| 7/10/2009 12:00:00 AM

Cali retoma las riendas de sus empresas municipales

Tras nueve años de intervención, Emcali está por retornar a manos de los caleños. Una inquietante deuda, un abultado pasivo pensional, la recuperación de sus líneas de negocio y el devenir de la rama de telecomunicaciones son sus retos más urgentes.

La Ley de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), aprobada el pasado 18 de junio por el Congreso de la República, devuelve la esperanza a los caleños de recuperar el control de las Empresas Municipales de Cali (Emcali), después de nueve años de intervención estatal. Sin embargo, la empresa de servicios públicos todavía no ha resuelto los problemas por los que fue intervenida, y aún debe tomar decisiones acertadas sobre la capitalización y el futuro de sus tres principales líneas de negocio: agua y alcantarillado, energía y telecomunicaciones.

Aunque con la intervención se ha logrado contener el pasivo de la entidad, la prestación de los servicios y el esquema administrativo siguen siendo deficientes. Y, a pesar de que la alcaldía afirma que una vez la empresa regrese a sus manos va a solucionar sus problemas, en opinión de expertos el plan suena muy bien en el papel pero es muy difícil de lograr en la realidad.

Cali cree tener una salida

Las autoridades de Cali confían en que la mejor salida para sus ciudadanos es que Emcali se integre. Para ello, el alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, insiste en que hay cuatro elementos que deben incorporarse en el plan de salida de la empresa a su intervención. El primero de ellos tiene que ver con la gobernabilidad y, por ello, insiste en la importancia de constituir una junta directiva de carácter mixto que represente a la comunidad caleña. Además, "se debe firmar un código de ética y un manual de buen gobierno para que no regrese a la politiquería, así como un convenio de desempeño con la Superservicios, con indicadores claros de gestión en su área operativa y en su administración", comenta Ospina.

Un segundo punto tiene que ver con la renegociación de su pasivo. El contraído con la nación, argumenta, debe ser trasladado a un convenio con el Ministerio de Hacienda para que el inicio del perIodo de pagos sea a partir de 2021 y dichos recursos se incorporen a los proyectos de aguas del municipio de Cali y de la propia empresa. "Se deben aplanar las deudas con la banca privada y en lo posible fondear el pasivo pensional a partir de 2021 y 2030 para de esta manera liberar recursos de caja", agrega el alcalde.

Como tercera medida, se considera que la empresa venda o renegocie ciertos activos no productivos y que maximice los ingresos de los ya existentes. Así mismo, la ciudad insistirá en evaluar la posibilidad de vender su participación accionaria en Comcel, ERT y Epsa, así como capitalizar en más de un 50% Termoemcali.

Por último, se propone revisar la estructura organizacional de la empresa. Ello significaría buscar un aliado estratégico para el componente de telecomunicaciones, como lo sugiere la reEstructuración adelantada por la Superservicios. Sin embargo, frente a esto existen en la ciudad diversas opiniones, desde quienes plantean la venta total del componente, hasta quienes manifiestan la idea de que la empresa no debe sufrir ningún cambio. "Nuestra decisión política gira en TORNO a conseguir un operador con inversión para el componente de telecomunicaciones. Sin embargo, hay un consenso mayoritario en la ciudad de constituir una filial de telecomunicaciones de economía mixta", asegura Ospina.

Aunque Emcali sigue intervenida, el municipio es el responsable de adelantar el proceso que llevaría a la escogencia de un socio estratégico. Pero, si para el 15 de julio el alcalde no ha presentado el acuerdo, o habiéndolo presentado para el 30 no se ha surtido el debate ante el Concejo, la Asamblea y las fuerzas vivas de la ciudad, el agente especial, en este caso la gerente de Emcali, tiene la potestad de colgar los pliegos para la búsqueda del socio estratégico.

La idea del municipio es que, de llegarSE a tener una empresa de economía mixta, se busque que el aliado estratégico provea a la empresa de capital, tecnología, preservación de la marca, y se le demandaría el aporte de valores agregados a la ciudad, como ubicar en Cali su sede principal, además de call centers o algún tipo de industria de manufactura en telecomunicaciones que permita reducir las cifras de desempleo que hoy tiene la ciudad. Dicha empresa mixta tendría la participación de Emcali en 51%, acciones directas para funcionarios y ciudadanía del orden del 15% y el porcentaje restante en manos del socio estratégico.

"La operación, que es una responsabilidad y una decisión que no tiene que pasar por el Concejo, incluiría sacar el componente de telecomunicaciones de Emcali y capitalizarlo en un 49%. En ambos casos hay sustitución patronal y, desde ya, hemos notado interés de jugadores de la talla de Telmex, China Telecom, Franco Telecom, British Telecom", sostiene a este respecto Susana Correa, gerente de Emcali.

Con los pies en la tierra

La venta del 35% del negocio de telecomunicaciones de Emcali a un socio estratégico es quizá la movida más interesante posible para la empresa caleña. Sin embargo, en un mercado decreciente, como lo es el de la telefonía fija, actividad principal de esta rama de Emcali, las condiciones del posible socio serían ambiciosas.

A este respecto, Wally Swain, vicepresidente senior de mercados emergentes del Yankee Group, opina que "35% es muy bueno políticamente, pero lo importante es saber qué tanto control conlleva este porcentaje. Si es mucho, todo está bien, de lo contrario, sería muy difícil conseguir dicho socio". Las razones son claras porque es necesario definir de quién dependerían las inversiones futuras de la compañía, en un mercado como el de la telefonía fija que para cambiar su negocio va a necesitar de grandes inversiones en el corto plazo y "las ciudades tienen otras prioridades por encima de invertir en telefonía", agrega Swain.

Con los problemas actuales de la ciudad, no es factible que la ciudadanía dé su apoyo a la inversión en este tipo de servicios y, sin este, no sería posible que la empresa hiciera dichas inversiones. "El 35% está bien si hay reglas claras; de no haberlas, creo que ni Telmex ni Telefónica entren al negocio. En cuanto a la entrada de jugadores como British Telecom, se me hace difícil pensar que estén interesados en un negocio como este", puntualiza Swain.

En este mismo sentido se expresa Germán González, ex-viceministro de comunicaciones, quien resalta que, a pesar de que el mercado de Cali puede ser apetecido por Telefónica y Telmex, por la posibilidad de fortalecer su eficiencia, considera que tal situación no es obvia porque "ya le han quitado la mitad del mercado sin recibir nada a cambio, sin vender nada de la empresa y un 35% no estimula una inversión a menos de que se diera un acuerdo para obtener el control".

La nueva etapa en la que entrará Emcali no es tan clara como parecen verla las autoridades. La solución para su rama de telecomunicaciones está más pensada con el deseo que con la realidad de un negocio que pierde fuerza cada día. Es increíble que, después de nueve años de intervención, no se haya pensado en su escisión para buscar un actor que se hiciera cargo del negocio, lo que le hubiera dado a Emcali el músculo financiero necesario para volver más eficiente sus servicios de agua y alcantarillado y energía y lograr, de paso, que Cali no termine por perder del todo a sus empresas municipales.

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