| 12/9/2008 12:00:00 AM

Colombia: Tierra de oportunidades

Los extranjeros que han hecho de Colombia su segunda patria coinciden en afirmar que el país ofrece un inspirador ambiente para hacer negocios y una calidad de vida excelente.

Cerca de 40.000 extranjeros que llegaron al país en los últimos años por diversos motivos decidieron quedarse a vivir en Colombia, montaron sus propios negocios y algunos se han convertido en grandes empresarios. Hoy, según afirman, viven orgullosos del éxito que están alcanzando.

Jacques Anento llegó de Francia hace 22 años para realizar sus prácticas laborales en una agencia de viajes colombo francesa. Anento estudió ciencias económicas, ciencias sociales, diplomacia y administración y finanzas; por ello, su visión era poner a prueba sus conocimientos en países en desarrollo y aplicar nuevas metodologías de trabajo antes de regresar a su país. Eligió Colombia porque le parecía todo un reto llegar a un país donde, según las noticias internacionales, no había mucho por hacer. "Me decían que la inseguridad era terrible y que no era fácil vivir aquí", comenta. A los pocos meses se enamoró de Colombia y decidió quedarse en el país, montó una panadería y hoy se da el lujo de recibir en ella a políticos, empresarios y personas con alta influencia en el país.

Si bien la historia de los inmigrantes a Colombia comenzó con la llegada de árabes a Barranquilla, el interés se extendió a procedentes de China, Europa, Estados Unidos, Canadá, Perú, Chile, México y Japón, entre otros. Los colonos coinciden en afirmar que Colombia es un destino 'mágico' no sólo por su posición geográfica, que facilita las exportaciones a cualquier lugar del mundo, sino por la calidad de los profesionales en salud y cultura; por los recursos naturales y especialmente por la calidad y el compromiso de la gente.

Ellos, en su mayoría, se caracterizan por venir de países donde no es muy fácil hacer amigos pero donde hay una cultura muy desarrollada para hacer negocios y sacar adelante cualquier tipo de proyecto, por difícil que parezca. Es por esto que empresarios como Luc Gerard, expresidente de Philip Morris; Andreas Lorenz, exgerente de BDF; Patricio Stocker, exgerente de Chrysler Colombia; William Shaw, expresidente de British Airways; Hernán Tórres, exgerente de Bumeran.com y Salud Hernández, exgerente de Burson Marsteller, por mencionar los de más alto reconocimiento entre los colombianos, decidieron quedarse a hacer negocios en Colombia una vez entregaron sus cargos en las multinacionales que los trajeron al país.

Negocios por explotar
Patricio Stocker llegó en 2000 como presidente de DaimlerChrysler Colombia y una vez terminó su labor en esa compañía, este argentino-alemán decidió quedarse en Colombia debido a que lo impactó el crecimiento económico que empezó a tener el país y por las crecientes posibilidades de hacer negocios. Al respecto, afirma que en Colombia hay un potencial en todos los campos y no ha sido desarrollado lo suficiente: "yo decidí crear una empresa de consultoría para la gestión del conocimiento y asesorar empresas para que encuentren la información que necesitan en el momento adecuado y así puedan apoyarse para la toma de decisiones". Resalta además que el éxito de un negocio en Colombia radica en entrar en un sector poco competido, en tener claro lo que se quiere y en lograr la afinidad con los clientes, aspectos en los que se ha concentrado.

Una historia similar vivió Agustín Ailagas cuando un amigo suyo del banco Bilbao Vizcaya lo invitó a pasar vacaciones en Colombia a finales de 1997. Aunque al principio tenía miedo de venir, pues la imagen de Colombia en el exterior no era la mejor, su percepción del país cambió una vez pisó territorio colombiano y poco a poco comenzó a descubrir que el país tiene bondades que a veces ni los mismos colombianos son capaces de descubrir. "Es perfecta para hacer negocios", pensó. Hoy afirma que en el país "no hay una masa económica emergente y no tiene un ciclo económico tan agotado como otros países, algo que hay que aprovechar". Regresó a los pocos meses con la idea de montar una empresa comercializadora de productos para la construcción, a los tres meses abrió una pequeña tienda al norte de Bogotá y comenzó el negocio Obiprosa Colombia S.A. con cuatro empleados y un capital de US$100.000. Hoy, este hombre de negocios emplea a 300 personas y factura alrededor de $50.000 millones al año.

