| 1/19/2007 12:00:00 AM

Cisa, Revolcón en la cartera

La entidad oficial dedicada a recuperar la cartera que dejó la crisis financiera en la banca pública, creará dos filiales: una pública, que atenderá los activos improductivos del sector oficial —no solo financiera— y otra, en la que se busca la participación del sector privado. ¿Cuáles son las implicaciones de estas movidas?

Se avecinan fuertes movimientos para el negocio de la recuperación de cartera. La Central de Inversiones, Cisa, empresa que se encargó de atender los activos improductivos —hoy denominados subóptimos— de la crisis financiera en la banca pública en los últimos años, alargará su vida con dos filiales que se crearían, una para el sector público y otra en la que puede haber capital de inversionistas privados externos.

Esta decisión del gobierno tendrá un gran impacto en el mercado. Primero, porque acelerará la llegada de jugadores internacionales y dará nuevo impulso a los locales en un negocio naciente que, según Cisa, en los países emergentes tiene una tasa de retorno de más de 20% en dólares, mientras que en mercados maduros está entre 5% y 9%. Y segundo, porque a futuro podría abrirse la posibilidad de modernizar el negocio y llegar a nuevos segmentos.

Sin embargo, no será una tarea fácil. Paradójicamente, el buen trabajo que ha realizado Cisa y en el que quedan activos por más de $7 billones —sumados capital e intereses, en solo capital puede llegar a cerca de $3 billones—, ha dejado activos que no son muy atractivos y cuya posibilidad de recuperación no es muy alta. "Hubo un esfuerzo espectacular de Cisa y de los grandes colectores de los bancos que desarrollaron tecnologías, know how y conocimiento valiosos y han resuelto importantes porcentajes de sus carteras. Colombia no es un país como México, donde hay grandes carteras y cuyos porcentajes son muy recuperables", dice un analista.

El mercado residual de los activos subóptimos, según algunos cálculos, puede ascender a $10 billones en el país, solo en el valor del capital. Tradicionalmente, estos activos están en manos del gobierno con grandes liquidaciones o en sectores que atravesaron crisis profundas. "Pero no queda mucha cartera buena", dice uno de los jugadores del sector. Pero, para Cisa, aún hay mercado y posibilidades de desarrollarlo. "La experiencia desarrollada por Cisa debe ser aprovechada por el Estado para administrar y recuperar los activos improductivos que poseen las entidades del sector público no financiero", explica Lía Hennan, presidenta de Cisa.



Las dos Cisas

Este, precisamente, es el pilar del primer cambio en el nuevo modelo. La idea es que Cisa cree Cisa Proga, filial que se encargaría de manejar los activos improductivos del sector público, no solo del ámbito nacional sino también lo referente a las entidades departamentales y municipales. Allí irían el know how y los desarrollos que ha hecho Cisa en los últimos años. Planeación Nacional adelanta un censo de activos que hasta 2004 eran de cerca de 16.000. Se estima que la cifra llegue a más de 30.000 inmuebles y activos. Además, se está a la espera de un decreto del Ministerio de Hacienda para la creación de la filial en el que se definiría con cuánto se capitalizaría —se calcula en unos $10.000 millones— y bajo qué dependencia quedaría. "Creo que es interesante que el know how que Cisa desarrolló para resolver la crisis del sector financiero sea utilizable en otros segmentos, en procesos de liquidación de entes estatales o territoriales", dice Alberto Sanín, presidente del operador Crear País.

La otra es Cisa Servicing, a la que irían los activos de la actual Cisa y en la que se busca un papel protagónico del sector privado. A mediados de diciembre, PricewaterhouseCoopers de Nueva York ganó la licitación que hizo Fogafin para definir el mecanismo que se seguirá en la conformación de esta filial. Paralelo a este proceso y con el acompañamiento de la consultora multinacional, Cisa está conformando paquetes de cartera —hipotecaria, comercial y de consumo— por un monto de US$100 millones para atraer la inversión de jugadores internacionales.

"Creo que el mercado va a buscar que haya tamaño de transacciones, porque es muy caro entrar a Colombia. Si se siguen haciendo operaciones de $100.000 millones de valor facial —capital— no va a haber un interés real. Se necesita que las transacciones sean de mayor tamaño para que se justifique la entrada a un país y el montaje de una infraestructura de operación", señala Sanín.

"Además del paquete, los inversionistas necesitan en el mercado una compañía igual de robusta que Cisa para administrar el portafolio, pero como no la hay y han encontrado que el know how de Cisa es interesante, algunos han pedido que junto con el paquete se les permita comprar la estructura operativa y el know how", explica Hennan.

