| 9/4/2013 6:00:00 PM

Riesgo compartido

Bajo la batuta de Clemente del Valle nace en Colombia un banco de desarrollo para ayudar a los privados a conseguir la financiación de los grandes proyectos de infraestructura.

Aunque existe consenso sobre la urgente necesidad de desatrasar al país en infraestructura, la financiación de este ambicioso proyecto no parece tan clara. La magnitud de las obras que se requieren hace pensar que los bancos locales no tendrían el músculo financiero suficiente para respaldar a los concesionarios.

También hay temores por la tolerancia al riesgo que se debe manejar a la hora de construir una carretera que tarda más de 10 años en alcanzar su punto de equilibrio. Además, los fondos de pensiones, que hace rato le tienen ganas a la infraestructura, tampoco cuentan con los vehículos adecuados para invertir allí el ahorro de sus afiliados.

El lío de la financiación le abrió campo a una nueva entidad gubernamental, que reencarnó de entre las cenizas de la antigua Financiera Energética Nacional (FEN). Se trata de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) y está bajo la batuta de Clemente del Valle. La nueva entidad busca asegurar la financiación de proyectos de infraestructura, dándoles garantías a los bancos para que se animen a prestar y creando productos para que los fondos puedan invertir.

Del Valle, quien viene de trabajar con el Banco Mundial en el desarrollo del mercado de capitales, explica que esta no es una entidad de fomento tradicional –que entregue beneficios o subsidios– sino que tiene ánimo de lucro y busca convertirse en una alternativa que destrabe proyectos. Además, cuenta con una unidad de análisis de riesgo que les sirve a todos los involucrados, tanto a constructores como a financiadores.

La FDN está adscrita al Ministerio de Hacienda y usa toda la “estantería” de la FEN, la cual se dejó morir porque había cumplido con su deber de desarrollar el sector eléctrico, que hoy funciona sin ayuda estatal y se destaca a nivel regional. Desde sus oficinas de la calle 72, al norte de Bogotá,  está creciendo la FDN, que arrancó con un capital de $450.000 millones (US$220 millones) y está en búsqueda de socios para alcanzar un patrimonio de US$2.000 millones.

Los posibles socios serían la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), brazo del Banco Mundial que le presta al sector privado, y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Del Valle explica que podrían ser una o las dos y además del capital, lo que se busca con su ingreso es que mejore el gobierno corporativo de la nueva Financiera para que sea manejada como una empresa privada y evite los problemas administrativos que amenazan a las empresas públicas. El Gobierno reduciría su participación, pero mantendría el control.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, agrega que el objetivo es que la FDN sea una especie de Ecopetrol; es decir, independiente del gobierno nacional en temas de contratación laboral y de salarios, entre otras cosas.

“La FDN es la tercera pata del trípode de la infraestructura que estamos armando: la ANI estructura; el gobierno nacional ofrece recursos para las alianzas público-privadas –más o menos $3 billones al año– y la FDN ayuda al financiamiento a largo plazo, cuando los bancos por alguna razón no puedan dar créditos a 20 o 30 años”, precisa Cárdenas.

¿Cómo funciona?


Del Valle aclara que el trabajo de la FDN comienza con el apoyo a la estructuración de un proyecto para que este sea ‘bancable’; es decir, para que les atraiga a los bancos y estos puedan entender cómo será el flujo de recursos para pagar el crédito. “Nosotros luego podemos ayudar a que varias entidades se unan en un crédito sindicado u ofrecemos garantías a la entidad que solo puede –por ejemplo– prestar a cinco años y nosotros la avalamos para que pueda prestar por otros cinco”.

La idea es que las entidades financieras paguen esa garantía, porque no es un subsidio, pero así reducen el riesgo. Esto hace que el servicio de la Financiera pueda ser tomado incluso por bancos internacionales.

Por el lado de los fondos de pensiones, Del Valle con su equipo –que aún está armando– preparan un bono-crédito con la idea de que tenga una parte sin riesgo para que se facilite la inversión del ahorro pensional. “Lo que buscamos es que los fondos, que ya están habilitados para tomar más riesgo, se familiaricen con los asociados a la infraestructura”, aclara.

El funcionario precisó además que no se pretende que la FDN se convierta en el único financiador ni que reemplace al sector privado, que fue lo que le sucedió a Brasil con el Bndes, su banco de desarrollo. “Si eso llega a ocurrir, lo único que haríamos sería distorsionar el mercado. Nuestra meta es sencilla: darles garantías a los riesgos que los privados no quieren tomar”.

Los proyectos


Debido a que el ingreso de nuevos accionistas depende de las juntas directivas de la IFC y de la CAF, la expectativa del Gobierno es que la decisión esté tomada antes de finalizar el año, pero Del Valle comenta que en ambas entidades hay mucho interés, pues la FDN sería un piloto mundial que se podría replicar en otros países.

Mientras eso se resuelve, ya la nueva entidad está en proceso de ayudar en la financiación de las llamadas victorias tempranas, que son las primeras obras viales que salieron a licitación en el actual gobierno, en particular los tramos de  Mulaló-Loboguerrero (Valle) y Girardot-Puerto Salgar-Honda.

Así mismo, la meta no es solo financiar proyectos de infraestructura vial, sino también otro tipo de obras como cárceles, hospitales y colegios. Igualmente, buscarán ofrecer servicios de estructuración de proyectos para las entidades que no estén en capacidad de hacerlo.

Ojalá la FDN replique el éxito de su antecesora y siga el ejemplo de un sector eléctrico dinámico y creciente para que por fin arranque la locomotora que tiene tan rezagado al país.
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