| 2/2/2017 12:00:00 AM

¿Cómo va el negocio del fútbol en Colombia?

Todo está listo para el inicio de la liga de fútbol de Colombia. ¿Qué tanto ha evolucionado el negocio desde que los clubes empezaron a convertirse a sociedades anónimas? Un análisis sobre la realidad del balompié local.

El año pasado fue inédito para el fútbol colombiano: luego de 14 años, un club local, el Atlético Nacional, volvió a salir campeón de la Copa Libertadores de América; ese mismo cuadro llegó hasta las últimas instancias de la Copa Suramericana, torneo cuya final no tuvo lugar por cuenta de la tragedia con el avión que transportaba al Chapecoense de Brasil; hasta ese momento el campeón vigente era el Independiente Santa Fe, que se hizo a la versión de 2015 de ese torneo y que por cuenta de ese logro disputó y ganó la copa Suruga Bank en Asia. En los últimos años, las presentaciones de los equipos colombianos en el exterior han resultado más que decorosas.

Vale la pena preguntarse si algunos de estos resultados pueden estar asociados al cambio en el modelo de negocio que varios equipos han implementado al convertirse en sociedades anónimas, para dejar de ser entidades sin ánimo de lucro (Esal). Este nuevo marco de negocio fue posible gracias a la aprobación de la ley 1445 de 2011, que llevó a la mayoría de equipos colombianos a formalizar sus operaciones con una estructura societaria más abierta y con mayores controles.

En el antiguo esquema, el de las Esal, las reglas del juego eran, entre otras, la falta de transparencia, los dineros calientes, el desorden administrativo y las malas condiciones laborales para los jugadores. Sin embargo, algo parece estar cambiando. Así lo considera, Carlos González Puche, el director ejecutivo de Acolfutpro, quien señala con claridad que hasta la fecha (finales de enero) no existe ninguna deuda laboral de los equipos colombianos con sus jugadores y empleados. Ese es un logro sin antecedentes, pues hasta no hace mucho tiempo lo normal era que las quincenas de los futbolistas no llegaran a tiempo y que los clubes tuvieran mora con todos sus proveedores.

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Sin embargo, dentro de las Esal también hay excepciones porque sus administradores lo hacen bien, como por ejemplo, el Deportivo Cali. Igualmente, hay sociedades anónimas, como el Deportivo Cúcuta, que están en líos.

Según González Puche, a pesar de los avances, todavía “nos faltan tres perlas negras”. Se refiere al Deportivo Pereira, al Cúcuta Deportivo y al Pasto, tres clubes que enfrentan problemas financieros y administrativos actualmente (ver recuadro).

“No es posible que una corporación sin ánimo de lucro como el Pereira, a la que hace tres años una autoridad ordenó liquidar, siga debiendo $17.000 millones a sus acreedores y aún esté compitiendo en el torneo. Eso no es juego limpio”, señaló González.

Aun así, el hecho cierto es que algunos clubes vienen mostrando muy buenas gestiones y eso se refleja en buenas actuaciones de los equipos colombianos en el exterior y excelentes resultados para sus accionistas o socios.

El proceso de depuración avanza y, a pesar de las críticas a algunas gestiones administrativas, los equipos locales están mostrando en su mayoría saldos positivos en sus balances empresariales. Este saneamiento y mayor transparencia en el manejo de los clubes se vio reflejado en dos frentes. Por un lado, reconocidas empresas y empresarios decidieron invertir sus capitales en los equipos de fútbol; y, por otro, se abrió la puerta para que más empresas destinen recursos a patrocinar los clubes. Ese es un primer aspecto positivo de este nuevo panorama del balompié nacional.

Más plata

La llegada de inversionistas reconocidos como Kenworth de la Montaña al Once Caldas, los antiguos dueños de la cadena Súper Inter al América de Cali y al Medellín se sumaron al Grupo Ardila Lülle, que desde hace años es el dueño de Nacional; estos son solo cuatro ejemplos de lo que ha sucedido en los últimos años con los recursos que han llegado a los equipos de fútbol.

