| 8/17/2007 12:00:00 AM

Carta de navegación

El astillero Cotecmar tiene una oportunidad de oro para convertirse en uno de los mejores del Caribe. ¿Cómo jugará sus cartas?

El astillero Cotecmar de Cartagena está a punto de recibir una avalancha de órdenes de trabajo, al convertirse en el ejecutor de la recuperación de la flota naval colombiana, un programa que puede valer $1 billón en los próximos tres años. El Plan Orión podrá hacer despegar definitivamente a la empresa, siempre que pueda probar que es capaz de aumentar su producción sin deteriorar la calidad del producto o de la gestión y, más importante aún, que será capaz de prosperar cuando el Plan termine.

La selección de este astillero parece natural porque es una entidad pública adscrita al Ministerio de Defensa. Pero, además, porque a pesar de haber quedado salpicada por presuntas relaciones del director anterior con el narcotráfico, tiene buena parte de los méritos que se requieren para manejar el mencionado Plan Orión, como se conoce a este programa que actualizará la tecnología de las fragatas, los submarinos y los demás equipos navales del país. Su virtud más importante es que puede hacer la tarea por una fracción del costo que se conseguiría en otros lugares.

Diseño

Cotecmar tiene dos negocios centrales: el de construcción de naves y el de reparación. El primero solo le reporta el 20% de sus ingresos, pero le da un gran prestigio. Desde su inicio en 2000, ha construido 38 embarcaciones, entre ellas seis patrulleras fluviales, que son el resultado de un programa de innovación que maneja el grupo de ingeniería naval de la compañía, calificado por Colciencias como grupo de investigación de categoría A. "Es un centro de investigación y desarrollo muy bueno para la región", dice el viceministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón. La empresa tiene ingenieros con doctorados y envía casi todos los años a 2 ó 3 personas a cursos de maestría en el exterior, explica. Además, en un convenio con el Sena, capacitaron en metalmecánica a más de 1.000 cartageneros.

El grupo ya patentó el diseño de un componente de la patrullera y muchos otros están protegidos por el secreto industrial. También redujo el tiempo de construcción de un año y medio, a seis meses.

En 2008, Cotecmar entregará la séptima patrullera fluvial pesada, comenzará a construir cuatro lanchas patrulleras de río y posiblemente entrará a mercados nuevos con una adaptación civil de sus diseños militares para barcos de transporte de contenedores por río y un aula flotante. También planean construir tanqueros de hasta 30.000 barriles, y avanzan en negociaciones para hacerles doble fondo, con el fin de separar del casco del buque los depósitos de combustibles, como lo ordena la Organización Marítima Internacional en el caso de tanqueros de más de 5.000 toneladas de peso.

Cotecmar es una corporación de ciencia y tecnología, y por eso no le entrega sus utilidades al presupuesto nacional sino que las reinvierte en sus programas. Esto, entre otras cosas, le ha permitido crecer rápidamente. "En 2005 alcanzamos el punto de equilibrio, superando de esta manera las expectativas planteadas en la planeación inicial del negocio", señala el presidente de la empresa, el Almirante Daniel Iriarte.

Mantenimiento

El fuerte del astillero, sin embargo, está en la reparación y el mantenimiento. Desde su inicio, han reparado 900 naves y los ingresos por este concepto representan el 88% del total. Con Orión, esta labor se reforzará sensiblemente. Incluso se piensa que cuando deba asociarse con empresas extranjeras para acondicionar los equipos más sofisticados, Cotecmar conseguirá que se le transfiera tecnología de mantenimiento. Tratará además de conseguir un sincroelevador que amplíe su capacidad de levante de las 3.600 toneladas actuales a cerca de 20.000 toneladas, para atender barcos hasta de120 metros.

Pero la tarea no será fácil. El mercado local de buques pesqueros pequeños lo tiene dominado Astivik de Cartagena, que vende casi $17.000 millones al año y el de buques de mayor tamaño tiene una feroz competencia internacional. Los mayores astilleros del Caribe están en Curazao (Curaçao Drydock Company), Braswell en Panamá, Astinave en Venezuela - el más grande de Sudamérica, dicen en su publicidad -, el del grupo Ciramar en Santo Domingo y otros en Puerto Rico y la Habana.

Para competirles, Cotecmar tiene un plan de diferenciación y de precios bajos, señala el Almirante Iriarte. Opina que puede ser uno de los astilleros con mejores precios del Caribe.

Sin embargo, muchos armadores no lo creen. "Cambiar acero vale US$11 por metro cuadrado en Curazao y US$5 en Cotecmar, pero en la Isla reemplazar 100 toneladas se demora tres meses y en Colombia seis", le dijo a Dinero un armador panameño. "Termina siendo más barato ir a Curazao", afirma.

Otros señalan problemas adicionales: hay cerca de 400 empleados y se podría operar con menos de 200; los oficiales que dirigen el astillero cambian con frecuencia y se pierde la posibilidad de que aprendan del negocio; los empleados no tienen la experiencia de 13 a 20 años de los competidores del Caribe.

En Cotecmar se defienden. En reparaciones, tienen como clientes algunas de las mejores navieras europeas. También consiguieron estándares óptimos en sus procesos, lo que se refleja en la certificación ISO 9000 avalada por la Lloyd's Register. Tienen planes de inversión para atender el mercado después de la ampliación del Canal de Panamá, que incluye un dique flotante de $30.000 millones.

Ahora deben responder a las necesidades de la Marina en mantenimiento y construcción de sus equipos, aprovechar el mercado del Caribe en mantenimiento de buques y ofrecer su experiencia en ingeniería naval para desarrollar equipos de navegación civil. ?
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