| 4/15/2005 12:00:00 AM

Colombianos construyen en Panamá

Al inicio de lo que parece una nueva fase en la construcción en el país centroamericano, las firmas nacionales consolidan su presencia en el istmo. ¿Cuál es su estrategia?

En 2003, algunas empresas colombianas de ingenieros y arquitectos consiguieron muy buenas utilidades montadas sobre la enorme bonanza de la construcción en Panamá. En ese año, el metraje aprobado en licencias aumentó 80% y la producción del sector 33% en términos reales. En 2005, en un entorno de crecimiento mucho más moderado, pero con la apariencia de ser sostenible en el tiempo, empresas como Conconcreto, AIA, Umbral, Casa, Fajardo Moreno, Arias Serna y Saravia, Espacios Urbanos, Concepto Urbano y otras de menor tamaño están operando con éxito en el país vecino. De hecho, el 40% de los nuevos proyectos tiene participación de colombianos.

La fórmula de estos empresarios es exportar elementos innovadores de obras colombianas. Eduardo Jaramillo, presidente de Camacol, menciona dos fundamentales. Uno, el esquema de prefinanciación de proyectos, en el cual los inversionistas ponen su dinero en fiducia hasta que se supere el punto de equilibrio y luego la fiduciaria administra los pagos del proyecto hasta cuando termine la obra. La segunda, la tecnología de ventas. "Colombia tenía una sofisticación importante frente a lo que había en Panamá", sostiene.

Carlos Alberto Serna, presidente de Espacios Urbanos, que se dedica a la coordinación de proyectos de construcción, dice que los colombianos también llevaron a Panamá diseño y acabados novedosos y finos.



Material de exportación

La entrada real de las firmas colombianas comenzó en 1997, tras la crisis local de la construcción. Conformaron filiales y consorcios con empresarios panameños para cumplir las normas que solo les permiten edificar a compañías domésticas.

Pedro Gómez y Cía. aprovechó su conocimiento en construcción de centros comerciales. En 2001 estableció su filial Inpego, para diseñar, construir y vender Multicentro, uno de los mayores de Ciudad de Panamá. La oficina operó hasta el final de 2003, cuando se vendió el proyecto.

Cusezar optó por los proyectos de vivienda de interés social, un campo en el que tenía muy buena experiencia en Colombia. Hoy es el líder en ese mercado, señala Jaramillo.

La antioqueña Conconcreto avanza en tres proyectos. El edificio Bayside, una torre de 34 pisos frente al mar, con apartamentos de 255 a 290 m2 y precios desde US$1.000 por metro. En marzo firmó un contrato para construir otras dos torres de 16 pisos, con 50 apartamentos cada una. Además, construirá en los próximos 15 meses tres túneles con una longitud de 3.087 metros, para Fortuna, la mayor planta de generación eléctrica de Panamá. El proyecto tiene un valor de US$4,4 millones.

La entrada de AIA, Arias Serna y Saravia y Espacios Urbanos comenzó con una ingeniosa idea del gobierno. Para pagar la construcción de dos autopistas que circunvalan el centro de la capital, la administración Torrijos les permitió a los constructores (la mexicana ICA) usar los escombros de la obra para rellenar el mar, frente a una de las mejores zonas residenciales de la ciudad. Así, ICA desarrolló Punta Pacífica, en algo más de 30 hectáreas.

En ese sitio, el trío de colombianos está desarrollando con inversionistas panameños uno de los proyectos inmobiliarios más grandes de la historia de ese país. Vale cerca de US$180 millones e incluye apartamentos, locales comerciales, oficinas, un hotel, un spa, casino y marina. Los gestores invitaron a las firmas colombianas por su experiencia en el manejo de grandes áreas y por su costo. Espacios Urbanos, por ejemplo, cobra sus honorarios solo si hay resultados en inversión y ventas del proyecto que ellos conciben.

Y hay muchas otras historias de colombianos que venden en Panamá lo que saben hacer en Medellín, Cali o Cartagena.



Buen futuro

La burbuja de 2003 ya terminó, pero el gobierno evitó una crisis en 2004 y 2005, al extender los incentivos tributarios al turismo y la construcción que se introdujeron hace 7 años. Eximió de impuestos por 20 años a quienes inviertan en esas actividades.

Otros factores sostendrán la demanda de inmuebles: la ola de compradores jubilados europeos que encuentran allí un lugar adecuado para pasar los inviernos. "Esto está generando una demanda inusitada en vivienda de estratos altos", señala Serna. Y la ampliación del Canal de Panamá, que empezará en los próximos años y en la que se invertirán US$10.000 millones en 10 años de trabajo. Para un país de 3 millones de habitantes, esta obra será una avalancha de recursos que aumentará sus ventajas como centro financiero, y como economía dolarizada y sin restricciones al movimiento de capitales.

El futuro inmobiliario parece claro. "Los riesgos de burbujas en la construcción están retrocediendo", opina el Credit Suisse First Boston. Además, vendrán buenos tiempos. Esa entidad pronostica aumentos de 10% en la inversión privada para 2005 y 2006. Queda por ver si los colombianos saben aprovechar las bonanzas de su vecino.
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