| 8/6/2013 12:00:00 AM

Colosos en aprietos

La producción de ExxonMobil y Chevron, las dos petroleras más grandes de Estados Unidos, atraviesa por su peor momento. ¿Por qué ocurre este fenómeno justo cuando las reservas de crudo en ese país están en la cúspide?

Durante la última semana de julio, mientras cientos de diarios copaban sus páginas con la noticia del incremento en las reservas de crudo en Estados Unidos, otros se enfocaban en revelar el mal momento por el que atraviesan las dos principales petroleras de ese país: ExxonMobil y Chevron.
La mezcla de contradictorios titulares anunciaba, por una parte, que en la profundidad de las tierras norteamericanas hoy yace el equivalente a 364,6 millones de barriles de petróleo. Por el otro lado, decenas de articulistas solo registraban el preocupante desplome en la producción de las dos petroleras en mención.
Una paradójica coyuntura que, en las entrañas del sector, deja sembrada una inquietud: ¿por qué las mayores productoras de crudo en Estados Unidos viven en la actualidad su peor crisis, justo cuando el crecimiento de las reservas no se detiene?
Para resolver el interrogante hay que darle un vistazo a la situación de las compañías. Por el lado de Exxon, su producción de crudo y gas se redujo 6% frente a 2011.
Situación similar atraviesa Chevron. En su caso, la caída ha sido de 2,4% durante el mismo periodo. Pero hay un ingrediente adicional: en los dos últimos años los costos de la empresa sufrieron un incremento de 41% para producir un barril de petróleo. Los números lucen desconcertantes, entre otras cosas porque la producción global ha subido 12% desde 2003, tal como señala la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos.
Los grises nubarrones que se ciernen sobre Exxon y Chevron ocultan un trasfondo técnico. Tienen que ver con el hecho de que las halagüeñas reservas de las que han hecho bombo los medios de comunicación en Estados Unidos están representadas en gran medida en los crudos no convencionales, conocidos también por los expertos como petróleo de esquisto.
Estos combustibles están transformando la canasta energética en el mundo. Incluso, han comenzado a impactar en la demanda de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) y estarían obligando a Arabia Saudita a buscar alternativas para reducir su dependencia de los ingresos por petróleo tradicional. El príncipe saudí Alwaleed bin Talal aseguró que ya se está registrando un descenso continuo en la demanda de crudo de la Opep.
Por esto, tanto Exxon como Chevron le están apuntando a explorar y explotar este tipo de hidrocarburos que, para mal de cualquier petrolera, se encuentra en rocas muy profundas y en aquellos yacimientos lejanos a las costas.
Sin embargo, apostarle a la extracción de no convencionales requiere de multimillonarias inversiones. Tanto así que Exxon yaaprobó US$38.000 millones para invertir a partir de este año en esa materia. La meta es sumar a su producción actual un millón de barriles de aquí a 2017. Con una inversión casi idéntica, Chevron espera disparar su producción en 26% durante el próximo cuatrienio.
Así pues, mientras la actual estrategia de los dos colosos petroleros empieza a mostrar resultados, lo cierto es que la explotación de yacimientos convencionales está amenazada por los emergentes. Una realidad que ya están viviendo las petroleras de Norteamérica y las está obligando a vivir una difícil transición entre la vieja era del crudo tradicional y los nuevos petróleos.
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