| 2/6/2004 12:00:00 AM

Cambios de altura

Con la salida de Aces y el reacomodo de Avianca, aparecen espacios para nuevos competidores en la industria aérea nacional.

Es una singular carrera. Mientras Avianca trata de reducir sus costos de operación, mantener la calidad del servicio y arreglar su situación con los acreedores internacionales, sus competidores aprovechan el momento para atraer a los pasajeros que buscan nuevas opciones para viajar. La salida de Aces del mercado y el reacomodo de Avianca dejaron rutas claramente desatendidas. Eso tan evidente entusiasmó a varios grupos de emprendedores a participar en la carrera. Así, en la plataforma de despegue hay tres nuevas aerolíneas que podrían disputar tajadas de este mercado.



Al exterior

Colombia hoy tiene espacio para una aerolínea que atienda rutas a Europa. Hay varias pruebas de ello, dice Oscar Rueda, presidente de Anato. Una es el aumento de vuelos semanales de Air France Bogotá-París -de tres a cinco en los últimos tres años-, que ha sido exitoso. Otra se puede ver en los mostradores de las aerolíneas, donde se quedan de 10 a 12 pasajeros en cada vuelo Bogotá-Madrid por sobreventa.

Pero hay más. La salida de aerolíneas de algunas rutas entre Colombia y el Viejo Continente tiene una historia larga. Rueda recuerda que con el retiro de KLM, Alitalia, Lufthansa y Avianca, se abandonaron destinos como Roma o Frankfurt.

Así, en estos recorridos habría un buen nicho para que se posicione Fénix, la nueva aerolínea en la cual participarán como accionistas pilotos nacionales. Si se juzga por la visión de los aviadores, la naciente firma tiene un buen plan de negocios. "Hemos recibido ofertas de compra de acciones de pilotos civiles y hasta de la Fuerza Aérea", dice Juan Antonio Sefair, de Recursos Corporativos, estructurador financiero de la operación.

Quieren conseguir US$5,5 millones en acciones que colocarán hasta el final de febrero en varias rondas entre pilotos y luego abrirán a otros inversionistas. Volarán jets Boeing 757 y 767 a Londres, París, Frankfurt, Lima, Quito, Miami, Atlanta y Newark (Nueva Jersey), entre otros destinos. La empresa generará 367 empleos directos, inicialmente.



Las internas

Al parecer, la clave en el mercado local será el precio. Estelar y Aerouniversal, las aerolíneas que entrarán este año, lo saben. La primera volará rutas regionales con aviones Embraer de 30 pasajeros de Bogotá a Bucaramanga, Cúcuta, Mariquita, Neiva, Florencia, Villavicencio y Popayán. Para esta empresa no hay opción. Los precios de los pasajes deben ser muy bajos, porque compiten contra transportadores terrestres. El control de costos se hará con frecuencias de vuelo muy elevadas -hacer verdaderos 'puentes aéreos' con sus destinos-, de manera que los aviones estén en el aire tanto tiempo como sea posible.

Mientras tanto, Aerouniversal volará en aviones Fokker de 100 pasajeros, en rutas a Cartagena, San Andrés, Leticia, Medellín y Bogotá. Su éxito dependerá de controlar sus precios.

"Yo creo que el mercado todavía puede crecer muchísimo, especialmente si AeroRepública y los otros establecen líneas de bajo costo con tarifas más asequibles para el consumidor local", dice el ex asesor internacional de Aces, Robert Booth. Examina el caso de Brasil, donde la aerolínea Gol conquistó el 20% del mercado doméstico al vincular nuevos clientes. "El 50% de sus pasajeros no había viajado nunca en avión", resalta.

No está claro si hay espacio para las tres aerolíneas nuevas. De hecho, tal vez previendo esto, la prioridad de Fénix está en los vuelos internacionales y quizás opte por no entrar con fuerza en las 'troncales' nacionales (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla), que podrían quedar, como hoy, en manos de Avianca y AeroRepública.

Los nuevos jugadores no pueden subestimar la fortaleza de Avianca. "Con un socio estratégico como Continental, Grupo TACA, o LanChile, Avianca tiene un futuro asegurado. Basta ver la experiencia con Copa en Panamá que ha sido muy positiva", advierte Booth.



Las fichas puestas

El ajedrez para las aerolíneas tiene nuevas variables. Así, mientras la mayor seguridad en las carreteras puede reducir el número de viajeros por aire, la revaluación del peso les da un respiro en materia de costos y el crecimiento económico aumenta la capacidad de compra de las empresas y de las personas.

Las oportunidades y los riesgos están dibujados en el plan de vuelo de las líneas aéreas establecidas y en el de las que se quieren aventurar a comenzar a volar por estos días. El resultado es incierto, pero sí es seguro que en los próximos meses la fisonomía de esta industria en el país cambiará.
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