| 9/2/2005 12:00:00 AM

Cielos compartidos

El mercado aéreo corporativo se está reinventando en Colombia. La tendencia es que varias compañías compartan los servicios y los costos de un avión privado, como lo están haciendo Tecnoquímicas y Fanalca.

Nadie cree que fue una simple coincidencia. En un mismo fin de semana, dos empresas que comercializan, arriendan y administran aviones privados realizaron sus respectivos show room en sus terminales aéreos ubicados en los aeropuertos Eldorado y Catam, en Bogotá. Los invitados fueron socios de compañías, comerciantes, gerentes, ejecutivos e inversionistas. Esta circunstancia fue considerada como una clara muestra del despegue de un negocio que durante mucho tiempo permaneció en tierra, debido a las restricciones impuestas a este tipo de aeronaves por culpa del narcotráfico.

Las organizadoras de los eventos fueron Central Charter de Colombia y Aeroexpreso Bogotá, esta última firma en alianza estratégica con Aviaservice. La primera es representante en el país del fabricante de aviones Cessna Citation, mientras que los segundos de Raytheon Aircraft Company (con sus marcas Beechcraft y Hawker).

¿Pero hay en Colombia suficiente mercado para este negocio? Se podría pensar que no, pues se sabe que pocos empresarios tienen aeronave propia: Carlos Ardilla Lülle, Julio Mario Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento y la familia Gilinski. Pero ambas empresas están seguras de que los aviones privados ya están dejando de ser un bien exclusivo de los magnates y que el dinamismo y la globalización de los mercados están haciendo que la aviación corporativa sea una ventaja competitiva y una herramienta de trabajo para las compañías.

Así lo han entendido conglomerados como Carvajal (Westwind) y el Grupo Empresarial Antioqueño (Citation Bravo - US$6,2 millones), que tienen aviones propios. Y empresas de Cali como Tecnoquímicas y Fanalca, que están compartiendo un mismo avión ejecutivo (Citation Ultra). De esta manera, comparten horas de vuelo y costos fijos de la operación. Aunque los directivos prefirieron no hablar sobre el tema, se supo que la aeronave se utiliza estrictamente para vuelos de negocios. No ocurre lo mismo en la Organización Ardila Lülle, donde el Westwind II, avaluado en unos US$4 millones, solo está al servicio de su dueño. "Yo siempre vuelo en aviones comerciales. El privado, que fue adquirido por Incauca, es solo para el jefe. Si acaso he volado en él un par de veces", cuenta un alto ejecutivo del grupo.

Las empresas que están promoviendo la aviación corporativa, le apuntan a centralizar todos los servicios para hacer más completa y descomplicada la operación. Las dos firmas consultadas por Dinero, que a su vez son representantes directos de fabricantes, se comprometen a realizar todos los trámites para la compra de los aviones con su respectiva financiación, que oscila entre 5 y 15 años dependiendo del precio. Este puede ir de US$2,5 a US$60 millones, según el modelo. En el país, los más caros los tienen Sarmiento Angulo y Santo Domingo, un Gulfstream V, que cuesta unos US$40 millones.

Pero el negocio ahora es lograr que tres empresas aporten cada una el 33% de lo que cueste un avión ejecutivo. Si la aeronave cuesta US$3 millones, se separa con el 30%, lo que implica que cada uno aporta de entrada US$300.000. Luego las firmas se hacen cargo de administrar el avión. Esto significa que los dueños solo pagan entre todos una cuota de gastos fijos mensuales y no tienen que preocuparse por permisos de operación, hangares, seguros, mantenimiento, pago de pilotos, gasolina, catering, etc. Si entre todas las empresas vuelan 30 horas mensuales, la administradora comercializa otras 30, lo que significaría ingresos adicionales por US$14.000, dinero que se utilizaría para amortizar los costos fijos o la amortización del crédito.



El reacomodo

Para ajustarse a las nuevas tendencias del negocio, las firmas que promueven este mercado han tenido que hacer movidas novedosas. Aeroexpreso Bogotá y Aviaservice sellaron una alianza estratégica. La primera presta los servicios de administración de aeronaves, recepción de vuelos, combustible, manejo de pilotos, cartas de vuelo, etc. La segunda se encarga de la venta de aviones Hawker y Beechcraft, de conseguir la financiación, los socios y el mantenimiento. Juan Camilo Niño, especialista en ventas de Aviaservice, sostiene que la compañía ofrece aviones de última tecnología Turbo Pro, de pistones, para los empresarios que se mueven por el país rural como los Llanos Orientales o las Sabanas de Bolívar, propicio para aterrizar en aeropuertos con pistas cortas y sin pavimentar. Y jets para los ejecutivos que tienen que viajar de una ciudad a otra constantemente.

A su vez, Central Charter hizo importantes inversiones en la adecuación de su terminal de pasajeros, que tiene aduana, inmigración y salas VIP donde reciben sobre todo aviones ejecutivos de Estados Unidos y México. Además de la administración de aviones Jet, la empresa se especializó en el mantenimiento de aeronaves Cessna y de cinco modelos más. En este sentido tiene contratos con el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea.

Esta empresa también está incursionando en el esquema de venta de aviones Jet Cessna Citation para compartir, mediante el cual ofrece un servicio integrado de adquisición, leasing, búsqueda de socios, administración y mantenimiento. "En los últimos dos años, hemos crecido en 100%, pero reinvertimos en la empresa todo lo que ha producido. Sabemos que el negocio de la aviación corporativa va a seguir creciendo porque las condiciones de seguridad mejoraron y los empresarios están invirtiendo en nuevos negocios", sostuvo Fernando Muñoz, gerente de Central Charter.

Y no está lejos de la realidad. Los mercados de aviación ejecutiva de Venezuela, Brasil, México y Argentina están siendo evaluados por inversionistas extranjeros para determinar su potencial y las eventuales sinergias con operadores locales para entrar en el negocio.

Por su parte, las principales aerolíneas comerciales están buscando recuperar a los viajeros que prefieren la exclusividad de los aviones ejecutivos y están intentando asociarse con operadores de aeronaves privadas para ofrecer vuelos de conexión, millas de viajero frecuente y demás servicios estelares asociados con ese tipo de aviación, como lo reveló recientemente The Wall Street Journal.
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