| 4/27/2006 12:00:00 AM

Colanta, en el ojo del huracán

Pese a que Jenaro Pérez, gerente de Colanta, salió bien librado de la asamblea general de marzo, la manera como viene administrando el negocio aún lo tiene en la mira del gobierno, los productores de leche, los competidores y cooperados.

No es cierto que no haya pasado nada en la reciente asamblea general de Colanta, que se llevó a cabo en Medellín en marzo, donde estaba en juego la cabeza de quien ha sido el gerente de la cooperativa durante los últimos 30 años: Jenaro Pérez. Si bien conservó su cargo y el control de la empresa, se aprobaron cambios que serán significativos para emprender la más grande transformación y democratización de la principal procesadora de leche en Colombia. No trascendió, por ejemplo, que allí se aprobó el cambio del actual revisor fiscal por una empresa externa que asumirá estas labores (AIGR Contadores Ltda.), así como la contratación de una entidad, preferiblemente internacional, para que audite la gestión administrativa y contable, labor que fue encomendada al entrante consejo de administración. De igual manera se llevará a cabo una reforma sustancial a los estatutos de la cooperativa, para lo cual se nombró una comisión que se encargará de ese proceso, y de la cual los productores de leche lograron una participación mayoritaria.

Estas reformas son consecuencia de la creciente preocupación de los asociados tras observar que varios indicadores de la cooperativa han venido mostrando un preocupante deterioro durante los últimos tres años, período durante el cual se castigó el desempeño financiero en unos $37.000 millones, como también se reveló en la asamblea. En 2005, por ejemplo, las pérdidas ascendieron a $18.000 millones, 555% menos que lo que reportó en 2004. Las finanzas de Colanta se afectaron porque, fiel a su filosofía, la cooperativa compró la totalidad de la leche a sus asociados (2,5 millones de litros diarios). El problema es que la compró sin afectar su precio, por lo cual se vio obligada a exportar a pérdida los excedentes a Venezuela y Estados Unidos. Al mismo tiempo, los costos operativos de la cooperativa crecieron 1,8%. Colanta tiene una nómina de 4.000 empleados, todos con voz y voto en la asamblea general.

Esto ha hecho que Jenaro Pérez tenga que enfrentar el reto de comprar menos leche o bajarle el precio de compra al productor. Y todo parece indicar que este último camino fue el que escogió para recomponer sus finanzas. Incluso, esta fue una de las recomendaciones que le hizo Enrique Valderrama, superintendente de Economía Solidaria, tras exigirle a Colanta la revisión y análisis de la situación actual para que se implementara un plan de contingencia enfocado a mitigar los riesgos financieros que se puedan presentar en un futuro. Además les recomendó superar el caos administrativo de la entidad, invirtiendo en la base tecnológica de la cooperativa para que modernice y unifique en tiempo real todos sus procesos, lo que a su juicio le genera muchos sobrecostos. En este proceso, Colanta invertirá unos $70.000 millones, que financiará con créditos de Finagro.

Para José Alejandro Torres, director ejecutivo de la Asociación Holstein de Colombia, Colanta escogió la estrategia desde tiempo atrás, una vez el Ministerio de Agricultura autorizó la libertad de precios vigilada. "En agosto del año pasado, sin previo aviso Colanta redujo el precio en $30. Posteriormente, en noviembre, vino otra rebaja de $30, con el pretexto de que estaba castigando la leche baja en proteína y grasa. Hicieron lo más fácil, castigar al productor. Esta reducción, en un negocio donde los márgenes no superan el 12%, pone al borde de la quiebra a centenares de medianos y pequeños productores del país", asegura Torres.

Jenaro Pérez, por su parte, explica que se modificó el pago de la materia prima, subiendo el precio del porcentaje de la proteína de cada litro de leche de $15 a $20, porque con menos agua se podrán exportar los sobrantes transformados en queso y leche en polvo. Al mismo tiempo, redujo en un 4% el precio del litro de leche estándar: "El litro de leche tiene en promedio 23,0% de proteína y 3,5% de grasa. Para arriba y para abajo se premia o se castiga. Al que tenía buena proteína, el precio le subió a $1.000 el litro, al que tenía regular se le sostuvo y al que tenía mala proteína se le cayó inmediatamente", dice.

