| 6/1/1994 12:00:00 AM

Cielos abiertos, pasajeros saqueados

La Aeronáutica Civil ni siquiera ha sido capaz de mantener limpios los baños de los aeropuertos o de evitar los robos a los pasajeros en pleno terminal.

Era de elemental lógica pensar que en el proceso de apertura acelerado por la actual administración, los gurús del equipo económico se dieran cuenta de

que sin subsanar los errores protuberantes de la infraestructura aérea nacional, al igual que las políticas referentes a las aerolíneas comerciales, el proceso de apertura económica quedaría cojo y manco.

Pero por lo visto o se les pasó, o no le dieron importancia, o simplemente no entendieron las implicaciones de la apertura. Porque a la hora de hacer el resumen de las logros en el campo de la apertura y modernización del país -que son muchos sin la menor duda-, en el campo de la infraestructura aérea y en el de la aviación comercial no puede la actual administración vanagloriarse y enorgullecerse de haber establecido una "política de cielos abiertos", a no ser que por "política" se refieran a la desidia, a la negligencia, a la abierta incompetencia, y a la corrupción que reina en la Aeronáutica Civil, y que por "Cielos

Abiertos" se refieran a mantener el oligopolio de la aviación comercial nacional -que con base en las políticas intervencionistas de la Aeronáutica Civil- sigue imperando en las rutas nacionales, y a los monopolios basados en los tales tratados bilaterales internacionales, que no ha tenido el gobierno ni la valentía ni la voluntad política de desmontar.

No tiene la revista DINERO suficientes páginas para enumerar las fallas que han logrado colocar a Colombia y a la India como los países más inseguros del planeta en el campo aéreo, con la diferencia de que los organismos internacionales recomiendan a los pasajeros en la India evitar los vuelos domésticos. En el caso de Colombia recomiendan sencillamente evitar todos los vuelos. Las razones son más que obvias: a pesar de haber tenido Colombia durante los últimos treinta años una de las tasas aeroportuarias más altas del mundo, los equipos de control de tráfico aéreo son obsoletos e inadecuados, los sistemas de aterrizaje por instrumentos prácticamente inexistentes y las ayu-

das para navegación y los radares son antediluvianos. ¿Qué pasó con los dineros?

El estado físico de los aeropuertos, en especial "El dorado", no puede ser más lamentable. A los pasajeros se les somete a innumerables vejámenes, como hacerlos caminar en medio de todo tipo de riesgos entre las pistas de parqueo de los aviones. La suciedad, el polvo y el desorden imperan por doquier. Aquel temerario que se atreva a ir a un baño en "El dorado" y escape sano y salvo, saldrá doblemente agradecido si comprueba no tener medio pulmón colapsado a causa de la hediondez que reina en los lavabos, y de partir con la billetera y el maletín sin haber sido asaltado por los incontables cacos que hacen de los baños de "El dorado" su feudo preferido. El único cambio visible en "El dorado" en los últimos seis meses es la aparición por todo el aeropuerto de una serie de pitufos rigurosamente vestidos de azul. Mientras uno de los pitufos esculca al pasajero, hay cinco más observando la labor del primero con preocupantes miradas de ternera degollada.

En el campo económico, reina la confusión. El valor de un tiquete de un vuelo Bogotá-Barranquilla es prácticamente el doble de un vuelo Nueva York-Boston, a pesar de tener los dos la misma duración. El costo para pasajero de un tiquete en el vuelo Bogotá-Miami en centavos de dólar por milla es el doble de un trayecto Lima - Miami o Santiago de Chile-Miami. No es de sorprenderse que la ruta Bogotá -Miami sea una de las tres más rentables del mundo y de ahí el afán de las aerolíneas de, en complicidad con la Aerocivil, mantener tan jugoso y rentable oligopolio en detrimento del usuario.

En fin, en Colombia no sólo es inseguro volar, sino inexplicablemente costoso. Dicho de otra forma, el temerario pasajero que vuela en Colombia no sólo corre el riesgo de morir, sino de morir quebrado.

Los exportadores en Colombia tienen que pagar un 35 o 40% más en el valor de los fletes de carta aérea por kilo/kilómetro que en el resto del mundo. Cabe preguntarse cómo pretende el gobierno que e sector privado compita en forma eficiente a nivel internacional, cuan do son sus propias políticas las que hacen que el sector exportador, que tiene necesariamente que utilizar Ia vía aérea, no sea competitivo.

En aras de la equidad, la realidad es que existen dos factores que no le permiten a las aerolíneas nacionales o extranjeras, tanto de pasajeros como de carga, ser más competitivas. Por una parte, es la política de gobierno de mantener el precio de la gasolina de aviación a prácticamente el doble del nivel de precio de aquella en Estados Unidos. Y por otra, parte los enormes sobrecostos quo tienen que enfrentar todas ,o las aerolíneas por los sobrevuelos quo hay que hacer por la congestión en e aeropuerto "El dorado" y el pésimo estado de prácticamente todas la pistas del país. El único responsable de esta triste situación es el mismo gobierno. Cabe destacar que ha, algunas aerolíneas que han tratad( de bajar las tarifas diurnas y nocturnas, sin encontrar el apoyo de 1: Aeronáutica Civil.

El próximo gobierno debe dar le un vuelco total y completo a 1: política aeronáutica. En primer término, debe solucionar de forma priori tarta las enormes fallas existentes el la infraestructura aérea; debe insistí en que las posiciones claves y directivas del Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil sean ocupados por personal calificado, escogido mediante concursos de mérito y eliminar de inmediato y sin contemplación alguna al personal corrupto ( incompetente, generalmente escogído por razones políticas. Finalmente al próximo gobierno le corresponde establecer una verdadera y seria "política de cielos abiertos", lo que quiere decir exactamente eso: Cielos Abiertos. El próximo gobierno debe eliminar de forma tajante e inmediata toda reglamentación reguladora de precios, frecuencias y tarifas, que continúa permitiendo la existencia de un contubernio empresa privada-gobierno en detrimento del pasajero y d( los exportadores.
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