| 1/21/2016 12:00:00 AM

Empresa colombiana conquista la élite del chocolate

Cacao de Colombia es un emprendimiento que no solo busca posicionarse en el mercado premium del chocolate. También da soluciones sociales y productivas.

Durante más de 12 años, Carlos Ignacio Velasco trabajó en la Federación Nacional de Cafeteros. Pero las posibilidades en otros sectores lo empezaron a seducir y comenzó, junto con otros socios, a identificar productos con mucho potencial, pero no tan explotados. Y el cacao fue uno de ellos.

Una de las principales motivaciones era geográfica: Venezuela y Ecuador son reconocidos como referentes mundiales de chocolate y cacao por su calidad, y Colombia no figura.

En 2009, Velasco fundó Cacao de Colombia, que produce chocolates de los mejores cacaos trabajando de la mano de las comunidades productoras para obtener calidades sobresalientes que resaltan el origen.

Ese fue el camino que construyó: generar más valor, pues la producción inicial a principios de esta década –entre 5 a 10 toneladas al año– no era sostenible en un país como Colombia que produce unas 50.000 toneladas de cacao al año. “Pero si convierte esas 10 toneladas de cacao en chocolate de esta calidad ya puede tener algo sostenible”, agrega este emprendedor. Luego vino la estrategia para montar la planta y definir la ubicación y eso implicaba mapear el país.

Tumaco, Arauca, la Sierra Nevada –norte del Magdalena y Aracataca–, Boyacá y Norte de Santander son las zonas aliadas para el desarrollo, allí están los productores y cultivadores a los que Cacao de Colombia les compra su producción. Además, en Aracataca está la finca y la central de poscosecha.

Tres puntos básicos fueron claves en la estrategia: conocimiento –el productor tiene que saber cómo se produce un buen cacao–; dos, infraestructura; y, el tercero, incentivos económicos. “La primera y la tercera las teníamos: cacao de excelente calidad y transferimos conocimiento a los productores, con escuelas en diferentes zonas del país para producir chocolates premium cuyo 70% de la producción se exporta. Además, le damos una garantía de compra al productor. Si ofrece gran calidad les pagamos un sobreprecio que, por ejemplo, en el caso de Aracataca es de 50%, y en Tumaco, a los consejos comunitarios les anticipamos capital de trabajo”, agrega Velasco.

Para la infraestructura obtuvo ayuda de cooperación internacional: en Tumaco con la suiza Swisscontact; en la Sierra Nevada con Usaid y, además, ganó el premio de innovación para la paz de GIZ de Alemania y con esos recursos construyó una finca modelo y la central de poscosecha en Aracataca.

El trabajo ha dado resultados y el chocolate producido con cacao de zonas como Tumaco y la Sierra Nevada han recibido reconocimientos globales por su calidad. Para este año las apuestas se han aumentado: la empresa tendrá una capacidad instalada de 120 toneladas y los recursos provendrán de su nuevo socio, el fondo Acumen, que promueve emprendimientos con alto impacto social. Invirtió a finales del año pasado US$1,15 millones.

El año pasado la empresa vendió $1.000 millones y en los próximos años, con este crecimiento en la producción, espera vender más de US$3 millones anuales.

En medio de un mercado de commodities deprimido, iniciativas como esta abren nuevas puertas para transformar la cadena y generar cada vez más valor.

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