| 7/20/2006 12:00:00 AM

Cede la tensión

Con los anuncios del gobierno de incentivar la prórroga del ATPDEA, buscar la retroactividad, acelerar la firma del TLC y entregar ayudas financieras para enfrentar un eventual pago de aranceles de las confecciones colombianas a Estados Unidos, se apaciguaron las tensiones en el sector. Este momento coyuntural sirve para proyectar la industria hacia el futuro y definir el negocio.

Antes de iniciarse la más reciente edición de Colombiamoda, la expectativa y la tensión de los confeccionistas nacionales que exportan a Estados Unidos eran muy altas. La culminación de los beneficios del ATPDEA a final de este año, la indefinición en el Tratado de Libre Comercio, TLC, con ese país y la exclusión del mecanismo de retroactividad de los textos que garantizaría la devolución de los impuestos pagados, podrían dejar a estos empresarios en el peor de los mundos: el 1 de enero de 2007 tendrían que pagar aranceles para ingresar sus productos a ese mercado, en promedio de 18%, que ascenderían a US$100 millones al año. Así, varias empresas se quedarían por fuera del mercado y se golpearía uno de los mayores generadores de empleo del país.

Además, semanas antes de la feria, compradores internacionales —como Gap o Polo— les notificaron a sus proveedores colombianos que ellos no responderán por ese costo y que, de darse, las empresas locales tendrían que asumirlos o, de lo contrario, se llevarían las producciones a otros países. "Y una vez afuera, es muy difícil que los compradores extranjeros vuelvan", explica el representante de una firma estadounidense.

De hecho, una de las noticias más comentadas en Medellín era la decisión de Vestimundo —una de las compañías más grandes de confecciones de punto del país y que pertenece al Grupo Crystal— de no asumir el riesgo del pago de aranceles, con lo que perdería un negocio de US$20 millones con la multinacional Polo.

Sin embargo, el último día de Colombiamoda, el presidente Álvaro Uribe llegó con noticias que tranquilizaron a los confeccionistas colombianos. Uribe anunció que su gobierno está dispuesto a jugársela en varios sentidos: uno, la prórroga de los beneficios del ATPDEA, mientras el TLC entra en operación; dos, la búsqueda de un mecanismo de retroactividad que garantice la devolución de aranceles pagados que, si bien según los empresarios quedó pactado en la negociación, no figura en los textos definitivos. De la misma forma, si se llega al pago de aranceles, el Presidente dejó abiertos créditos de Bancoldex por US$115 millones hasta por un año y de $50.000 millones a tasas favorables, y ayudas de Segurexpo para garantizar pólizas de cumplimiento de los pedidos.

Incluso, en la misma reunión, el Presidente instó a Polo y a Vestimundo para que formalizaran los negocios y la producción se quedara en Colombia. De hecho, las dos empresas reactivaron sus conversaciones y otros proveedores como CI Index y CI Jeans le aseguraron a la multinacional que mantendrían los precios y que el riesgo en el pago de aranceles —tras conocerse las medidas— sería asumido por ellos.

De esta manera, se apaciguó uno de los momentos de mayor tensión del sector en los últimos años, pues la incertidumbre en relación con el pago de aranceles encendió las alarmas, porque los pedidos para los primeros meses del año entrante ya se están haciendo y de no concretarse esas producciones, las empresas colombianas tendrían que bajar al mínimo su capacidad de producción.

"Si bien es una buena señal, porque les permite a los productores colombianos llegar con alternativas a eventuales negociaciones con clientes internacionales —aunque las empresas tengan que pagar los costos financieros—, la carrera es contra el tiempo porque ya se están definiendo los pedidos de las colecciones del primer trimestre de 2007 y podríamos quedarnos sin esos negocios. Además, los anuncios ayudan a cambiar la percepción de intranquilidad que se tenía unas semanas atrás", advierte un empresario antioqueño.

Sin embargo, estas soluciones de corto plazo podrían tener otras implicaciones. Para algunos empresarios, las medidas del gobierno podrían ser consideradas como subsidios, ante la OMC. "Pero mientras se surte ese trámite, estamos confiados en que el TLC ya estará del otro lado", agrega el empresario.



El panorama

Con el escenario de un lapso entre la entrada en vigencia del TLC y la terminación del ATPDEA, grandes compradores han anunciado un cambio en las condiciones de compra. Por ejemplo, Polo les informó a sus proveedores en Colombia que no pagaría los aranceles y que, a partir de diciembre, el modelo de llevar a puerto en Estados Unidos la mercancía free on board (FOB, libre a bordo), se transformaría en un mecanismo conocido como delivery duty paid (DDP, entrega en destino con derechos pagados), donde el empresario colombiano tiene que entregar la mercancía nacionalizada y en las bodegas del comprador, mecanismo que utiliza también Levi's. Así, de haber pago de aranceles o impuestos de entrada correrían por cuenta del confeccionista, un golpe muy alto para los empresarios del sector, pues este negocio es de grandes volúmenes, pero márgenes muy estrechos. De hecho, según los cálculos de las 5.000 empresas de Dinero, el margen neto de las empresas de textiles y confecciones en Colombia cayó el año pasado a 1,5%, frente a 2,7% de 2004, mientras que en promedio el arancel para entrar a Estados Unidos es de cerca del 18%.

