Campanazo para las cajas

| 3/16/2001 12:00:00 AM

Campanazo para las cajas

¿Tiene sentido que las cajas de compensación familiar sigan en el negocio de los supermercados? El caso de Comfama parece indicar que la respuesta es negativa. Vendrán nuevas consolidaciones.

La compra de los supermercados de Comfama por parte de Carulla fue una de las noticias grandes en el comercio colombiano en el año anterior. Por medio de esta operación, Carulla logró acceso privilegiado al mercado de Antioquia, una plaza de consumidores exigentes y regionalistas y sede del Exito-Cadenalco, la cadena de supermercados más poderosa del país. Carulla dio un paso firme hacia su consolidación como una cadena verdaderamente nacional. Pero las implicaciones de la operación van más allá del universo de los supermercados. La decisión de vender que tomó Comfama podría señalar el futuro de las cajas de compensación del país, pues lo más probable es que la mayoría deba abandonar la actividad del mercadeo para concentrarse en otras como la provisión de salud, educación y vivienda. Para las cajas, esto sería el fin de una era.

Con la notable excepción de Compensar (en Bogotá), las mayores cajas de compensación (Colsubsidio y Cafam en Bogotá, Comfama en Medellín, Comfandi en Cali) tienen operaciones de mercadeo. Se podría decir que lograron el tamaño que tienen gracias a los supermercados. En los años 60 y 70, las cajas fueron grandes innovadoras en este campo y eran dueñas de los principales supermercados. Regulaban los precios y aseguraban que los estratos de la clase media hacia abajo tuvieran acceso a un servicio de excelente calidad.



Sin embargo, el entorno ha cambiado radicalmente. Los supermercados son hoy un negocio globalizado y un puñado de grandes marcas mundiales se disputan todos los mercados. Se necesita acceso a capital, innovación tecnológica e incrementos permanentes en la facturación por unidad de área para lograr los estándares de desempeño que tienen los grandes.



Para muchos, las cajas ya no cumplen la función que tuvieron originalmente en la actividad de mercadeo. La calidad y la presión hacia abajo sobre los precios ocurren hoy por cuenta de la competencia global de los grandes. Es más, si siguen haciendo mercadeo, muchas de las cajas de compensación podrían estar abocadas a la quiebra.



Un nuevo entorno



En los años recientes, las mayores cajas de compensación perdieron dinero en su operación, con las notables excepciones de Cafam y Colsubsidio. El proceso que pasó Comfama para llegar a su decisión ilustra bien el proceso de las cajas de compensación en esta materia. Comfama venía considerando seriamente la posibilidad de vender sus supermercados desde 1994. En ese momento, se perfilaban tendencias de cambio y se veía venir la llegada de Carrefour y Makro al país. La pregunta era cuándo ocurriría. Comfama estuvo a punto de concretar la venta de sus supermercados a Cadenalco en 1994, pero el negocio se deshizo en una segunda votación de la junta de Comfama, cuando se decidió darle más tiempo a una opción tan dramática. Se estableció un plazo de 5 años para aclarar si en el largo plazo era posible mantenerse, o si resultaba imperativo vender.



Comfama emprendió un proceso de ajuste de la operación. Entre las principales acciones se incluyeron una reducción de costos (el ahorro en nómina para 1999 fue de cerca de $1.000 millones); un plan de inversiones que alcanzó cerca de $8.700 millones e incluyó una importante iniciativa de modernización tecnológica y reestructuración logística; y un proceso de reentrenamiento de personal destinado a incrementar la fidelización de los clientes. Los resultados fueron visibles. El margen bruto de la operación de mercadeo de Comfama se elevó de 12,7% en 1996 a 15,3% en 1999. El inventario promedio bajó de 39 días en 1995 a 30 días en 1999.



Pero esto era insuficiente. Comfama permanecía lejos de los líderes del mercado (el margen bruto del Exito es de 20%). Además, se hizo claro que no lograba mejorar los resultados. Las ventas netas anuales decrecieron en cerca de 16% en términos reales entre 1995 y 1999. La junta, entonces, tomó la decisión de vender en el año 2000. Si no se producía la venta a Carulla, la entidad habría tenido que cerrar 5 supermercados antes del primer trimestre de este año.



La incógnita



¿La venta de los supermercados de Comfama señala la iniciación de una nueva ronda de consolidaciones en el sector comercio? Esto es lo más factible. Aún no han ingresado al país algunos de los jugadores más importantes, como Ahold y WalMart. Las comparaciones internacionales muestran que en las principales ciudades colombianas hay bastante espacio para el ingreso de nuevos actores; se estima que en Bogotá la presencia de supermercados ha alcanzado solo el 20% del potencial. Las propias movidas de Carulla muestran que las cosas van en esa dirección. El grupo Newbridge, propietario de Carulla, no es un jugador estratégico en el mundo de los supermercados, sino un inversionista de portafolio. Su principal meta debe ser crecer el negocio de Carulla para luego venderlo a una de las grandes marcas globales. Su estrategia avanza a paso firme y esto puede inducir nuevas iniciativas de parte de los demás jugadores. Los supermercados de las cajas medianas en las regiones, que pierden dinero en la operación, son candidatos obvios para nuevas adquisiciones.



La gran pregunta es qué ocurrirá con Colsubsidio y Cafam. El presidente de Colsubsidio, Luis Carlos Arango, se opone tajantemente a una venta de los supermercados de esta caja de compensación. "Las cajas seguimos teniendo una función evidente en la regulación de precios", afirma. Pero, ¿qué pasará cuando lleguen los grandes que faltan por entrar? "Cada día trae su afán. Todo el mundo tiene fortalezas y debilidades, y ellos también. No nos vamos a retirar del campo porque alguien anuncia que va a venir a competir". Por su parte, el presidente de Cafam, Arcesio Guerrero, afirma: "Estamos a la altura de los mejores en marca, tecnología y fidelización del cliente, entre otros factores. Estamos atentos a lo que pueda ocurrir, no excluimos ninguna posibilidad; pero tenemos opciones diferentes a una venta, mediante alianzas estratégicas".



En el pasado, la operación de supermercados fue un gran vehículo de crecimiento para muchas cajas. Traía ingresos por ventas y una importante actividad de tesorería. Pero hoy los supermercados son para la mayoría un hueco que produce pérdidas. Las cajas de compensación, y los empleadores y trabajadores que generan sus ingresos, deben detenerse a pensar si la capacidad que tienen estas entidades para regular precios y ampliar el acceso de la población a servicios de alta calidad se necesita más en otras áreas como la educación, la salud y la vivienda. Allí es donde tienen que hacer la contribución hoy.
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