| 10/13/2016 12:00:00 AM

Productores de yogur proyectan su futuro en los niños

Varias empresas se disputan los $1,2 billones anuales que mueve el mercado nacional de yogur, cuyos principales consumidores son los menores de edad. Juguetes, licencias infantiles y empaques novedosos, las estrategias.

Mientras un grupo de empresarios del sector de alimentos y bebidas está penando por la reforma tributaria y la posibilidad de un impuesto saludable que grave los productos que contengan mucha azúcar, la industria láctea ve allí una oportunidad para crecer, en particular, con una oferta de valor agregado.

Más específicamente, el yogur es una de las alternativas para crecer, pues por un lado es considerado una bebida saludable y, por el otro, tiene un bajo consumo en el país, comparado con mercados similares, lo que da espacio para vender más.

Cálculos de Euromonitor indican que el mercado de yogur alcanza los $1,2 billones anuales, lo que equivale a 167 toneladas. Su proyección es que en 2021 llegue a los $1,4 billones y 163 toneladas.

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Obviamente, ninguna empresa de lácteos se quiere quedar por fuera de esa fiesta y, por eso, enfilan baterías con nuevos productos, muchos de los cuales están dirigidos a los niños, que son los principales consumidores de yogur.

“Mientras en muchos países el yogur es muy fuerte entre los adultos, en Colombia los mayores de edad lo toman menos, pues con los años empiezan a dejar la leche. El foco, entonces, son los niños”, dice Nelson Molano, gerente general de Lácteos El Pomar, empresa que acaba de lanzar su línea Pomy Kids, usando como gancho la licencia del dibujo animado Peppa Pig. Este personaje, reconocido por los preescolares, vende US$1.000 millones al año en licencias alrededor del mundo.

Pedro Merizalde, director del negocio de yogur de Alquería, ratifica la importancia de los niños en el negocio del yogur, pues aunque las personas entre cero y 13 años representan 25% de la población, responden por 42% del consumo de esta bebida láctea.

En su caso, la entrada a este segmento se dio hace 10 años en una alianza con la francesa Danone, uno de los líderes mundiales en el negocio del yogur. De hecho, este nuevo jugador generó mucho ruido en el mercado nacional por una disputa que sostuvo con Alpina, el líder indiscutible en yogures en el país, con las tres marcas más vendidas, según los datos de Euromonitor.

No obstante, desde hace dos años y medio Alquería también decidió entrar con su marca al segmento de yogur, aprovechando que este producto, a diferencia de la leche, tiene un mayor valor agregado, lo que implica que puede generar mejores márgenes.

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Los competidores

En Colombia se estima que el consumo per cápita de yogur es de 4 kilos, frente a 14 de Argentina, 11 de Chile, 8 de México y 25 de España. Los empresarios consideran que es bajo porque en el país se consume mucha leche y, en cierta manera, el yogur aparece como un sustituto, que además es más costoso. Sin embargo, los empresarios consideran que la verdadera competencia no es la leche sino los otros alimentos que se consumen como snack, tipo papas fritas, galletas o hasta gaseosa. “Y claro, frente a un paquete, el yogur siempre va a ser más económico, pues se consigue desde $600”, dice Merizalde.

Para atraer más consumidores infantiles las empresas de lácteos no solo han innovado en sabores, sino también en presentaciones, que incluyen desde juguetes hasta pitillos que facilitan el consumo.

“Eso en algunos casos hace más costoso el producto, por eso algunos le apostamos a presentaciones más sencillas que puedan ser adquiridas en todos los estratos socioeconómicos, dado que hoy el consumo de yogur está más concentrado en los estratos 5 y 6”, dice Molano, y agrega que por eso su nuevo producto con la imagen de Peppa Pig se comercializará principalmente en tiendas de barrio. Su meta es vender entre 30.000 y 35.000 unidades al mes.

El siguiente reto para esta industria es empezar a atraer más consumidores adultos, mostrándoles los beneficios del yogur para la salud. “En Argentina se usó esa estrategia y se logró aumentar el consumo per cápita, que pasó de un nivel como el actual de Colombia a mucho más del doble en una década”, explica Merizalde, y agrega que otra particularidad de este mercado es que es altamente competido, no solo con empresas nacionales, sino con muchas regionales. De hecho, los productos de El Pomar solo se venden en Bogotá. A eso se suma la competencia de las marcas propias de las cadenas de supermercados.

El representante de Alquería advierte, sin embargo que, a diferencia de la leche, el yogur no está en la categoría de indispensables para los consumidores y es uno de los primeros productos que se recorta cuando se reducen los ingresos. Prueba de ello es que en el primer semestre de 2016 el mercado nacional se contrajo 8% y la respuesta de las empresas fue aumentar la publicidad para volver a conquistar a los compradores. “Muchos de ellos piensan con el bolsillo, pero nuestra labor es mostrarles la ecuación de valor del yogur en términos de nutrición y salud”, reitera.

En Estados Unidos, cuyo mercado de yogur alcanza los US$1.000 millones, la tendencia de hoy es un cambio de los productos light hacia los orgánicos e incluso enteros, pues muchos de los consumidores, en especial los milenials, prefieren consumir grasas naturales en vez de endulzantes artificiales. En Europa, que tiene la mayor tajada del mercado global, con 39%, lo que prima son los llamados yogures griegos, enfocados especialmente en adultos.

Probablemente Colombia siga los mismos pasos y esta será una oportunidad para el campo y para los industriales del sector lácteo.

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