| 12/14/1998 12:00:00 AM

Carrefour a la colombiana

Después de meses de expectativa, los bogotanos ya pueden ir a Carrefour. Una cosa es clara: la experiencia es diferente a la que se vive en cualquier otro supermercado.

Un aviso sobre la carrera 30 anuncia que a sólo 4 minutos, tomando la calle 80 hacia el occidente, queda Carrefour, el primer almacén que abrió la cadena francesa de hipermercados en Colombia. La expectativa es total.



Pero la falta de más señalización lo hace sentir a uno que en algún momento pasó el local de largo sin darse cuenta. Al fin, después de superar los enormes cráteres de la 80 se llega a una moderna construcción en tonos amarillo y verde.



Con todos los parqueaderos cubiertos (insistimos, aún escasos en señalización), el primer hipermercado Carrefour en Colombia ha recibido la visita de miles de compradores y curiosos interesados en conocer el 'estilo francés' en comercio. Y verificar, por supuesto, si los precios de verdad son tan buenos como dicen.



El primer impacto es grande, gracias al enorme mapamundi que muestra las sedes de Carrefour en el globo y que preside la pared de la entrada principal del almacén, que más bien es un centro comercial con peluquería, centro de comidas y almacenes de venta de celulares, entre otros.



Esa sensación de grandeza se acaba al llegar a la puerta, que resultaría minúscula si no existiera una salida exclusiva para la marea de clientes que con sus carritos arrojan las 61 cajas de pago constantemente hacia el parqueadero.



El afán de orden, que implica un proceso difícil de adaptación para el colombiano medio, se nota en cada metro del local. La luz es el elemento predominante, pues el diseño permite utilizar al máximo la iluminación natural y la complementa con lámparas halógenas.



Más que un hipermercado, Carrefour es un gran almacén por departamentos. No tiene el aspecto de bodega al por mayor que sí mantienen negocios como Alkosto y Makro, sino que combina la amplitud de sus pasillos con un gran surtido de productos al menudeo, perfectamente organizados en los estantes.



Lo que el cliente más agradece es, definitivamente, el espacio entre góndolas.



Aquí no se ven los choques permanentes entre clientes y paquetes que son inevitables en otras partes. Manejar este carrito es todo un placer.



Amarrados al precio



En cada góndola predominan los avisos con las promociones del día que, a pesar de estar regados por todo el almacén, se abstienen de alardear grandes gangas. Menos mal, porque en materia de precios las diferencias no son demasiado impresionantes con respecto a las demás cadenas de supermercados. No corresponden aún a lo que se pregonaba antes de la apertura del almacén.



Aunque se pueden conseguir algunos artículos a precios significativamente bajos con respecto a otros negocios, todavía no se ve la 'garra' francesa en este aspecto. Detrás de ese anticipo fallido hay una historia de grandes comerciantes. Los principales proveedores de productos de consumo masivo en Colombia (un grupo que ya es conocido como el G-15) lograron que Carrefour aceptara un acuerdo en el que se compromete a no vender los artículos por debajo del precio de lista sugerido ni del precio de compra, a menos que se trate de promociones aprobadas por el proveedor.



Este bloque cerrado fue una sorpresa para Carrefour, que ha entrado usando los bajos precios como caballito de batalla en los 35 países donde opera, sin encontrarse en ninguna parte con algo semejante.



Al parecer, el G-15 surgió, a su vez, como respuesta a la presión sobre los proveedores que ejercieron otras cadenas como Cafam, Los 3 Elefantes, Colsubsidio y Cadenalco. Estas les dijeron, también en bloque: si le venden a Carrefour por debajo del precio que nos dan a nosotros, pueden olvidarse de nuestro negocio. Así, algo impredecible pasó: la entrada del gigante francés generó una cerrada solidaridad entre quienes estaban en el mercado.



Carrefour tuvo que aceptar las condiciones, pero, por supuesto, nadie espera que la cadena se quede cruzada de brazos. Va a reaccionar aumentando la participación de productos con su propia marca, importados directamente. Ya se ve un pequeño surtido en ropa masculina con la marca TEX, con garantía dada por el mismo almacén, y otro en ropa de bebé fabricada en Perú.



En alimentos también pueden encontrarse productos como arroz y café con marca propia.



Surtido



Por ahora, el almacén competirá con amplia variedad y buen surtido, mientras adapta lentamente a sus clientes a los nuevos productos. Organización es el primer mandamiento para evitar que los visitantes salgan sin comprar algo. Cada estante tiene perfectamente visibles todos los productos, tanto en ropa y productos para el hogar como en mercado y carnes.



Aquí hay innovación. La compañía utiliza una clasificación diferente para sus góndolas, de manera que, por ejemplo, reúne en un solo pasillo todos los productos posibles para desayunar (pan, tostadas, cereales, harina para pancakes...) y, en otro todo lo necesario para el cuidado personal (shampoos, cepillos para el cabello, rulos, moñas, cremas para la piel...). Se aseguran de que no haya excusa para no llevar algún encargo a la casa por no haberlo visto en el estante.



Además, se han cuidado de darle un tratamiento especial a los ejecutivos y amas de casa con poco tiempo para cocinar, pues tienen una amplia oferta de productos congelados y precocidos.



No podía ser de otra forma en un negocio francés: la panadería es el mejor sitio de todo el local. Carrefour se está concentrando en cautivar a la nueva clientela curiosa con su formato, mientras logra reacomodar el esquema de los precios.
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