| 6/12/2009 12:00:00 AM

Colombina se pinta de verde

La empresa inició un proyecto para reducir emisiones ambientales y generar una cultura de consumo responsable. Con esto espera mejorar sus ventas y abrir mercados internacionales.

Con el lanzamiento de Bon Bon Bum Planet a mediados de mayo, Colombina inicia una nueva etapa encaminada a alinear sus estrategias de negocio a las exigencias de los mercados internacionales y a encontrar nuevas oportunidades para el posicionamiento de sus marcas en el exterior.

La decisión de pintar de verde el producto insignia de la compañía, que está próximo a cumplir 40 años de existencia, está encaminada a generar una nueva cultura de consumo responsable que no solo vaya en línea con el cuidado del medio ambiente sino que le permita tocar las puertas del comercio internacional.

En los últimos cinco años la empresa ha invertido más de $150.000 millones, que corresponden al 80% de las utilidades, en la modernización y ampliación de sus plantas, en la renovación tecnológica y en procesos de investigación para el desarrollo de productos y empaques amigables con el medio ambiente.

El Bon Bon Bum Planet es la punta de lanza de un gran proyecto que busca generar productos verdes para todas las marcas de la compañía, cumpliendo así las expectativas que tienen los consumidores.

De acuerdo con Thomas Black, director ejecutivo del Centro Andino para la Economía del Medio Ambiente (Caema), este tipo de estrategias serán cada vez más frecuentes en las empresas colombianas porque abren las puertas a mejores negociaciones en todo el mundo, permiten ganar grandes cantidades de dinero y encajan con las exigencias del nuevo consumidor. Black considera que hacia el futuro quienes no inviertan en este tipo de proyectos perderán valiosas oportunidades y posiblemente quedarán en desventaja frente a sus competidores.

Empresas como Fedepalma, Nestlé, Transmilenio y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá vienen adoptando esquemas similares y ya están empezando a ver los resultados.

Costo vs. ganancia

El gerente de la división de dulcería de Colombina, Jacobo Tovar Caicedo, reconoce que si bien estos proyectos demandan cuantiosas inversiones para las compañías, también pueden generar mejores utilidades en el mediano plazo, debido a que con la producción limpia se pueden obtener certificados de emisión de gases y transarlos en las bolsas internacionales creadas para este fin.

En el caso de Bon Bon Bum Planet, los costos de producción aumentaron en más de 15% porque la varilla en la que se apoya la colombina está fabricada con aditivos especiales que hacen que el tiempo de degradación se reduzca de diez a dos años. La envoltura del producto, que también se degrada más rápidamente, tiene un proceso especial de producción que aumenta los costos en un 30%. Sin embargo, Colombina estableció alianzas con los proveedores para encontrar economías de escala para la producción del empaque de manera que los costos del producto no impacten en el precio del producto al mercado.

Paralelamente, la compañía implementó un programa de manejo de residuos sólidos en sus plantas con el cual se logró la recuperación de 1.200 toneladas de residuos que fueron transformados en material reciclable, generando un ingreso por venta de $227 millones.

Más ingresos

Dentro de los objetivos de Colombina está el de incrementar los ingresos por la venta de los certificados en la Bolsa de Cambio Climático de Chicago, para lo cual contrató a una empresa de auditoría que se encargará de revisar el nivel de emisiones para convertirlos en certificados.

También le apunta a fortalecer su presencia en Perú, Puerto Rico y Ecuador, donde Bon Bon Bum tiene el segundo lugar en ventas de chupeta y a ganar mayor participación en los mercados de Estados Unidos y México donde encuentra un alto potencial pero tiene ventas marginales.

Tovar Caicedo está seguro de que con la preparación que tiene la empresa para la fabricación y lanzamiento de productos verdes y con la ampliación que se está haciendo en la planta para pasar de producir 80 millones de unidades mensuales de Bon Bon Bum a 100 millones por mes el próximo año, se podrán cumplir las metas de crecimiento en los mencionados mercados.

Según lo ha dicho en repetidas ocasiones el Ministerio de Ambiente, la contribución que los productos hacen a la reducción de las emisiones de gases se está convirtiendo en un factor fundamental a la hora de tomar decisiones de compra. En Europa, por ejemplo, los anuncios de automóviles informan sobre las emisiones de CO2 y los compradores exigen desempeños mínimos en este aspecto. En el mundo entero, el consumidor está cambiando y demanda que las marcas demuestren acciones para reducir el impacto medioambiental.

"Los niños de hoy son mucho más exigentes con el tema y ellos son precisamente nuestro segmento más grande del mercado. Nuestra obligación es sintonizarnos con ellos y responder a sus exigencias", dice Tovar Caicedo.

Pero más allá de mantener la fidelidad del consumidor y expandir las marcas hacia nuevos mercados, la producción limpia permite incrementar los ingresos por la venta de los certificados.

Por ejemplo, Fedepalma acaba de lanzar un proyecto para reducir 757.000 toneladas de carbono por año, las cuales se negociarán a US$23 cada una y el proyecto Santa Ana, de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), ha sido el mejor vendido en América Latina a US$24 por tonelada, lo cual da una idea de la magnitud de los ingresos que podría obtener Colombina con la adopción de nuevos esquemas productivos.

La incursión de las empresas en la tendencia de productos verdes está creando una nueva cultura, que está transformando también la forma de mercadear los productos en las empresas. Hay muchos sectores que todavía no se han montado en este tren, pero la experiencia de empresas como EAAB, Fedepalma y Colombina podrían convertirse en un buen ejemplo para replicar.

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