El alemán Lutz Goyer llegó de Guatemala en 1981 como gerente de la división industrial para Colombia de la multinacional alemana Hoechst. Luego de tres años se fue del país con una percepción positiva de Colombia, por lo que decidió radicarse definitivamente en el país en 2005, después de haber regresado por trabajo en dos oportunidades más. La decisión la tomó por considerar que la economía colombiana ofrece grandes oportunidades de negocio, "por ejemplo, Medellín y Barranquilla son dos ciudades clave para hacer cosas", afirma. Sus inversiones hasta la fecha han estado orientadas a la finca raíz, apoya a Fundación Social y trabaja en proyectos con la Andi, mientras mira el panorama económico para descubrir nuevas cosas por hacer.

No solo el desarrollo de nuevas empresas ha motivado a muchos para quedarse, hay quienes deciden radicarse por las posibilidades de abrir negocios de sus lugares de origen. En este sentido apunta la historia del español Roberto Cocheteux, quien a los 24 años hizo su primer viaje al país como gerente para Latinoamérica de Hymexco S.A., empresa española de comercio exterior con sede en Quito. "Me atraía mucho la región porque mi abuelo había nacido en Chile. Este gran interés por Latinoamérica me llevó a trabajar para ella desde España y aunque mi intención inicial era quedarme sólo cinco años, llevo ya más de 30 en Colombia", afirma.

Cocheteux llegó a Colombia para abrir la filial de la Organización Sanitas Internacional, empresa de la cual es fundador. Hoy la organización tiene EPS, medicina prepagada, red de Farmasanitas y muchos proyectos de crecimiento en el país. "Me casé con una colombiana y aquí nacieron mis tres hijas. En ocasiones bromeo diciendo que en mi caso no vine a conquistar Colombia sino a ser conquistado. Lo cierto es que decidí solicitar la nacionalidad colombiana a mediados de 1996, haciendo de Colombia mi proyecto de vida, sin renunciar a mis raíces españolas", afirma. En materia de negocios dice que muchas ciudades tienen potencial: "me llama la atención la firmeza de los santandereanos, la fuerza de los llaneros, la iniciativa de los paisas, la habilidad de los caleños y el sentido universal de los costeños".

Ambiente propicio para quedarse
Hernán Torres llegó de Argentina como gerente de la empresa Bumeran.com, un portal argentino de empleos con proyección de crecimiento en Colombia. Contrario a lo que esperaba, encontró un país colmado de planes y proyectos en todas las industrias y "con una intención y decisión de abrirse un nuevo camino en los negocios internacionales y con una avidez de crecimiento sin precedentes frente a otros países donde también me tocó expatriarme", expresa. Lo que más impacto le causó a Torres fue el nivel de educación, las ganas de crecer y el deseo de aprender: "me presentaron una Colombia proactiva que la construye la gente", agrega. Hoy, Torres está al frente de Dridco, empresa argentina cuyo concepto está desarrollando en el país.

Otro español que encontró su segundo hogar en Colombia es José María Bustillo, consultor español y ex presidente de Unión Fenosa en Colombia, posición desde la que asumió la operación de las electrificadoras ElectriCosta, Electricaribe y Epsa. Este gallego pensaba que su cargo de ejecutivo expatriado podría tomar un par de años en Colombia, sin embargo, reconoce que la calidad de la gente, la cultura y sobre todo el haberse enamorado de una cartagenera, lo motivaron a acoger a este país como su segunda patria. Por eso, orgulloso, cuenta que recibió la nacionalidad colombiana hace cerca de un año, de las propias manos del presidente Álvaro Uribe. Tras terminar el encargo que le había hecho Unión Fenosa en Colombia, a finales de 2007, decidió quedarse en el país y seguir vinculado con la compañía energética española como integrante de la junta directiva. "Mi visión de Colombia es excelente, cuando estoy fuera siento que debo volver al país. Dentro de toda América, siento que Colombia es uno de los principales referentes", afirma Bustillo. "Quiero trabajar en Colombia", dice al explicar por qué decidió montar, junto con otros socios españoles, una empresa de consultoría a partir de la cual buscan asesorar empresas de distintos sectores en temas energéticos, en los que es un experto.

"Encontré un país en vías de desarrollo con una calidad humana encantadora. Me impresionaron dos cosas: la cantidad de mujeres trabajando en puestos importantes, especialmente en el sector financiero, y la cantidad de líderes políticos tan preparados frente a otros países de América Latina", afirma la española Salud Hernández. Y agrega que en el plano profesional descubrió que en Colombia se trabaja con calidad: "el nivel de estrés en Madrid es muy grande y tú tienes la sensación de no terminar jamás". La exgerente de Burson Marsteller dice además haber encontrado en el país un espíritu de servicio y una joya geográfica apta para todo tipo de negocios: "no hay otro país que se pueda comparar con Colombia en paisaje y recursos naturales, tampoco es fácil encontrar un recurso humano tan agradable como el que tiene Colombia", agrega.

