| 4/1/2005 12:00:00 AM

Casarse, toda una empresa

Centenares de negocios se mueven alrededor de los 26.000 matrimonios que se realizan al año en Colombia. Los costos por boda pueden oscilar entre $20 y $200 millones.

Contraer matrimonio es una de las decisiones más trascendentales de la vida, no solo porque la pareja adquiere el compromiso 'hasta que la muerte los separe', sino por los costos que implica hacerlo como Dios y la sociedad mandan. Esto representa invertir entre $20 y $200 millones, dependiendo de los ingresos y los gustos de los novios y de los suegros. En 2004 se realizaron en el país 26.000 matrimonios católicos, lo que representó un incremento del 20% con respecto a los dos años inmediatamente anteriores.

Henry Pava, director del grupo musical Makoré, explica por su experiencia que las bodas son un buen termómetro para medir la economía. "Si un papá decide hacer una fiesta, las cosas están mejorando. Contrario a lo que pasaba hace cuatro años, cuando las bodas se aplazaban por culpa de la crisis, ahora hay auge de ceremonias y la gente está gastando otra vez", dice. Su orquesta hace parte de los centenares de negocios que giran en torno de los matrimonios en Colombia. El año pasado, por ejemplo, Makoré amenizó 72 matrimonios exclusivos en Bogotá, Cartagena y Costa Rica. "Además de los 14 músicos, con el trabajo de la orquesta también se benefician cinco utileros, un ingeniero de sonido y el dueño del bus que nos transporta, entre otros", sostiene Pava.

En general, miles de personas derivan sus ingresos de las bodas. El empresario Carlos Ceballos asegura que la actividad comercial que gira alrededor de ellas beneficia notablemente el desarrollo económico del país, pues según sus cálculos generan más de 15.000 empleos anuales. De hecho, Ceballos realizó en días pasados el Fashion Wedding en Bogotá, una feria que reunió a comerciantes de todo tipo de productos y servicios para matrimonios. "Organizar una boda va más allá de comprar un bonito vestido y un rico ponqué. Hay que tener en cuenta las flores, las tarjetas, la comida de la recepción, el salón, la música, la fotografía, el video, las joyas, el salón de belleza, etc.", sostiene. En sus cuentas también figuran los 2'500.000 invitados que en promedio asisten cada año a los agasajos, y que tienen que comprar regalos, muchas veces viajar fuera de la ciudad, arreglarse y comprar o alquilar ropa para asistir a las ceremonias.

En este campo, precisamente, se han especializado muchos almacenes, como Oporto, que se ha convertido en uno de los referidos en Bogotá para comprar vajillas, cubiertos y cristalería para agasajar a los nuevos esposos. En promedio, manejan entre 15 y 20 listas de regalos al mes. "Este tipo de productos son los que más se regalan a los recién casados (oscilan entre $40.000 y $250.000), pues artículos como neveras, lavadoras o televisores son muy costosos", sostiene el gerente Mauricio Cuéllar.

Uno de los elementos más importantes -nunca pasará de moda en la canasta de cualquier matrimonio- es el vestido de la novia. El año pasado se vendieron unos 26.000, con beneficio para los diseñadores y los almacenes que ofrecen este tipo de prendas. En un almacén exclusivo como Pronovias, un traje importado puede costar hasta $4 millones con sus accesorios. Sin embargo, en el mercado se pueden conseguir a precios bajos, como los que diseña Miguel de la Torre (por dos años consecutivos sus modelos se han llevado el título de Miss Elegancia en el Reinado Nacional de la Belleza) oscilan entre $500.000 y $1'500.000, dependiendo del perfil de la novia. Él considera que este nicho es muy bueno, porque en Colombia aún somos muy católicos y la tradición del matrimonio está todavía muy arraigada.

Este hecho ha motivado toda una industria alrededor de esta ceremonia. Pero la cadena continúa mucho más allá de la boda, y de ella forman parte las agencias de viajes, las empresas inmobiliarias, los bancos, los fabricantes de electrodomésticos y de artículos para el hogar, entre muchos otros. Incluso, una de las razones que esgrimió Carrefour para no irse de Colombia fue que este país tiene uno de los mayores índices de formación de hogares de la región.

Angélica, que va a contraer matrimonio a finales de mayo, lo corrobora. Ella y su pretendiente mantuvieron la tradición de que el novio paga la serenata, la iglesia, las argollas y la luna de miel, mientras que la familia de la novia paga la fiesta. El sitio de la celebración le salió gratis, porque su papá es socio del Gun Club, pero el resto de la canasta le costará al futuro suegro unos $30 millones. El paseo por los parques de Orlando y un crucero por las islas del Caribe correrán por cuenta del esposo. Las fiestas pueden ser algo más baratas, pero la tendencia muestra que en promedio van entre 80 y 120 invitados. Las de 400 o más son muy excepcionales.

Una buena celebración de boda es augurio de felicidad para la nueva pareja. Pero también, con bastante seguridad, para todos los participantes de la lucrativa industria del matrimonio.
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