Carbón año promisorio

| 2/21/2003 12:00:00 AM

Carbón año promisorio

Con el repunte de los precios desde finales del año anterior, en el 2003 el país comenzará a recoger los frutos de la consolidación que se ha dado en la industria.

Las perspectivas de la industria del carbón en Colombia son muy alentadoras, sobre todo al considerar el cambio en el panorama internacional. A pesar de la reducción de 11,5% en las exportaciones de este mineral en el 2002, esta industria continúa siendo el segundo renglón de exportaciones del país, por debajo del petróleo, y se espera que sus ventas externas se dinamicen en el 2003.

En 2002, las exportaciones de carbón solo alcanzaron los US$1.044 millones, debido a que las empresas en Colombia tuvieron que disminuir su producción y acumular inventarios por cerca de 5 millones de toneladas. Este comportamiento fue una respuesta a la caída de los precios mundiales del carbón hasta US$24 por tonelada durante el primer semestre del 2002, la cual se generó por la baja intensidad del invierno que redujo la demanda, y por un aumento de la oferta jalonado por la producción de China.

Pero con el repunte de los precios que se produjo desde finales del año anterior, en el 2003 el país comenzará a recoger los frutos de la consolidación que se ha dado en la industria, gracias a los cambios de políticas, como la privatización de Carbocol y el acceso de terceros a la infraestructura carbonífera. Además, durante este año arrancará la producción de la mina de Patilla en la Guajira y se incorporará una importante cantidad de reservas con la mina El Descanso, en el Cesar.

En general, las dos compañías más grandes de la industria esperan incrementos en su producción superiores al 20% hacia el futuro. Carbones del Cerrejón LLC (Cerrejón) proyecta un crecimiento del 24,3% mientras que Drummond espera una producción un 25% mayor que el año anterior.

Con estas proyecciones de los principales jugadores, se estima que la producción va a crecer casi el 30% en los próximos 4 años. Esto significa que va a pasar de unos 40 millones de toneladas en la actualidad a 55 ó 60 millones de toneladas en el 2006, lo cual consolidará claramente la industria como el segundo renglón de exportación, muy por encima del café.

Esto hará de la industria del carbón una de las de mayor inversión, pues para llegar a estos niveles de producción en los próximos años, el sector tendrá que invertir alrededor de US$200 millones por año.

De hecho, según Coinvertir, este fue el sector que mayor inversión recibió durante el período enero-septiembre de 2002, con US$407 millones, lo que representó el 29% de la inversión extranjera que entró al país durante el año anterior.

La consolidación

La razón del crecimiento en la mina del Cerrejón, en la Guajira, es clara. Hace tan solo 3 años, esta mina estaba bajo el control de una compañía estatal, Carbocol, que no tenía recursos para invertir, y de Exxon, que no es una minera propiamente. En la actualidad, el consorcio conformado por BHP Billiton, Glencore y Anglo American, tres de las mineras más importantes del mundo, tiene el control sobre todo el carbón que se produce en la Guajira. Ahora, con la explotación de Patilla se espera una producción de 2,7 millones de toneladas adicionales. Y por ser un carbón de mejor calidad que el del Cerrejón, va a ser utilizado en mezclas para elevar el precio de los otros carbones y ampliar mercados. Con esto, el Cerrejón se consolida como la segunda empresa exportadora del país, al controlar cerca del 48% de las exportaciones de carbón del país y el 55% de las reservas totales calculadas en 6.700 millones de toneladas. Además, contribuye a la consolidación de este grupo minero que tiene el conocimiento y los recursos para crecer.

Según Alberto Calderón Zuleta, presidente del Cerrejón, el objetivo es hacer que la mina alcance su verdadero potencial en una década. Esto es, 35 millones de toneladas o más. La primera fase de expansión, para llegar a los 28 millones de toneladas hacia el año 2007, está en marcha y requerirá una inversión durante este período de US$500 millones. Para poner en marcha la segunda fase se requerirán inversiones enormes, y llevar a la compañía a ser una de las 10 más competitivas del mundo. "Hoy somos una mina de clase mundial, estamos dentro del segundo cuartil de las compañías carboníferas más competitivas del mundo, pero queremos entrar al primer cuartil en pocos años". Para esto, la compañía planea reducir sus costos alrededor del 15% durante los próximos 3 años, por lo que está optimizando todos los procesos.