Además, hubo otro hecho destacado: el arribo en 2012 de la primera inversión internacional a un equipo colombiano. Se trata de la adquisición de una participación accionaria de Millonarios por parte del fondo Amber, que posee también parte de la propiedad de equipos como el Atlético de Madrid y el Lens de Francia.

“Hoy las empresas colombianas no se alejan de un fenómeno que es mundial”, dice Eduardo Silva, presidente del Deportivo Independiente Medellín (DIM), para quien las empresas también encuentran en este deporte una palanca que impulse su estrategia comercial y de mercadeo.

A esto se suma, según Tulio Gómez, presidente y dueño del América de Cali, que los clubes hoy cuentan con su propio gobierno corporativo.

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Otros aspectos están relacionados con los buenos resultados obtenidos por la Selección Colombia, lo que ha masificado este deporte, consolidándolo como uno de los de mayor aceptación.

Los hechos son evidentes: el América de Cali, que inicialmente solo tenía como patrocinador a Adidas, hoy cuenta con por lo menos ocho, entre los que se encuentran Davivienda, Lotería del Valle, Coordinadora, Renault, Supergiros, y su propósito es alcanzar ingresos a través de los patrocinios por unos $10.000 millones al cierre del año. Esta cifra se estima que representa alrededor de 40% de los ingresos. Otro 40% debe provenir de la taquilla y el restante 20% de otros rubros como el marketing.

Por su parte, el presidente del Deportivo Cali, Álvaro Martínez, asegura que en general las finanzas de los clubes se han fortalecido y con recursos cuyas fuentes son más sanas. Por ejemplo, en su caso, si bien siguen dependiendo de la venta de jugadores, han venido creciendo los ingresos por cuenta de las taquillas, el merchandising y los abonos. El año pasado tuvieron ingresos por cerca de $50.000 millones.

Nacional, Santa Fe, Millonarios, Junior, Medellín y otros equipos están en el listado de aquellas empresas que han logrado consolidar una buena estrategia, lo que les ha permitido contar con el apoyo de nuevos inversionistas y anunciantes.

Dice González Puche, de Acolfutpro, que sorprende que ya muchos de esos clubes tengan sus propios equipos de mercadeo, lo que hace unos años era impensable.

A pesar de estos avances, es claro que el fuerte para la mayoría de equipos colombianos sigue siendo la venta de jugadores, pero eso tiene tanto de positivo como de negativo.

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Tipo exportación

Uno de los elementos de análisis es el evidente éxito de los equipos colombianos exportando talento, lo que se confirma con el creciente interés de los equipos internacionales por tener en sus filas a los futbolistas nacionales. España, Italia, Portugal, Holanda, Inglaterra y Turquía en Europa; México, Argentina y Brasil en América, son las principales ligas que cuentan con jugadores nacionales.

Según González Puche, los equipos colombianos son prácticamente empresas exportadoras de talento. De acuerdo con él, la liga colombiana es una de las que más jugadores ha vendido al exterior, después de Brasil y Argentina.

Este hecho tiene una cara buena y otra que no lo es tanto. Primero, demuestra que los jugadores colombianos están siendo solicitados en el exterior; sin embargo, también muestra que los equipos de fútbol nacional en general no invierten en retener el talento local o en traer estrellas internacionales para el torneo nacional.

Según el periodista Hernán Peláez, una de las autoridades en materia de fútbol en el país, la liga colombiana está lejos de brillar con grandes estrellas del balompié mundial o suramericano. “Estamos lejos en ese aspecto. Nuestro fútbol pasó a ser un proveedor de jugadores. Por eso muchos de los jugadores colombianos emigran, seducidos por los dólares o los euros. Dejan de lado el sentido de pertenencia y emigran. México es la Liga que mejor paga, seguida por Brasil. Ambas están lejos de las grandes ligas de Europa. La nuestra se defiende, pero sabe que no puede retener el talento”, explicó (ver recuadro).

