| 7/1/1994 12:00:00 AM

Ciudades del futuro

La internacionalización de la economía, va a cambiarle la cara a las ciudades del país. Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla tendrán que prepararse mejor para asumir el desafió de la apertura.

El Mundial de Fútbol USA 94 no sólo ha servido para darnos a los colombianos esperanzas y frustraciones. El evento también representa para Sialkot, una ciudad del lejano Pakistán, la oportunidad de aprovechar el nicho comercial que le ofrece este deporte. El balón oficial adoptado por la Federación Internacional de Fútbol para los 52 partidos del mundial, debe ser, entre otros requisitos, un producto cosido a mano.

Pues bien, los habitantes de la desconocida Sialkot son hábiles artesanos en este tipo de labores y esto le ha permitido a las empresas de la ciudad, capturar parte de la fabricación mundial de este producto. No obstante, el balón oficial para el presente mundial, el "Questra", desarrollado y fabricado por la planta de Adidas en La Walck, Francia, del cual se aspira a comercializar un millón y medio de unidades en los próximos cuatro años, se convertirá en un importante competidor para el producto de la ciudad pakistaní. Este es un buen ejemplo del papel que jugarán las ciudades en el mercado mundial, y las posibilidades de especialización que surgen en una economía cada vez más integrada y globalizada.

Las ciudades son ahora el escenario por excelencia de la competitividad. Cada ciudad compite con una manera específica de producir bienes y servicios, con una orientación definida hacia los mercados internacionales, con una infraestructura determinada y con una mano de obra que posee destrezas y habilidades singulares. Según Nigel Harris, director del Departamento de Desarrollo Urbano del London School, "las ciudades están convirtiéndose en el filo de la competencia, más que las economías nacionales. Ya no es, como lo era antes, Colombia vs Venezuela vs Ecuador vs Perú, sino Bogotá vs Caracas vs Quito vs Lima vs Houston, Los Ángeles o Nueva York" o como en el ejemplo antes citado, Sialkot vs La Walck.

A esta realidad responden, por ejemplo, los planes estratégicos de ciudades como Madrid, Barcelona y Londres, que se preparan para afrontar el nuevo esquema de la Europa unificada.

Conviene, en este contexto, que nos preguntemos si ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, que fueron las "fortalezas" del proteccionismo, se encuentran ahora preparadas para afrontar con éxito las nuevas exigencias de una economía cada vez más abierta al mundo.



APERTURA: NUEVO CRITERIO DE ESPECIALIZACIÓN



Con algunos matices, la principal fortaleza que conservan las ciudades colombianas citadas es su carácter industrial. En conjunto, sus áreas metropolitanas aportan más del 65% de la producción bruta industrial del país, destacándose el 27% de la participación de Bogotá que supera a Medellín desde los años 50 como principal centro industrial colombiano.

La capital, además, posee la estructura productiva más diversificada del país, característica que le ha permitido mantener y consolidar su preponderancia en la producción nacional. Esta mayor diversificación de la industria bogotana se refleja en una participación homogénea, cercana al 25% en todos los subsectores, tanto de los bienes de consumo, como intermedios y de capital (véase gráfico 1). Medellín conserva una marcada especialización en textiles y Cali en el sector alimentos, aunque ha venido manifestando una creciente diversificación hacia otros bienes de consumo.

Bogotá, en consecuencia, no tendría que hacer un esfuerzo de recomposición tan grande como el de las otras ciudades mencionadas, con el fin de obtener su especialización hacia los productos y sectores más dinámicos del mercado mundial, que deben ser ahora el nuevo criterio de especialización de nuestras ciudades.



ORIENTACIÓN HACIA EL MERCADO MUNDIAL



La propuesta de avanzar a corto plazo en las acciones que permitan a las regiones identificar y aprovechar sus ventajas competitivas, adquiere mayor trascendencia si se tiene en cuenta que las ciudades colombianas presentan una grave debilidad: su escaso grado de vinculación con los mercados externos.

En conjunto, las cuatro ciudades principales participan con el 63% de las exportaciones industriales del país. Sin embargo, la débil vinculación de sus áreas metropolitanas a los mercados externos es evidente. En el mejor de los casos su coeficiente exportador -calculado como el porcentaje de ventas al exterior sobre el total de la producción, bruta industrial- no supera el 10%, en promedio, con excepciones destacadas como el caso de las confecciones en Medellín, la industria editorial y del calzado en Cali y el sector de los cueros en Bogotá.