Polo, frente a un eventual pago de aranceles para ingresar confecciones colombianas a Estados Unidos y a que el TLC se demore en su implementación, inició el estudio de nuevos mercados para su producción. Para muchos empresarios, la retroactividad pasará, tal como sucedió con la negociación de los países centroamericanos, aunque eso significa un costo financiero para ellos y que la eventual devolución de los impuestos se pueda demorar, como sucedió hace unos años con el paso del ATPA al ATPDEA, que en algunos casos tomó dos años reclamar los impuestos.

La lección

Esta coyuntura y la amenaza para el grueso de las exportaciones de confecciones de Colombia ponen de presente hacia dónde deben moverse las empresas, en especial las grandes productoras de paquete completo.

Las estrategias hoy van en dos sentidos: unas, como CI Jeans, que le han apostado a crecer con un portafolio más amplio de clientes, pues además de Levi's tienen Gap, Polo y American Eagle, entre otros. En la medida en que más exporte, sus costos fijos se hacen más manejables. De hecho, sus ventas crecieron el año pasado en más del 59%, llegando a vender $168.800 millones, pero su rentabilidad fue mínima. Su producción alcanzó 9,2 millones de unidades al año, mientras que CI Index produjo 5 millones y CI Expofaro llegó a 6 millones.

Otras, como Expofaro, han diversificado el negocio. Esta empresa va a reencauchar una planta que tenía en El Salvador y que recuperó el año pasado en la que puede fabricar unas 15.000 unidades diarias. Además, adquirió la licencia de Levi's para Venezuela que complementa la cadena de tiendas que tiene en Colombia y Ecuador. De otro lado, le está apostando a la creación de una marca de jeans propia —Rupture— que ha logrado comercializar en China, Tailandia, Irlanda, Japón y Noruega y lanzará en Colombia, Venezuela, Ecuador y Centroamérica. En los próximos días definirá quién será su agente en Europa.

Sin duda, la apuesta es generar productos de mayor valor agregado que permitan a las empresas tener unos precios más altos y dejar la competencia con los productos básicos o de poca diferenciación.

"Queremos mirar el modelo que tienen empresas en Turquía que se han especializado en montar colecciones y llevar a los grandes compradores para que las adquieran. No se trata de esperar a que nos digan qué tenemos que hacer, sino llevar propuestas de diseño y colecciones nuevas", explica Juan David Rodríguez, presidente de Expofaro.

En esas condiciones, las empresas de Estados Unidos están buscando más moda y nuevos segmentos. En la edición de Colombiamoda, una de las empresas compradoras fue Academy, con 87 tiendas de ropa deportiva en ese país, en productos como camisetas, pantalonería, y ropa deportiva en general. Otros productos de interés por parte de las cadenas fueron ropa de hogar y lencería en general, donde los compradores encontraron ventajas competitivas, frente a otros proveedores, como mayor calidad, tiempo corto de reposición y transporte.

Para Silvia Reyes, representante de Proexport en Nueva York, es necesario buscar nichos para la ubicación de sus productos, relacionados con las necesidades de los compradores que están buscando gama de alta calidad y diseño. Uno de los nuevos nichos es el de vestimentas escolares.

Por otro lado, este es un buen momento para que las empresas tanto de confecciones como de telas estén alineadas para generar sinergias, reducir costos y atacar mercados de forma conjunta. Aunque para muchas de las empresas grandes "esa naranja ya la exprimimos cuando el dólar cayó y el costo de la mano de obra fue superior al 60% en dólares y logramos compensar parcialmente con aumentos en productividad y en mejora de la cadena de suministros", como explicó uno de los empresarios antioqueños, hay algunos otros segmentos donde el modelo se está montando.

Empresas como CI Único —que exporta ropa interior masculina— o Armonía —de ropa interior y vestidos de baño femeninos y que acaba de ser adquirida por un fondo de inversión— han encontrado en Protela, uno de sus principales proveedores, un aliado con el que están conociendo el mercado estadounidense. Para Protela, esta estrategia es muy importante porque si bien sus exportaciones directas a ese mercado son el 6% de sus negocios internacionales, con las ventas indirectas a confeccionistas colombianos ese porcentaje aumenta a casi el 17%. Para Único, Armonía u Onda de Mar, cuyos volúmenes de ventas no son tan altos, la estrategia de largo plazo es construir marca y ubicarse en rangos de precios más altos, que les permita enfrentar con más tranquilidad los problemas de aranceles.

Con las medidas del gobierno, el sector compró tiempo precioso, que hace un par de semanas no tenía. Sin embargo, las decisiones todavía están en juego y la apuesta a que el TLC se concrete rápidamente y se amplíe el ATPDEA son asignaciones pendientes.



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