Los ingresos de los equipos colombianos siguen siendo bajos y, en consecuencia, su capacidad para invertir también. Por ejemplo, el América quiere recaudar este año $24.000 millones en ingresos, mientras que el Cali va por los $50.000 millones. El más poderoso de los equipos, el Atlético Nacional, logró ingresos en 2015 por cerca de US$25 millones; el año pasado, con el éxito internacional los ingresos podrían haber llegado a la meta de US$33 millones que se impuso el presidente de la institución, Juan Carlos de la Cuesta. Aun así, el equipo con los mayores ingresos del país no alcanza a llegar a los $100.000 millones anuales. Según el portal Transfer Markt, todas las nóminas de los 33 equipos colombianos de la primera división no llegan a valer US$300 millones. La liga colombiana, a pesar de lo positivo de la tendencia reciente, está lejos de ser una gran liga en términos económicos; apenas es una liga “Pyme”.

Explotando la cantera

Por eso, el negocio de venta de jugadores es el más fuerte de estas empresas. Solo a comienzos de este año se estaban cerrando dos transacciones claves: el Atlético Nacional estaba a punto de vender al mejor jugador de América el año pasado, Miguel Ángel Borja, por una cifra cercana a los US$9 millones.

El Cali también acaba de cerrar el traspaso de su jugador estrella, Harold Preciado, en una transacción de 7 millones de euros  al fútbol chino.

El país ha visto recientemente grandes transacciones de jugadores colombianos. Por ejemplo, Nacional vendió a Marlos Moreno –por cerca de 8 millones de libras esterlinas– y a Davidson Sánchez. A esta lista se suman Mateo Casierra y Rafael Santos Borré del Deportivo Cali, y Jerry Mina del Independiente Santa Fe al fútbol brasilero. Claramente, vivimos un boom de exportación de jugadores.

Por eso, muchos equipos están apostando por consolidar la cantera de sus equipos, pues los márgenes en este tipo de transacciones son enormes. Por ejemplo, el Cali invierte al año cerca de US$1,2 millones, pero solo en dos transacciones en los últimos dos años ha recibido más de US$12 millones por la venta de dos jugadores. Según Martínez, el Cali cuenta en sus escuelas de fútbol con cerca de 210 jugadores infantiles y juveniles de élite.

“Establecimos una regla de oro desde que asumimos en 2014: de todos los jugadores 70% deben ser canteranos”, aseguró.

Su compañero de patio, el América de Cali, recientemente ascendido a la categoría A, también tiene una apuesta dura por la cantera.

Según el presidente de la institución, Tulio Gómez, en este frente se busca crear más de 20 escuelas de fútbol en todo el país, con el objetivo de formar una cantera de jugadores nuevos que le permita al equipo exportarlos.

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Esa fortaleza del fútbol colombiano hoy esconde un problema: los bajos niveles de inversión de los clubes profesionales, lo que deriva en incorporaciones de mediana calidad y pocas estrellas consolidadas del fútbol regional o mundial.

Por ejemplo, Silva, del DIM, comenta que para este año las inversiones del equipo en nómina y préstamos se aproxima a los $6.000 millones. En otros equipos, la cifra podría llegar a $20.000 millones. En cualquier caso, las grandes contrataciones de los equipos colombianos son más la excepción que la regla.

Que la fortaleza financiera de los equipos sea exportar jugadores implica tener un techo para las contrataciones. Si un equipo vende una de sus estrellas al fútbol internacional por US$10 millones, las opciones que tiene para reemplazarlo son dos: o bien un jugador de la cantera, o bien un jugador internacional que cueste menos de lo que ingresó por la venta. Así, el fútbol colombiano está condenado a surtir de estrellas al mundo, pero a conformarse con jugadores de media tabla para abajo.

Este año, la gran contratación del fútbol colombiano fue Dairo Moreno, quien viene de ser goleador en México y cuyo pase pudo haber costado más de US$10 millones.

El mismo precio por el que cualquier equipo colombiano ubicaría a un jugador de la cantera en un equipo europeo.

Otras entradas

Pero los equipos de fútbol no viven solo de vender jugadores. Las taquillas, el merchandising y los derechos de televisión conforman parte central de las finanzas futboleras. De ahí que apostar por construir marca es una de las nuevas apuestas de los equipos.

