| 12/7/2007 12:00:00 AM

Competitividad primer informe

Para ser uno de los países más competitivos de América Latina, Colombia deberá trabajar en cinco frentes: desarrollo de sectores de clase mundial, salto en la productividad y del empleo, informalidad, ciencia y tecnología y promoción de la competencia.

El 7 de diciembre, el Consejo Privado de Competitividad hará la presentación oficial del primer informe de competitividad de la economía colombiana. Partiendo de la visión de competitividad para el año 2032 —que proyecta a Colombia para ese año como uno de los tres países más competitivos de América Latina, con un elevado nivel de ingresos por persona, con una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado, con mejoras de las oportunidades de empleo formal y con bajos niveles de pobreza—, este informe ilustra los retos que enfrenta el país para alcanzarla y algunas propuestas para confrontarlos exitosamente.

Según Hernando José Gómez, quien preside el Consejo Privado de Competitividad, sostener las altas cifras con las que viene creciendo la economía del país en los últimos trimestres, requiere de mucho esfuerzo por parte de todos los colombianos, para remover las barreras que frenan nuestra competitividad y nos impiden conquistar mercados internacionales. "El esfuerzo es de todos: empresarios, gobierno nacional, gobiernos locales, trabajadores y academia. Si se logra continuar con la tendencia de crecimiento, en 25 años lograremos un ingreso per cápita superior a los US$15.000 y podremos reducir la tasa de pobreza a menos del 15%", explica Gómez en el informe.

Sin embargo, este esfuerzo no puede hacerse de manera desordenada. La Comisión Nacional de Competitividad ya identificó cinco lineamientos para alcanzar la visión propuesta para el año 2032 y lograr la transformación productiva que requiere el país. Estos son: el desarrollo de sectores de clase mundial, dar un salto en la productividad y el empleo, la formalización laboral y empresarial, estimular el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación y desarrollar estrategias para la promoción de la competencia y la inversión. Dinero le presenta las estrategias que para cada uno de estos lineamientos ha desarrollado este primer informe anual de competitividad.



Sectores de clase mundial

Los sectores de clase mundial son aquellos en los cuales el país tiene un nivel de productividad similar al de los países más desarrollados del mundo y en los que el grueso de su producción se destina a mercados internacionales y su desarrollo depende de la diversificación de la canasta exportadora de cada país. A medida que el país se va desarrollando, diversifica su canasta exportadora, hasta encontrar los productos en los cuales tiene la mayor ventaja comparativa. Según un estudio que realizó la CAF en 2006, un país que ya ha alcanzado ese nivel cuenta con un PIB per cápita entre US$15.000 y US$20.000, lo que significa que Colombia todavía está en una etapa de diversificación y que el país debería empezar a exportar productos que tradicionalmente no ha exportado.

Dos estudios hechos para el caso colombiano identificaron una lista de sectores que pueden ser altamente estratégicos para Colombia en el mediano plazo. El primero, de Hausmann y Klinger, señala la agroindustria, la industria textil y de confecciones, la industria química y la metalmecánica. El segundo, realizado por el Instituto de Desarrollo de Irlanda, asegura que, para que Colombia mejore su competitividad, debe centrarse en atraer inversión extranjera directa a sectores que involucren actividades de mayor valor agregado y mayor grado de sofisticación, en algunos de los cuales el país ya compite. En el sector de servicios se resaltan los servicios financieros, seguros, telecomunicaciones, logística y líneas aéreas; y en manufacturas se identifican sectores como el farmacéutico, el químico, las tecnologías de información y comunicaciones, autopartes y procesamiento de alimentos.



Salto en la productividad y el empleo

Para alcanzar la visión propuesta, el país requiere incrementar la productividad y el empleo en los sectores más intensivos en mano de obra, uno de ellos el de la construcción. Según el estudio Competitividad de la actividad constructora de edificaciones, realizado por Camacol y el Consejo Privado de Competitividad, las principales brechas de productividad del sector son la compleja situación del suelo, el confuso marco regulatorio, la falta de estandarización de insumos, el recurso humano poco tecnificado, las restricciones empresariales y el insuficiente acceso a crédito hipotecario.

Algunas de las estrategias para superar estas brechas están dirigidas, entre otras, a que el Ministerio de Ambiente y Vivienda implemente macroproyectos financieramente viables que maximicen la participación de vivienda de interés prioritaria en los municipios aledaños a las grandes ciudades, reduzca la tramitología para el sector a través de la creación de una ventanilla única de trámites para la construcción, estandarice desde Camacol los materiales de construcción con la articulación entre los proveedores de insumos y los constructores y amplíe el programa de formación técnica de mano de obra no calificada del Sena. "Con la implementación de estas recomendaciones, el sector de la construcción en Colombia puede lograr escala, independizar la actividad constructiva del ciclo económico e incrementar sustancialmente su nivel de productividad", concluye el informe.



