| 10/28/2015 7:00:00 PM

Farmacias se reinventan para competir con nuevos jugadores

Los cambios de regulación y la creciente competencia han transformado el negocio de las droguerías. ¿Cómo han logrado mantenerse en el mercado?

El negocio de las droguerías está viviendo un cambio extremo. Las compañías del sector han tenido que reinventarse en los últimos años para sobrevivir a los cambios que le han impuesto tanto las regulaciones en materia de salud como la entrada de jugadores internacionales y de nuevos formatos.

Este sector vende al año unos $5,7 billones en Colombia, según datos de Euromonitor, y cuenta con más de 25.000 establecimientos que operan a lo largo y ancho del país.

Los primeros cambios en esta actividad comenzaron con la Ley 100, que estableció dentro del plan de beneficios a los pacientes la entrega de medicamentos, tanto intrahospitalarios como ambulatorios. Estos últimos eran una de las líneas de negocio más importantes de las droguerías, pero la normatividad llevó a que los consumidores se dirigieran a los dispensarios de las EPS para obtenerlos.

También las nuevas tendencias han tenido una fuerte incidencia. La llegada de cadenas internacionales como Farmatodo, Locatel y Cruz Verde transformaron el mercado. Para adaptarse a las nuevas exigencias, las droguerías de barrio y las propias cadenas de farmacias se han visto obligadas a implementar estrategias que les permitan generar volumen e incluir nuevas categorías de productos. Si bien los medicamentos siguen pesando cerca de 50% en el total de ventas, lo cierto es que muchas se han concentrado en los productos OTC o de venta libre, así como de medicamentos genéricos.

Las cadenas tradicionales no se han quedado quietas. Copidrogas, que lidera el negocio de la distribución con 4.181 droguistas independientes en todo el territorio nacional, que tienen más de 5.900 farmacias, inició el año pasado un proceso de cambio de imagen de sus establecimientos afiliados que hoy operan bajo la marca Farmacenter.

Además, acaba de inaugurar una sede propia en Bello, Antioquia, que incluye un centro de distribución. El proyecto de esta compañía, que registra ventas por más de $1,6 billones, tuvo un costo aproximado de $31.400 millones.

Drogas La Rebaja, por su parte, cuenta con 795 puntos de venta y prevé llegar a 1.000 en 2017. Información suministrada por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) indica que esta cadena diversificó su portafolio a través de un nuevo formato llamado Rebaja Plus, del cual ya ha consolidado 146 puntos de venta y en la que los clientes pueden adquirir, además de medicamentos, 30.000 referencias bajo el concepto de tiendas de conveniencia. También ha creado nuevos canales de comercialización soportados en una flota de mensajeros de más de 1.100 motorizados. Estas estrategias les posibilitan proyectar un crecimiento de 5% para el próximo año.

En el caso de las droguerías de barrio, además de adicionar categorías, muchas de ellas se han renovado con el fin de ajustarse a un formato acorde con el retail moderno, dice Juan Manuel Acuña, gerente de Droguerías Acuña, cadena que hoy cuenta con 55 puntos de venta ubicados principalmente en Bogotá y Cundinamarca.

También las grandes tiendas de medicamentos conocidas como supermercados de la salud se han transformado. Allí el principal jugador es Farmatodo, seguido de Superdroguerías Olímpica, Locatel y Salud Market, según datos de Euromonitor, consultora que indica que estos establecimientos venden cerca de $500.000 millones al año.

Juan Pablo Mora, gerente de Salud Market, considera que este es un formato que se viene consolidando. Sin embargo, se evidencia una desaceleración en términos de ventas

Esta compañía, que surgió luego de que un grupo de franquiciados de la venezolana Locatel decidiera independizarse, cuenta hoy con ocho puntos de venta ubicados en Bogotá y Medellín, y tiene presencia fuera de la capital del país. En sus planes para el mediano plazo está llegar a otras regiones del territorio nacional.

Pero, además de la fuerte competencia, el negocio enfrenta otros retos. La directora de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro), Alba Rocío Rueda, asegura que factores adversos como el contrabando, la falsificación y la competencia desleal de medicamentos se han convertido en los nuevos desafíos.

Movidas empresariales

Los cambios generados en esta actividad comercial han incentivado la llegada de inversionistas extranjeros y un proceso de fusiones y adquisiciones entre cadenas locales. La más reciente movida fue la compra de 60% de la cadena chilena Socofar, propietaria de Cruz Verde y Farmasanitas, por parte de Femsa Comercio, una división del principal embotellador de Coca-Cola en América Latina. Previamente, Cruz Verde había comprado a Farmasánitas, y entre las dos marcas operan en Colombia más de 150 droguerías y dispensarios médicos.

Expertos señalan que Femsa tiene dentro de sus planes fortalecer las cadenas de droguerías, para lo cual ha comenzado a adquirir establecimientos independientes.

A esta compra por parte de extranjeros se suma a la adquisición de Droguerías Continental por el Grupo Cobeca, de Venezuela, y Farmacity Colombia, que en su momento también fue adquirida por Farmatodo Venezuela.

En cuanto a operaciones de cadenas locales, Dromayor Medellín pasó a manos de Unidrogas, firma santandereana que gracias a la compra de negocios pequeños ya cuenta con cerca de 500 puntos que operan bajo diferentes marcas, entre ellas: Droguería Inglesa y Droguería Alemana.

Aunque el sector registra crecimientos entre 5% y 8% anuales, lo cierto es que la coyuntura no es fácil, pues las droguerías también han debido enfrentar el control de precios aplicado por el Gobierno, la desaceleración les ha apretado los márgenes y no se descarta un incremento en los precios. Además, “la presión inflacionaria, el costo del dólar y el alza en las tasas de interés terminarán impactando el precio de los medicamentos”, señala Rueda.

Los empresarios tienen claro que deben continuar reinventándose si quieren mantenerse y consolidar sus negocios; y, para lograrlo, tendrán que apelar a muchas estrategias. De todo como en botica.

Serias amenazas

Las droguerías de barrio son las más amenazadas, no solo por la creciente competencia sino también por los altos costos, pues se trata de establecimientos que no tienen la facilidad de comprar grandes volúmenes para lograr economías de escala.

A esto se suma que en muchas de ellas hay una transformación generacional y los jóvenes no quieren continuar con el negocio familiar, razón por la cual sus fundadores deben tomar la difícil decisión de vender y, como si fuera poco, otras no cuentan con el capital de trabajo suficiente para competir y crecer.
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