Por ejemplo, esa es una de las grandes estrategias de Gómez, que aspira a que el nombre “América” vuelva a ser uno de los principales activos del club. Este objetivo lo lograrán a través de la comercialización de productos y una agresiva campaña de apertura de tiendas, tanto franquiciadas como de distribución, en donde se tiene previsto comercializar desde prendas deportivas, pasando por ropa de calle hasta productos de consumo masivo como café, chocolate, productos de aseo para el hogar, toallas, llaveros, maletines, entre otros. El modelo apunta a vincular a las barras y hacerlas parte del proyecto para que ellos obtengan 50% de los ingresos y el club el restante 50%.

En el caso del Medellín, que recientemente recibió recursos de Raúl Giraldo, antiguo dueño de la cadena de supermercados Super Inter, en los planes está el fortalecimiento de sus estrategias comerciales y de aprovechar el fútbol como un espectáculo vendible.

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Temas como la explotación de marca en el estadio son determinantes. El equipo antioqueño es tal vez uno de los pocos que tiene patrocinadores, no solo para la camiseta de los jugadores, sino también para la de los hinchas (cada semestre el equipo les regala una) y para los souvenirs que se comercializan en el estadio.

Cuenta además con siete tiendas, ubicadas en algunos puntos de Almacenes Éxito, en donde se comercializan productos con la marca del equipo. Como si fuera poco, el club empezó a trabajar con la “Línea Poderosa”, en asocio con Avantel, y en este momento ya por lo menos 25.000 líneas están activas y por sus recargas el club recibe ingresos. También percibe recursos por un proyecto de medios de comunicación que incluye radio, revista y programa de televisión, los cuales tienen sus propios patrocinadores.

El mayor porcentaje de los ingresos del equipo proviene de la taquilla, que representa alrededor de 30%, el marketing otro 30%, la televisión 10%, tiendas 10% y la venta de jugadores el restante 20%. Los ingresos presupuestados para este año se ubican entre $55.000 millones y $60.000 millones.

En el caso del Cali, las proporciones son similares. Según Martínez, la tendencia es que las taquillas valgan cada vez menos en los ingresos generales de los clubes. Por ejemplo, según él, en los clubes europeos las taquillas representan 15% del total de ingresos. En el caso del equipo vallecaucano, este indicador llega más o menos a 12%.

Se quejó de que los derechos de televisión sigan siendo tan bajos en Colombia para los clubes. “Nos parece que no son suficientes respecto a ligas similares como la de Chile, que es casi tres veces lo que se paga en Colombia. Y ocurre algo parecido con la de Perú. Chile tiene solo tres millones de conexiones a la televisión por cable; Perú, 2 millones y Colombia 6 millones”, explicó. Para el Cali, las actividades de merchandising representan cerca de 6% de los ingresos.

El otro aspecto clave es la venta de abonos, que han pasado a representar un ingreso importante para las empresas. Tienen además un factor a favor adicional: les reducen los costos de financiamiento a los equipos, pues es un ingreso que se hace efectivo a comienzos de año. Así, los clubes no necesitan financiarse en el monto total de abonos que reciban a comienzos de año.

En este asunto, las campañas de los clubes son importantes. Por ejemplo, Santa Fe, que fue el campeón del segundo semestre del año pasado, logró vender más de 13.000 abonos para 2017; ese es un récord en la historia del club.

Millonarios, por su parte, estaba teniendo problemas para lograr la venta de sus abonos y apenas colocó alrededor de 6.000. Sin embargo, esa sigue siendo una entrada importante.

Los equipos de fútbol de Colombia están sufriendo una transición. Es claro que varios han mejorado en sus condiciones administrativas y financieras. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer para convertir a la liga colombiana en un escenario futbolístico donde brillen más estrellas.

La clave para volver a esos niveles es invertir más y traer grandes jugadores para conformar equipos de nivel internacional.

Si se da esa nueva etapa en los equipos colombianos –un nuevo capítulo de mayores inversiones para mejorar el espectáculo futbolístico– sería un verdadero golazo.

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