Cerrar el circuito

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Cerrar el circuito

El sector eléctrico y electrónico en el país está dominado por las pequeñas empresas. La idea es vincularse como proveedor de partes y piezas a las grandes marcas internacionales.

Las cadenas de maquinaria, equipos eléctricos y electrónica comprenden un amplio conjunto de actividades. La primera corresponde a los productos destinados a convertir la energía eléctrica en otros tipos de energía --calórica, lumínica o mecánica-- y abarca una gran variedad de productos que van desde fuentes de energía, como baterías y generadores; hasta transformadores, fusibles y cables.



Las exportaciones nacionales en este punto crecen. El dinamismo en Colombia ha estado en transformadores y los cables. Estos dos productos representaron más del 50% del total de las ventas de la cadena al exterior, que supera los US$138 millones.



La segunda cadena --electrónica-- corresponde a los dispositivos, sistemas y equipos dedicados a registrar, procesar o transmitir información en forma de señales eléctricas. En este segmento, la cadena se basa en la importación de materias primas y componentes y en procesarlos para darles mayor valor agregado y llevarlos a bienes intermedios o en productos a la medida.



La evolución de estas dos industrias está atada al comportamiento de la inversión en infraestructura e inversión. Un claro ejemplo de ello fue el auge de las importaciones de esta cadena hace 5 años, cuando llegaron a US$4.500 millones, producto de la expansión de las empresas de telecomunicaciones. Hoy, las importaciones llegan a US$1.400 millones. Después de las grandes inversiones, el sector de telecomunicaciones está en un proceso de ajuste y de inversiones más calculadas y controladas, mientras que el sector eléctrico le apuesta a la integración regional.



El papel de Colombia en este escenario corresponde al de un importador de componentes, pero con un gran potencial en el desarrollo de bienes intermedios para abastecer la gran industria. Los transformadores y cables pueden jugar un papel importante en la integración eléctrica de la región andina. Además, las obras hidroeléctricas que se desarrollan en Centroamérica y el Caribe también son un objetivo.



En cuanto a los electrónicos, está claro que Colombia por ahora, no está en el papel de Costa Rica de montar plantas de chips. Pero sí en el ensamblaje de computadores. En octubre, las Empresas Públicas de Medellín entregaron a Hewlett Packard el contrato por US$113 millones para ensamblar en Rionegro, Antioquia, 200.000 computadores con destino a la capital antioqueña. En la expansión de este modelo siguen Manizales, Pereira, Armenia, Bogotá e incluso exportarlos a Ecuador y Centroamérica.



Así, el Valle de Aburrá se convertirá en el eje de exportación de computadores para Colombia y la región. Esta estrategia no solo busca atraer inversión extranjera, amarrada a un plan de negocio, sino convertir al país en proveedor de las piezas y partes.



Pero nuestro país no es un productor importante de volúmenes ni de maquilas para este segmento. La razón es que más del 95% de esta cadena está conformado por pequeñas, medianas y microempresas; por tanto, las grandes producciones y una agresiva estrategia comercial no son muy grandes, pero sí les puede facilitar una mayor agilidad, rapidez en la capacidad de respuesta y una atención más directa.



¿Cómo aprovechar posibilidades como la de Medellín? Muchas de estas empresas en Colombia ya exportan sus productos y esos mercados reconocen la innovación y el talento de la ingeniería en adecuar nuevos productos, al punto de llegar a mercados tan competidos como el alemán, en el caso de equipos de automatización, segmento cuyos costos hacen más útil mandar a hacer productos a la medida. El reto es multiplicar esta ventaja para aumentar los volúmenes. En el Eje Cafetero, avanza una iniciativa encaminada a conformar un cluster. El objetivo es tomar sectores como la telefonía móvil y los desarrollos de portatilidad para diseñar productos. Hoy, 25 empresas de la región buscan fomentar complementariedades en productos, especializar oficios y trabajar en cadena, incluyendo empresas del sector plástico, hacia donde evoluciona gran parte de la industria.



"Es claro que somos seguidores de tecnología. Pero tenemos una excelente calidad de mano de obra, acabados y precios competitivos. Hay grandes oportunidades en la maquila y las pyme son la solución. Hay que organizarse para trabajar como cadena", asegura Juan Duque, director empresarial de la Cámara de Comercio de Pereira.







Oportunidades

El reacomodo de las multinacionales en su producción abre posibilidades para que el país se convierta en maquilador de piezas y partes, gracias a la estandarización de componentes.

Utilizar materiales y productos que protegen el ambiente es una ventaja que puede definir un negocio.

El desarrollo eléctrico de Centroamérica y el Caribe y la interconexión andina representan posibilidades para los equipos colombianos.

La exportación de diseños para que sean aplicados y desarrollados en otros países, y la venta de conocimiento son dos posibilidades de negocio. La empresa Cekit exporta conocimiento en alianzas con universidades de Argentina, México y otros países.



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