| 3/30/2017 12:00:00 AM

César Ocampo, el ingeniero que asumió el reto de Colciencias

Mientras desarrollaba una exitosa carrera en EE.UU.este quindiano aprovechaba sus visitas al país para apoyar causas sociales e inspirar a niños y jóvenes.

La primera semana de diciembre el presidente Juan Manuel Santos llamó por teléfono al ingeniero aeroespacial y doctor en astrodinámica César Ocampo Rodríguez. Quería conocer no solo su opinión sobre la coyuntura y perspectivas de la ciencia en el país, también buscaba confirmar cuál sería el candidato ideal para dirigir Colciencias, una de las entidades en las que el Gobierno ha puesto sus esperanzas para potenciar el desarrollo científico y económico del país en el mediano plazo.

El proceso se concretó y a comienzos de marzo se conoció su nombramiento al frente de la entidad y, aunque todavía está empapándose la estructura y detalles de Colciencias, ya tiene claros algunos de los ejes en los que se enfocará.

Graduado de ingeniero aeroespacial en la Universidad de Kansas, cursó maestría y doctorado de astrodinámica de la Universidad de Colorado en Boulder –con una beca de la Nasa–. Ha sido investigador, docente en la Universidad de Texas, consultor –entre otros en la National Aeronautics and Space Administration (Nasa)– y, sobre todo, un inspirador y trabajador incansable en causas sociales.

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Nació en Armenia y cuando tenía dos años su familia emigró a Estados Unidos buscando un mejor futuro. Su padre era un transportador que viajaba a diario a Bogotá con cargas de plátano y se devolvía con el diario El Espectador.

El recuerdo de la transmisión televisada de la última misión tripulada –en 1972–, cuando tenía 5 años, despertó su interés por los temas del espacio. De hecho, asegura que esta transmisión fue la que encendió “la chispa de inspiración” por temas científicos; a esto se suma que tuvo la fortuna de educarse en un país donde se premia el mérito.

El tema de la ‘chispa de la inspiración’ le ha servido para entusiasmar a niños y jóvenes de colegios, fundaciones y comunidades de escasos recursos a donde acude desde hace varios años –desde cuando vivía en Estados Unidos– a dictar charlas para motivarlos a cumplir sus sueños.

Después de desarrollar una exitosa carrera en compañías que trabajan en temas de exploración espacial, e incluso en la Universidad de Texas, donde fue primero profesor asistente y luego profesor titular, en 2015 decidió regresar a Colombia. Aunque reconoce que esta fue una decisión muy dura, su interés por trabajar por el país, promover la ciencia y aportar su conocimiento al cierre de brechas en temas de pobreza e igualdad lo impulsaron a regresar.

Inicialmente se desempeñó como decano de la Escuela de Ciencias Exactas de Ingeniería de la Universidad Sergio Arboleda y hasta octubre de 2016 fue decano de Proyectos Especiales. Su retiro coincidió con su interés por impulsar proyectos de impacto social enfocados en el desarrollo sostenible, entre ellos uno para reformar la educación rural en el país; otro para transformar residuos en energía y solucionar el tema de rellenos sanitarios; uno para irradiar nuclearmente cultivos y frutas que mejoren la competitividad de los productos exportables y uno más para instalar plantas de agua potable que operan con energía solar en poblaciones alejadas.

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Lector incansable de temas científicos, historia de Colombia y más recientemente de asuntos relacionados con el desarrollo sostenible –acaba de terminar La Era del Desarrollo Sostenible, de Jeffrey Sachs–, tiene claro que dentro de los temas que impulsará al frente de Colciencias, cinco hacen parte de sus prioridades: por un lado, lograr que desde la ciencia el país pueda cumplir los 17 retos del desarrollo sostenible –que incluyen eliminar la pobreza, mejorar el acceso a agua limpia y educación de calidad y cuidar la biodiversidad–; además, impulsar los sistemas inteligentes y sensores para lograr que sean los robots los que busquen las minas antipersonales o promover drones que vuelen sobre cultivos y detecten plagas.

Un tercer eje tiene que ver con lograr que la información generada por sistemas inteligentes tenga un uso práctico en necesidades de los colombianos, particularmente en temas agrícolas. El cuarto, avanzar en temas de salud, no solo física sino también mental y ambiental y, finalmente, lograr un adecuado balance entre las ciencias fundamentales y las aplicadas.

El nuevo director de Colciencias tiene claro que la ciencia básica, así se demore años, es clave, porque allí es donde nacen las ideas que luego se implementan, pero cree que debe haber un adecuado balance.

Además de su nueva agenda profesional, seguirá sacando tiempo para su trabajo social enfocado en promover e inspirar en temas científicos a niños y jóvenes en comunidades de escasos recursos, así como para visitar a sus hijas mellizas de 13 años que ahora viven en Medellín, y a su padre, que se retiró a vivir en el campo quindiano.

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