En 1993 el promedio de exportaciones por habitante de las más importantes regiones colombianas fue ligeramente superior a los US$200. Se destacan las exportaciones per cápita de Bogotá, con un total de US$264 por habitante. No obstante, esta cifra es muy inferior a la de una ciudad como Sao Paulo, que este

mismo año tuvo exportaciones cercanas a los US$1.400 por habitante, lo cual nos da una idea del largo camino que le queda por recorrer a nuestras ciudades para avanzar hacia una real vocación exportadora.



LOS COSTOS DE LOCALIZACIÓN



A un cuando la insuficiencia de las vías de transporte, el mal estado de las mismas, el clima de inseguridad que se vive en las carreteras, y la ineficiencia en los puertos son problemas que aquejan a todo el país y se convierten en un verdadero "cuello de botella" para la internacionalización de la economía, es evidente que existen unas ciudades más amenazadas que otras por su localización.

No cabe duda de que Bogotá y Medellín son, entre las ciudades principales, las más afectadas por su ubicación geográfica. Los costos del transporte de carga por carretera con destino a los principales puertos marítimos de exportación e importación, que se muestran en el gráfico ilustrado, así lo revelan. Si bien esta situación pudo significar en el pasado un factor de protección para las industrias de estas ciudades, en los tiempos de la apertura puede hacerles perder ventajas de localización frente a ciudades como Cali y Barranquilla, que ya han empezado a trabajar en el máximo aprovechamiento de su condición de cercanía a los puertos. Así las cosas, es claro que Medellín y Bogotá deberán hacer esfuerzos adicionales para hacer de sus aeropuertos y de sus zonas francas, hoy en marcha, alternativas estratégicas para su internacionalización eficiente.

Es cierto, por otro lado, que Bogotá presenta la mejor oferta de servicios modernos - telecomunicaciones, finanzas, consultoría y hotelería, entre otros-, pero los altos costos de las tarifas de energía en esta ciudad también podrían constituir un factor de desestímalo a la localización industrial hacia el futuro. En junio pasado, mientras un industrial de Cali o Medellín pagaba en promedio 44 $/KWH, en el mayor nivel de tensión, un empresario de Bogotá en este mismo estrato pagó 62 $/KWH, una cifra similar a la de un industrial barranquillero y, en cualquier caso, tres veces superior a la que debe pagar un empresario caraqueño. En este aspecto tiene la administración del distrito capital una tarea especial, para hacer más competitiva la localización industrial en la ciudad.



LAS ESTRATEGIAS DE LAS CIUDADES



Las ciudades del mundo se vigilan unas a otras, observando las innovaciones y las inversiones que hacen las más exitosas, con el fin de mantener su posición competitiva.

Estados locales, como el de la ciudad de Nueva York, ofrecen incentivos tributarios a los inversionistas internacionales que deseen localizarse en sus parques industriales; la Alcaldía de Miami creó una comisión mixta para impulsar las ventajas de localización que ofrece la ciudad para el comercio y la inversión; Barcelona impulsa la reestructuración de sus industrias y la modernización de su aeropuerto y de su equipamiento urbano, para disputar las corrientes del comercio y la inversión europea.

¿Qué están haciendo, entre tanto, las ciudades colombianas para enfrentar los nuevos retos de la apertura? Si somos realistas, tenemos que reconocer que están haciendo muy poco frente a la magnitud de las tareas por atender. En materia de formación de recursos humanos avanzados, por ejemplo, con excepción de Medellín que desde hace algún tiempo cuenta con el Centro del Plástico, las demás ciudades poco se han ocupado de los aspectos de la capacitación en las nuevas técnicas y tecnologías de la apertura.

El mensaje central de los Estudios de Competitividad para Colombia, realizados por la firma Monitor, es bien claro: "No son los países los que compiten sino las empresas" y ellas están localizadas en ciudades que necesitan estrategias específicas, que deben contar con el concurso del sector privado y de los gobiernos locales, si aspiran a convertirse en centros de negocios con una alta productividad, a los cuales puedan llegar los capitales internacionales para desarrollar y exportar bienes y servicios de alta tecnología.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?