Calidad de vida que atrae
William Shaw recuerda que llegó a Bogotá el 28 de enero de 1998 como gerente de ventas de la aerolínea British Airways. Tenía entonces 25 años y aunque todo el mundo le había advertido que en Colombia iba a encontrar inseguridad, guerrilla y narcotráfico, decidió darse la oportunidad de conocer un país del que para entonces conocía muy poco. "La primera semana en Bogotá pensé: este país no puede ser tan malo como lo pintan y después comprobé que los que hablaban mal de Colombia lo hacían por ignorancia", afirma Shaw. Para enero de 2004, cuando se fue del país nuevamente trasladado por su aerolínea a Estados Unidos, había cambiado radicalmente su visión sobre Colombia, al punto que decidió que algún día tendría que volver porque encontraba agradable el clima, el paisaje, la cultura y, sobre todo, porque las oportunidades para hacer empresa eran inmensas.

A mediados de 2008 Shaw regresó al país para montar una empresa en el sector de turismo y aprovechar los conocimientos que obtuvo en su cargo y en su especialización. "Decidí regresar a Colombia para ver qué oportunidades podía encontrar y encontré que en los últimos cuatro años hubo cambios muy importantes. Ahora hay una gran cantidad de turismo internacional, el número de viajeros crece a una tasa anual del 15% y el turismo nacional también está en auge, lo que implica que hay oportunidades interesantes en temas de infraestructura turística, hotelería y con un recurso humano muy bien formado, por lo cual siento que en este momento las oportunidades son mayores para mí en Colombia que en cualquier otro lugar del mundo", explica. Sus recorridos por todo el país le han permitido conocer expresiones culturales que destaca, como los festivales de coleo en el llano, el festival de música vallenata y el Carnaval de Barranquilla. De hecho, se precia de ser un gran aficionado a la música vallenata. "La rumba en Colombia es también un tema clave. Es muy distinta a la que uno puede encontrar en Estados Unidos o en Inglaterra. En Colombia este es un tema muy poderoso en la cultura porque la fiesta empieza cuando llegan todos y termina en la madrugada, cuando el último se va para su casa", afirma.

El empresario chileno Alejandro Bustos, presidente de Golden Cross, llegó a Colombia en 1995 y decidió quedarse en el país luego de la venta de la compañía que lo trajo porque, según afirma, se había enamorado del país. Entre los temas que más le gustan del país están la calidez de su gente, la variedad de climas, sus paisajes y las oportunidades que se abren para todos. "Me sorprende la alegría de vivir de la gente, todo el mundo tiene una razón para estar contento, son muy alegres pese a las dificultades", explica. Cree además que en términos generales Colombia es un buen país para vivir por la oferta gastronómica y cultural y porque tiene buenas condiciones en materia de educación, con una oferta adecuada de colegios y universidades y en salud, cuyo desarrollo ha sido muy importante.

"Yo no elegí llegar a Colombia, soy el típico caso de empleado de una multinacional que estaba al otro lado del mundo, en Nueva Guinea, y fue trasladado a este país para desarrollar una operación de un banco internacional", explica David Hutchinson, expresidente del Banco Anglocolombiano, quien llegó en 1989 y, tras su jubilación, decidió quedarse. Aunque tenía experiencia como ejecutivo expatriado y había aceptado vivir con su familia fuera de su natal Londres, su llegada a Colombia lo convenció de que éste era el país donde quería quedarse. "Hoy en día Colombia es más conocido internacionalmente, pero hace 20 años era un país desconocido, incluso el tema no era tanto la violencia, sino que no figuraba mucho en el radar internacional".

En cuanto a la gente, Hutchinson afirma que en Colombia se nota disposición, "este es un país echado para adelante, donde nadie cree que la inseguridad es un impedimento para trabajar, la inversión fluye y está motivando un impulso en todas las actividades económicas". Dice que él y su esposa están enamorados del país por la comida, porque tienen buen acceso a salud y muchas cosas para hacer, "nosotros pasamos fines de año en Cali, con orquestas, en medio de fiestas donde la gente baila y se divierte y eso lo contagia a uno", afirma.

La calidad de la educación, los servicios de salud, el capital humano, el clima, la cultura y la gastronomía, entre otras, así como el potencial de desarrollo de negocios atrae cada vez más y más extranjeros. Incluso con los tiempos difíciles en materia económica que comienzan a sentirse en el mundo entero, los extranjeros que han decidido quedarse no sienten amenazado su futuro porque consideran que en Colombia las oportunidades abundan y es mucho lo que falta aún por hacer.

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