| 5/25/2011 12:00:00 AM

Carrera de magnates

Tres herederos de millonarias fortunas intentan quedarse con el glamuroso negocio de la Fórmula 1, uno de los más apetecidos por el jet set internacional.

Los días de Bernie Ecclestone al frente de la Fórmula Uno podrían estar contados. Y no precisamente por su edad, pues a sus 81 años sigue conservando la vitalidad que le exige manejar uno de los negocios más exitosos y desafiantes del ámbito deportivo.

La aparición de un grupo de jóvenes millonarios que ya hicieron una "oferta amistosa" para quedarse con los derechos comerciales de la F-1 podría terminar con la carrera del denominado 'Patrón', que aunque posee solo 10% de las acciones, ha manejado por años el negocio en el que también participan el JPMorgan, con 20%, y el fondo de capital privado CVC Partners, con 70%.

Los tres tenores interesados en el glamoroso negocio son nadie más ni nadie menos que los 'delfines' de algunas de las mayores fortunas del mundo: James Murdoch, hijo del magnate de medios Rupert Murdoch -dueño de los canales Fox y Sky-; John Elkann, heredero del imperio Agnelli -dueño de la automotriz Fiat y de Ferrari-, y Carlos Slim Domit, hijo del hombre más rico del mundo, el mexicano Carlos Slim.

Pero no es un tema de mera afición al automovilismo, aunque periódicamente asisten a las carreras de la F-1. También es un asunto de negocios, ya que el negocio genera al año ingresos publicitarios por más de US$1.000 millones.

A través del consorcio Exor News Corp, los jóvenes millonarios pusieron sobre el escritorio de CVC Partners una propuesta por US$2.155 millones sobre la propiedad, una cifra nada despreciable, pues en 2006 el fondo había pagado US$1.700 millones por sus acciones. Sin embargo, no es la única en la mesa: a comienzos de año el grupo de inversión Mubadala, con sede en Abu Dabi, también expresó su interés y una puja podría hacer subir el valor final.

Pero la carrera por la F-1 tiene dos obstáculos más: por un lado, Bernie Ecclestone, quien ha dicho en varias oportunidades que el negocio no está en venta y, por el otro, un posible conflicto de intereses. El octogenario inglés ha descartado un interés serio de los magnates y ha dicho que "es como si les digo a los dueños de un restaurante que quiero acciones de su negocio solo porque como allí de vez en cuando".

A esto se suman recientes críticas de directores de los equipos que compiten en los circuitos, quienes han pedido claridad en el negocio, pues Slim patrocina la escudería Sauber y Elkann es dueño de Ferrari.

Una prueba de fuego del curso que tendrá la negociación se dará a comienzos de julio, cuando los administradores de la F-1 se sentarán con los equipos y la Federación de Automovilismo a renegociar los contratos de participación sobre los ingresos por transmisión televisiva.

Allí se podría conocer no solo el nuevo estilo de repartir la torta que deja este publicitado negocio, sino, de paso, si en efecto se dará el traspaso de las acciones.

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