Informalidad y regulación

Según el Consejo Privado de Competitividad, en Colombia, el 60% del empleo está en el sector informal, el cual tiene una productividad sustancialmente menor que la del sector formal. Adicionalmente, esta situación implica que los ingresos de los trabajadores informales tienden a ser los más bajos de la economía. Estas condiciones reproducen o perpetúan las condiciones de pobreza de la población. Por último, frena la expansión del sector formal, pues compite deslealmente al evadir las regulaciones que recaen sobre el primero. Es por eso que no es posible aumentar la competitividad de la economía y disminuir la pobreza sin reducir la informalidad laboral.

En este contexto, algunas de las recomendaciones de política que hace el informe, consisten en reducir los costos de formalización a través de la acción de los centros de atención empresarial y reducir los requisitos exigidos por las ARP, las EPS y las cajas de compensación para la afiliación de empleados. Adicionalmente, se propone incrementar la rentabilidad de la formalización eximiendo del impuesto de renta, del impuesto a la nómina y del pago del registro mercantil a las microempresas —menos de 10 trabajadores— en sus tres primeros años de existencia. Por último, se hace énfasis en el fortalecimiento de los mecanismos de control con el cruce de información entre entidades gubernamentales y las campañas de control e información dirigidas a focos de altos niveles de informalidad?

Ciencia tecnología e innovación

Colombia presenta un claro atraso en el gasto público y privado en investigación y desarrollo. Este, como proporción del PIB, es de 0,37%, por detrás de las principales economías de la región como Brasil (0,8%) y Chile (0,7%). El país también está rezagado en el número de graduados en ciencias básicas, en el número de investigadores, en la proporción de académicos con grados doctorales, en el número de publicaciones de revistas científicas, en la obtención de patentes y en el número de empresas con certificados ISO. Factores todos que miden el grado de avance en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI).

Para tratar de mejorar en este punto, el informe propone como estrategias aumentar la inversión pública y privada, considerando instrumentos como la cofinanciación pública al sector privado, el otorgamiento de incentivos para que los resultados de las investigaciones sean patentados y concediendo préstamos condonables, dependiendo del resultado de las investigaciones. Además, señala entre otras, la creación de mecanismos que conecten la demanda de investigación del sector productivo con la oferta del sector académico, lo que posibilitaría que los resultados de las investigaciones sean susceptibles de comercialización y licenciamiento.



Promoción de la competencia y la inversión

Aquí el informe señala, entre otros, el avance en infraestructura y en educación como elementos claves para mejorar la competitividad del país. El rezago de nuestro país en infraestructura se concentra principalmente en el sector de transporte y en los servicios de logística, debido principalmente al rezago en inversiones —que en el primer lustro de la presente década pasó del 3% del PIB al 1,5%—, a la debilidad en la institucionalidad y en la regulación del sector —existe debilidad en la estructuración deficiente de los contratos de obras públicas—, y a la ausencia de marcos contractuales que atraigan inversionistas.

Las principales políticas dispuestas por el informe, para revertir esta nada alentadora situación, incluyen el empoderamiento del Comité Técnico de Logística y Transporte —que existe actualmente— para que formule y actualice los planes maestros de logística y transporte para la competitividad. También sugiere el desarrollo de un estatuto de concesiones que establezca la asignación de riesgos entre el sector público y el sector privado y la creación de una unidad de promoción de la inversión privada en logística, la cual actuaría como una banca de inversión dentro del gobierno, centralizando la promoción, estructuración y diseño de los concursos para desarrollar proyectos de participación privada en infraestructura.

En lo que tiene que ver con educación y el desarrollo de destrezas laborales, el informe asegura que son elementos que afectan el conjunto de las actividades productivas: desarrollo de sectores de clase mundial, formalización laboral y empresarial y aumento de productividad en sectores tradicionales. Teniendo en cuenta que Colombia aparece mal calificada en el indicador de educación del Banco Mundial —puesto 75 entre 135 países—, y que a pesar de ser uno de los países de la región que mayor gasto público hace en educación, no ha aumentado significativamente la cobertura; se propone ampliar los esquemas de concesión, retomar programas de subsidios a la demanda que amplíen la cobertura en todos los niveles educativos, y desarrollar la educación por competencias, por ejemplo las laborales, en la secundaria.

Por otro lado, es importantísimo mejorar el nivel de formación de los docentes y los alumnos en inglés y generar una gradual transición en la forma de subsidiar la educación técnica y tecnológica. "En la actualidad los subsidios se dan fundamentalmente a la oferta a través de las contribuciones al Sena. Sin embargo, internacionalmente se ha demostrado que es más efectivo subsidiar la demanda a través de mecanismos como el de vouchers que pueden ser utilizados en la entidad entrenadora que ellos prefieran", explica el informe.

A partir del próximo año, y después de haber puesto a disposición de la opinión pública las estrategias necesarias para que el país alcance la visión 2032, el Consejo Privado de Competitividad apoyará la implementación de las estrategias que se exponen en este primer informe y las reformas necesarias para su aplicación. El informe anual de 2008 dará cuenta de los primeros avances del país en esta materia, esperemos que los colombianos reciban buenas noticias.
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