¿Cuestión de precio? Pérez sostiene que con este mecanismo creció la demanda, porque la gente empezó a observar que había mejorado la calidad de la leche, a tal punto que en lo corrido del año la cooperativa reporta utilidades por $6.000 millones. Sin embargo, para Asoholstein, es solo el resultado de haberle reducido el precio de compra al productor. El gremio alega que no es ninguna garantía que Colanta sea juez y parte, pues compra la leche y ella misma la califica y por eso, reclama reglas claras de juego. No cree que las vacas de esta raza estén dando pura agua "como sostiene la cooperativa". Con factura en mano, muestra algunos casos en los cuales las reducciones fueron hasta de $100 por litro en dos meses. "En ese período es imposible que la proteína y la grasa bajen tanto, a menos que sucedan eventos extraordinarios. Le hemos rogado al gobierno que monte los laboratorios de referencia para este propósito y nosotros jugamos con estas reglas. Que un tercero diga cuál es la calidad de la leche que yo vendo", sostuvo el director del gremio.

Para Juan Pablo Fernández, vicepresidente de mercadeo de Alpina, con un solo movimiento en precios Colanta podría solucionar sus problemas financieros sin tener que castigar al productor: subiéndole $10 a cada uno de sus productos. "Colanta es fiel a su filosofía de cooperativa, pero extrema demasiado su papel y se vuelve un competidor de precio muy agresivo. La idea es que yo coloque inversiones y pueda compensarlas luego, para no tener que salir después a buscar quién me subsidie y otros terminen pagando ese costo", explica el directivo.

Aunque no cree en este tipo de soluciones, Carlos Enrique Cavelier, presidente de La Alquería, advierte que "Colanta se puede quebrar en libros pero no insolventarse, al revés de lo que nos pasa a cualquiera de nosotros, pues si no ¿quién les compra a los campesinos los 2 millones de litros diarios? Simplemente les corre los pagos a perpetuidad y listo. Ellos no pueden sobrevivir sin Colanta y de esa manera tendrían que apoyarla", dice. Por su parte, Antonio Botero Cuervo, gerente de Algarra, considera que los parámetros de compra de cada industria son respetables, y que en el caso de Colanta, por tratarse de una industria totalmente lechera, que produce queso y otros derivados, se estimula la proteína en la leche porque es consecuente con su proceso industrial. Sin embargo, señala que Colanta debe ser muy cuidadosa, pues todo lo que haga tiene repercusiones en el mercado en general.

La competencia también le critica a Colanta que se haya metido en un negocio a pérdida por venderle leche barata al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, lo que según sus cuentas golpea su balance en unos $4.000 millones. Y que se siga dando la pela en la Sabana de Bogotá comprando 100.000 litros diarios a $780 para vender bolsas de leche larga vida a $1.200. Igualmente cuestionaron el hecho de que les haya subido en $30 el margen a los tenderos en Medellín ante la entrada de La Alquería al canal tradicional.

Y Jenaro Pérez les responde que no necesita subirle el precio a la leche, pues este año Colanta ya ganó $6.000 millones subiéndole pero a la calidad de la proteína. Y que debido a que está creciendo la demanda, se redujeron las exportaciones a Venezuela, lo que favorece el balance. En cuanto a la leche que le venden al Bienestar Familiar, sostiene que prefiere subsidiar a los niños pobres que perder plata exportando leche en polvo. "Esa es la diferencia del capitalismo salvaje con el cooperativismo", dice. Aclara que compra en la Sabana de Bogotá la leche más cara porque se trata del mercado más grande del país. "De todas maneras, la competencia tiene las cuentas mal hechas, pero tampoco se las voy a enderezar". En cuanto a subirles el margen a los tenderos de Medellín, explica que "muy seguramente nos defendemos y de eso se trata la libre oferta y demanda".

En lo que sí están todos de acuerdo es en que Colanta no se puede debilitar, porque cumple una función social que sus competidores no solo reconocen sino que también envidian. La idea es que en el camino se ajusten las cargas para bien de la cooperativa, de sus 8.500 afiliados y el mercado lácteo en general.
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