamentos comprar en cada caso, garantizando que si es genérica es porque es de calidad y que si no hay alternativa genérica de calidad, daremos el original", aclara Mauricio Vélez, gerente de salud de Susalud. Un caso para mostrar ha sido el del Hospital La María de Medellín, que decidió hace 3 años -por iniciativa de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia y la Fundación 'Positivos por la Vida'- atacar sus altos costos del programa VIH/sida, mediante un manejo integral de prestación de servicios de segundo nivel de complejidad, que basado en la evidencia solo ha utilizado desde entonces medicinas y procedimientos probados y garantizados. Es decir, prefirió pagar más en el corto plazo y redujo sus costos a mediano plazo, gracias también a una 'alianza de voluntades' con el Estado, los usuarios y los proveedores. "Hemos triplicado el número de pacientes atendidos integralmente, por el mismo costo para el sistema", afirma Luis Fernando Ruiz, director de proyectos y calidad, y coordinador del programa VIH/sida del Hospital La María. La calidad del servicio tiene que ser el camino para subirle las defensas al sistema de salud colombiano.
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