| 4/15/2014 7:00:00 AM

Mentes brillantes

Estas cuatro mujeres fueron elegidas por Maloka como las más representativas entre los científicos nacionales. Pese a ser pocas en el mundo de la investigación, ellas marcan la diferencia.

Ser científico en Colombia no es fácil; sobre todo si se es mujer. Aparte de tener que luchar con la falta de recursos, las colombianas que deciden dedicarse a la investigación y a la ciencia deben ganarse su puesto en un ambiente aún machista, con brechas salariales de más de 10% frente a los hombres y con menores posibilidades de realizar maestrías o doctorados, pues generalmente estas etapas de estudio coinciden con la edad en la que deciden ser mamás.

Aunque hoy en el país se gradúan en los pregrados más mujeres que hombres, a medida que avanzan en la vida laboral pocas van quedando en el camino y un número muy reducido llega a dirigir equipos de investigación. Se estima que 37% de los científicos del país son mujeres, pero solo 3 de cada 10 equipos de investigación son liderados por ellas.

Entre esas pocas privilegiadas están Tania Pérez Bustos, doctora en educación, comunicadora y antropóloga; Alba Marina Cotes Prado, doctora en ciencias agrícolas y magíster en biotecnología agrícola; Diana María Farías Camero, Ph.D. en formación, magíster en química, educación ambiental y didácticas específicas; y Helena Groot de Restrepo, microbióloga y genetista.

Ellas fueron elegidas por Maloka, centro que promueve la ciencia en el país, como las científicas más destacas del momento por los aportes que están haciendo al país con sus investigaciones.

Se convirtieron en científicas porque sus familias estimularon su curiosidad infantil y el amor por esta área del conocimiento, por la influencia de padres o hermanos también investigadores o porque buscando una carrera con la que aspiraban ganar dinero, descubrieron por el camino que les gustaba más investigar.

Las cuatro se han formado en el exterior y aunque han tenido la posibilidad de quedarse trabajando por fuera, optaron por hacerlo en el país pues creen que hacer ciencia no es necesariamente más fácil en las naciones desarrolladas y desde acá su trabajo también puede ser reconocido. Además, la limitación de capital las ha vuelto recursivas. Aplausos para ellas y que muchas las imiten.

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De izquierda a derecha: Helena Groot de Restrepo, directora del Instituto de Genética Humana de la Universidad de los Andes; Diana María Farías Camero, docente de la Universidad Nacional; Alba Marina Cotes Prado, directora de Corpoica y Tania Pérez Bustos, investigadora social de la Universidad Javeriana.
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