El mecanismo que ha encontrado Cisa es que, si compran los paquetes, tienen la opción de capitalizar la nueva filial Cisa Servicing, con lo que se diluiría la participación del Estado hasta dejarlo con la minoría de las acciones. Pero no desaparecería la participación de Fogafin, pues necesita mantener un vehículo para atender una eventual crisis financiera y la otra filial está enfocada en el manejo de activos no financieros.

PricewaterhouseCoopers, en su tarea, valorará el know how de Cisa, los activos y paquetes de US$100 millones a vender, sondeará el mercado y hará la promoción internacional. Si el proceso es exitoso, entre básico y variable, el contrato puede costar 0,5% del valor de la transacción.

En este mercado hay tres tipos de jugadores: uno, institucionales de cartera que corresponden en muchos casos a las divisiones de inversión o de riesgo de los grandes bancos y de organizaciones internacionales, como Citi, Merrill Lynch, Credit Suisse o Cargill, que hacen alianzas con operadores locales. El otro son los denominados cowboys, especialmente de fondos de inversión que tienen excesos de liquidez con dineros lícitos. Y el último, compradores no habituales ni masivos, sino esporádicos que compran pequeños portafolios.

Desde hace más de un año, se han iniciado contactos con inversionistas internacionales bajo el modelo de la elaboración de paquetes cuyos valores oscilan entre US$20 millones y US$40 millones. La idea con este proceso ha sido aprender y perfeccionar la estructuración de los paquetes y la percepción de los inversionistas sobre la calidad de la información.

Algunos de ellos ya han estado mirando a Colombia. En los últimos dos años se han colocado 5 paquetes que han sido adquiridos, dos por inversionistas colombianos y los tres restantes por empresas internacionales, aliados con jugadores locales.

Primero fue Gray Lock Capital, que entró con la local Crear País. Citigroup, que ha seguido de cerca el proceso desde 2004, duró un año sin ofertar hasta que en 2005, adquirió uno de los paquetes. Y el más reciente, que se licitó en diciembre pasado, lo ganó Cargill —reconocida por el negocio de granos en el mundo y que tiene un fondo de inversiones—, en alianza con Covinoc. Para esta multinacional, este es un piloto para analizar el mercado y sus posibilidades.

Este último proceso se dio porque se declaró desierta una licitación inicial que habían ganado inversionistas colombianos, pero incumplieron los pagos. En él, en la segunda instancia, además de Cargill, participó el Citigroup. Los locales que han ganado son System Cobro y CYA.

"El gran problema del negocio es que para el inversionista colombiano es muy grande, y para el inversionista extranjero es muy pequeño, a menos que se formen paquetes de US$100 millones o haya una continuidad en el cronograma recurrente para que periódicamente se formen paquetes que sumen en un año US$100 millones para que los inversionistas puedan hacer sus procesos de due diligence", explica Hennan.

Esta decisión y la movida de Cisa tendrán impacto en el mercado por varias razones. Una es la llegada de los jugadores internacionales a este mercado. Además de Cargill y Citigroup, firmas como Merrill Lynch y Credit Suisse han estado mirando el mercado y no se descarta su incursión. Los locales podrían ser aliados u operadores de estas grandes operaciones, dinamizando su oportunidad de crecimiento de la mano de uno de estos gigantes. "En la medida en que ellos crezcan en su operación en Colombia van a necesitar robustecer su aliado local o incorporar otros aliados", explica un analista.

Para Sanín, de Crear País, estas movidas permitirán que los "operadores nos vayamos profesionalizando, pasando de casas de cobranzas a verdaderos administradores de riesgo, pues debemos tener las herramientas para hacerlo, y el know how y los recursos para operar este negocio no son cobranzas puras".

Otro impacto es la dinámica que le puede dar al mercado. "Cuando las entidades financieras van a recuperar carteras siniestradas, no pueden ser más flexibles que lo que son con los clientes que tienen moras pequeñas. Los clientes tenderían a dejar vencer para recibir beneficios y eso impactaría la cartera. Mientras que si la cartera no es propiedad de los bancos, se pueden establecer unas políticas comerciales de recuperación de esa cartera más agresivas y que generen descuentos superiores a lo que el mismo banco puede dar", explica Hennan.

Y finalmente, Cisa Servicing —ya siendo en su mayoría privada— podría manejar cartera de la banca privada o de otros sectores, por ejemplo, la cartera de salud, de servicios públicos o de empresas del sector real. Allí podría abrirse un universo muy importante de carteras distintas a la del sector financiero.

Estos meses serán de mucha actividad para un sector, que mueve unas cifras gigantescas y en el cual, al parecer, ahora tienen en la mira jugadores no solo locales, sino internacionales.
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