| 2/5/2014 3:20:00 PM

Prueba ácida

El recaudo de cesantías de febrero será el mejor termómetro de la efectividad de las políticas estatales para generar empleo formal.

Este viernes 14 de febrero no solo será una fecha clave para la industria de las cesantías; también para el Gobierno. Ese día se sabrá si los 543.000 puestos de trabajo que se crearon el año pasado y que permitieron que la tasa de desempleo promedio se ubicara en 9,6%, entraron al mercado formal, y si políticas como la reducción en el pago de parafiscales sirvieron para que empresas, que tenían a sus empleados sin contrato formal, los registraron en el sistema de seguridad social.

El año pasado se recaudaron $4,44 billones, 17% más que un año atrás. El impulso lo dio el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), que captó 25% más, mientras los fondos privados aumentaron 14,5%.

Con los buenos resultados laborales de 2013, la variación en las cesantías que se consignen este año debería ser superior. No obstante, expertos en temas laborales consideran que la relación entre recaudo de cesantías y mayor empleo no es tan directa, pues históricamente estas han crecido más que el empleo y además impactan factores como la inflación.

Miguel Largacha, presidente de Porvenir, el fondo con más afiliados a cesantías en el país tras fusionarse con Horizonte (3,5 millones a noviembre), prevé un aumento de 10% en su recaudo. La misma expectativa tiene Mauricio Toro, presidente de Protección, el segundo fondo en número de afiliados, quien considera que el impacto del mayor empleo se siente más en la tributación que en las cesantías.

Ricardo Arias, presidente del FNA, el tercer jugador del mercado, espera crecer 15% en cesantías, pero más que por la formalización del empleo, debido al ingreso de trabajadores independientes que tienen facilidades como cotizar por días.

En el sector privado sienten que en un mercado tan competido como el actual no debería haber jugadores con ventajas, pues por ejemplo en el FNA están obligados a cotizar los empleados oficiales, además, este no presenta reportes periódicos de rentabilidad y de inversiones como los privados.

Arias responde que las ventajas vienen desde la creación del FNA y que hoy los empleados públicos no son la mayoría de sus afiliados. Así mismo, asegura que deben garantizar un rendimiento igual al IPC y que el dinero lo invierten en TES y allí lo dejan hasta el vencimiento. “Ellos también tienen ventajas, pues tienen bancos detrás que los respaldan y les pueden ofrecer créditos a las empresas para que paguen las cesantías, y nosotros no”.

Hasta noviembre la rentabilidad nominal de los últimos tres años de los fondos de cesantías privados de largo plazo era de 4,78% (y de 2,41% descontando inflación), periodo en el que el IPC fue de 2,37%, lo que implica una diferencia mínima en términos de rentabilidad entre los dos sistemas. Más allá de quién tenga ventaja, lo cierto es que tanto los fondos privados como el FNA tienen el enorme reto de que sus afiliados realmente usen las cesantías como un apoyo para el desempleo y no como un sueldo adicional.

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