| 9/15/2006 12:00:00 AM

¿Como pan caliente?

El consumo de pan en Colombia no levanta cabeza. Por eso, ahora la industria panificadora busca alternativas para mejorar el posicionamiento del producto y vender más. Es tiempo de unir esfuerzos.

"Desde que me conozco, he sido testigo de un montón de iniciativas para buscar que la gente coma más pan, pero nunca se ha podido hacer nada", afirma con desilusión Alberto Jiménez, un panadero que lleva alrededor de 30 años en el negocio. Su preocupación es la misma de toda la industria panificadora, la cual viene padeciendo desde hace casi 20 años el bajo nivel de consumo per cápita que registra este producto en Colombia.

La comparación es elocuente. Mientras según Fedemol aquí cada habitante come en promedio 25,9 kilos de pan al año —estaba en 23,2 pero subió por efecto estadístico del reciente censo del Dane—, en Venezuela consumen 28 por persona; en Perú 31,5; en Uruguay 54; en Argentina 83, y en Chile 97. Y ni qué decir de países europeos donde este indicador alcanza y supera los 120 kilos anuales per cápita.

El pan tiene un inmenso terreno por ganar en nuestro mercado, pero la falta de un líder para aglutinar a todo el sector en torno a esa estrategia común ha impedido que sus ventas salgan de su estado vegetativo. "La industria proveedora de las panaderías y los líderes de la categoría están en mora de lanzar una cruzada para poner el pan de moda", advertía hace más de un año el director económico de Fenalco Bogotá, Rafael España, en su estudio Las nuevas realidades del sector panadero. Sin duda, el camino es reposicionar de manera conjunta y coordinada el producto.

Tradicionalmente, el consumo del pan ha sido en el desayuno, pero las nuevas tendencias alimentarias han venido transformando poco a poco ese menú en beneficio de alimentos sustitutos. "La población está cada vez más preocupada por el balance, la nutrición y los productos saludables en la alimentación diaria", afirma Audrey Lian, gerente de marketing de cereales para el desayuno de Nestlé. Por eso, hay dos creencias populares que le han hecho mucho daño al pan en Colombia: que engorda y que no nutre.

Al pan, pan
Ahora el reto es darle al producto un posicionamiento justo. "El pan es una gran fuente de fibra, vitaminas y minerales —su harina viene fortificada con vitaminas B1, B2, B3, hierro y ácido fólico— y sobre todo, no engorda, siempre y cuando se ingiera en cantidades adecuadas", afirma José Luis Sánchez, gerente general para la región andina de Danisco (productora de enzimas y emulsificantes para la industria panadera). Además, el sector le viene apostando desde hace varios años a la innovación. "Se trata de producir líneas saludables, con panes integrales, bajos en grasa, light, de sabores, caseros o para usos comerciales específicos", agrega Sánchez.

Un punto de referencia indiscutible en el sector son las panaderías PanPa'Ya!, que fueron pioneras en el modelo de distribución de masa congelada, el cual revolucionó el mercado y le permitió a la empresa atender clientes como cafés, restaurantes, hoteles, etc., no solo en el país sino —especialmente— en el exterior (Estados Unidos, Europa y Japón). De igual forma, su diversificación de la oferta, con opciones de pizza, mucho servicio y valor agregado, le han dado resultados positivos.

Casos exitosos como este muestran el potencial del negocio y los avances de la industria. Y más ahora, que la coyuntura es favorable. "El TLC será positivo para el sector panadero porque permitirá una disminución en los costos de su materia prima, la harina de trigo, de entre 2% y 6%", afirma Jaime Jiménez, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Molineros de Trigo (Fedemol). Por eso, ahora serán mayores las oportunidades en estratos altos, con productos de mayor valor agregado, y entre quienes siguen siendo sus consumidores por excelencia, los estratos bajos. "Hay que llegarles con productos que estén al alcance de esa gran masa, pero que sean beneficiosos para su salud", asegura Carlos Posada, gerente general de la Panadería Perman, de Medellín.

Pero sin unir esfuerzos será imposible para la industria lograr la reivindicación del pan y su consecuente despegue comercial en el mercado colombiano. La tarea es compleja por lo atomizado y heterogéneo del sector, el cual lleva 5 años con precios a la baja y costos al alza. Pero el producto lo merece.
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