Esta meta de reducción de costos es factible, por las sinergias en el uso de la infraestructura y las economías de escala que genera la explotación de un área geográfica cercana, producto de la consolidación de la compañía en la región. Es más, la compañía ha solicitado al Ministerio de Minas que estudie la posibilidad de unificar los contratos que tiene en la zona.

Por su parte, la multinacional estadounidense Drummond, que controla La Loma, una mina con reservas probadas de 400 millones de toneladas ubicada en el Cesar, proyecta un crecimiento de su producción de 12,8 a 16 millones de toneladas durante este año. Además, acaba de culminar la fase de exploración de El Descanso, en el Cesar, donde se encontró una gran cantidad de reservas. Se estima que esta mina posee reservas de 980 millones de toneladas.

Según Augusto Jiménez, presidente de Drummond en Colombia, en 3 ó 4 años, esta mina podría llegar a niveles de producción de 10 millones de toneladas, lo cual requeriría inversiones entre US$400 y US$500 millones". Por ahora, la empresa adelanta el estudio de factibilidad económica, el plan minero, los trámites ambientales y las soluciones de transporte.

La producción de los campos La Loma y El Descanso coparía la capacidad de producción del tren del Atlántico que opera por concesión la empresa de Ferrocarriles del Norte de Colombia, Fenoco. Por esto, se estudian varias alternativas como utilizar en forma más optima la línea férrea (operándola en las noches) o construir una línea paralela.

Solucionar estos problemas de transporte, que enfrentan igualmente muchos otros productores medianos y pequeños de otras zonas carboníferas, como Norte de Santander y el altiplano cundiboyacense, es uno de los grandes retos de la industria nacional para ser más competitiva internacionalmente.

El gobierno ha identificado este cuello de botella para el desarrollo de la industria. Según Julián Villarruel, director de minas de la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, "con el Plan Nacional de Desarrollo, estamos trabajando en la identificación y priorización de los requerimientos de infraestructura de transporte y embarque de carbón, dadas las opciones futuras de este producto en el mercado internacional".



Carbón para el mundo

Ningún sector en nuestro país es tan sensible al contexto internacional como el carbón. Colombia, a diferencia del resto del mundo, donde el comercio internacional es un porcentaje bajo de la producción, exporta el 90% del carbón que produce. Por tanto, lo que ocurra con el carbón en el mercado global será determinante para el desarrollo de esta industria en nuestro país.

Durante el 2003, según analistas internacionales como Global Coal, el precio del carbón se va a estabilizar alrededor de los niveles actuales (US$28 por tonelada), debido a la mayor demanda de energéticos y al aumento del precio del petróleo por las consecuencias de un conflicto entre Estados Unidos e Iraq, lo cual asegura que será un buen año para la industria nacional. Y a largo plazo, hay factores que indican que nuestro actual segundo renglón de exportación no sufrirá la misma suerte del café, al darle sostenibilidad en el tiempo, a pesar de las presiones ambientales y el surgimiento de fuertes competidores como el gas.

Los analistas no prevén mayores problemas con el carbón como fuente de energía a mediano plazo y estiman un lento pero continuo crecimiento de la demanda. Por ejemplo, el más reciente World Energy Outlook, de la International Energy Agency, IEA, proyecta que el consumo de carbón permanecerá relativamente estable en los próximos 30 años. La IEA estima una declinación en Europa del 0,4% anual, un aumento del 0,6% en Norteamérica y un crecimiento de 2,2% en China y 3,4% en Asia.

Otro factor importante es la reducción de subsidios y la sustitución de producción local por producción extranjera en países como Alemania. Para aprovechar este tipo de mercados donde la regulación ambiental se ha hecho cada vez más estricta, la industria ha venido trabajando en desarrollos tecnológicos que permitan promover la producción de carbón en forma cada vez más eficiente y limpia.

No hay razones para pensar que el carbón va a desaparecer de la canasta energética. No hay un sustituto más eficiente. El gas está creciendo pero desde una base muy baja. Es un combustible que tiene barreras de entrada más altas pues la infraestructura es bastante costosa y sus precios son más volátiles.

Con este panorama y con los planes de afianzamiento de las principales empresas del sector, en nuestro país el carbón será un sector cada vez más fundamental para el sostenimiento de las finanzas públicas por las regalías que produce (alrededor de US$450 millones en los últimos 10 años) y el desarrollo económico regional y nacional. Esta es una excelente noticia en momentos en que otros productos tradicionales, como el café y el petróleo, continúan en una fase de declinación.
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