| 5/27/2005 12:00:00 AM

Cajas, despierta el gigante

La fusión de Colsubsidio y Comfenalco Cundinamarca refuerza la tendencia de las cajas a aliarse para desarrollar proyectos comerciales y sociales. ¿Se conforma una de las mayores fuerzas empresariales del país?

Las cajas de compensación familiar (CCF) del país tuvieron ingresos por $4,4 billones en 2004. Si se tomaran en conjunto, serían la tercera empresa más grande del país por ventas, después de Ecopetrol y el Grupo Empresarial Bavaria. Incluso consideradas individualmente, muchas de ellas clasificarían con facilidad entre las cien mayores firmas colombianas: Cafam con ingresos por $865.000 millones, Colsubsidio, con $720.000 millones, Compensar, con $487.000 millones, Comfandi con $329.000 millones...

La recién confirmada fusión de Colsubsidio y Comfenalco Cundinamarca parece un pequeño sismo que apenas modificará levemente el mapa de este sector. De hecho, la unión no alterará el ranking de las cajas. Colsubsidio aumentará sus afiliados a 600.000, con lo cual mantendría su primer lugar, y sus ingresos podrían ascender este año a $815.000 millones, con lo cual conservaría su segundo lugar en ventas, después de Cafam.

Sin embargo, los entendidos interpretan esta movida como el preludio de un cambio de fondo. Para Armando Garrido, director de Comfandi de Cali, la fusión es muestra de que "las cajas de la Ley 21 están desapareciendo a pasos agigantados". Están abandonando las viejas estrategias de competencia y hoy participan con más fuerza en la provisión de productos de protección social y están mucho más abiertas a las alianzas y los acuerdos comerciales. De hecho, algunos ven que las cajas se están convirtiendo en una de las mayores fuerzas empresariales para los próximos 10 años.



Amigos de las alianzas

La ley 789 de 2002 creó un espacio más amplio en la seguridad social para las cajas de compensación familiar y las autorizó a conformar sociedades para desarrollar aspectos específicos de su objeto social. También les encargó nuevas responsabilidades, como el manejo de parte de los subsidios de vivienda de interés social, el subsidio al desempleo, la atención a la niñez y la capacitación para inserción laboral y las facultó para captar y prestar dinero en crédito para microempresas.

A la vez, las obligó a mejorar su eficiencia al bajar de 10% a 8% la porción que pueden destinar a gastos de administración de las cotizaciones de las empresas (el 4% de la nómina).

Para mejorar los servicios sin aumentar los gastos, comenzaron a conformar programas de alianzas comerciales que ahora son más frecuentes. Cajas sin Fronteras, por ejemplo, integra los servicios de Compensar, Comfenalco Antioquia y Comfenalco Valle en salud, educación y recreación. Asocajas tiene un convenio que les permite a los afiliados de cualquiera de las 33 cajas asociadas a esa agremiación, acceder a los servicios de las demás. Así también se alivia una restricción de ley que les impide a estas entidades prestar servicios por fuera de su departamento de origen.

Algunas constituyeron sociedades independientes para entrar en otro tipo de negocios. Desde 1995, Cafam y Colsubsidio conformaron la EPS Famisanar, que hoy tiene cerca de 940.000 usuarios, el 20% del mercado de las EPS privadas en Cundinamarca. Ocho cajas se unieron en la EPS Servicio Occidental de Salud (SOS). Más recientemente, Colsubsidio, Cafam y Comfandi conformaron C3, una empresa proveedora de medicamentos que se distribuyen por las redes de las tres cajas y este año compraron el 90% de Finamérica, la compañía de financiamiento comercial especializada en microcrédito para administrar los préstamos a sus afiliados. Por esta vía competirán de igual a igual con cualquier empresa en estos sectores.

Pero además de los acuerdos y las sociedades, se habla con insistencia de nuevas fusiones. "Todavía quedan 51 cajas: son 51 directores y 51 contadores", dice Néstor Fernández de Soto, director de la fusionada Comfenalco Cundinamarca. Los observadores esperan que algunas cajas de Tolima, Valle y Santander tomen la decisión de fundirse.

Para algunos, estos movimientos terminarán en la consolidación de las cajas en ocho o nueve entidades de mayor tamaño. Las sobrevivientes serán mucho más eficientes y podrán prestar más servicios a sus afiliados y recibirán más aportes parafiscales, que algunos empresarios consideran como la fuente de financiación barata para sus negocios comerciales, con lo cual las cajas pueden competir con ventajas sobre los demás.

Pero las CCF no la tendrán fácil. Mientras los grupos empresariales tradicionales del país se recogieron para concentrarse en unas pocas actividades, la legislación obliga a las cajas a trabajar en varios campos (educación, recreación, vivienda, salud y crédito). En muchos de ellos competirán frente a frente y en las mismas condiciones con los empresarios privados. Sus actividades de salud, educación, vivienda y mercadeo no tienen ventajas tributarias y no pueden ser subsidiadas con los aportes del 4% de las empresas.

La presión de atender estos frentes generó dos vertientes más o menos definidas entre los directores de las CCF. Unos quieren entrar en los negocios rentables que den utilidades para ampliar sus servicios. Otros, en cambio, son más amigos de la labor social, sacrificando incluso oportunidades comerciales atractivas. ¿Hacia dónde se moverán? ¿Qué tanto competirán con los particulares? La respuesta depende mucho del sector en que se encuentren.



Turismo social

Los parque recreativos de las cajas reciben cada año 20 millones de visitantes. Eso los convierte en los mayores jugadores del mercado de recreación en el país. Para hacerse una idea, el Parque del Café, uno de los más exitosos, ha recibido 3 millones de visitantes en 10 años de operación.

Sin embargo, la competencia no las ve como una gran amenaza. Al contrario, consideran que están desarrollando un mercado nuevo. Eduardo Muñoz, gerente de mercadeo de Aviatur, opina que las cajas de compensación mueven muy bien un grupo que de otra forma no accedería a estos programas. "Las empresas de turismo no hemos cobijado suficientemente este segmento, porque -por los costos de transporte- el turismo en Colombia es un lujo", agrega.

Encuentra difícil que las cajas se expandan en este mercado. "Cubren a sus afiliados, que es un número finito", señala. Cree que las cajas no se consolidarán como hoteleros de establecimientos de 3 y 4 estrellas "porque ellas tienen claro su tema social. ¿Hasta dónde dejarían su labor para hacer negocio como cualquier otro?", se pregunta.

Pero las cajas están en expansión con alianzas con operadores de turismo. Tienen 225 puntos de recreación entre hoteles, parques y museos; movieron 600.000 turistas y llevaron cerca de 14 millones de personas a eventos culturales, deportivos y de recreación. Una oferta grande que puede ser interesante en el futuro.



Fuertes en salud

En este sector, las cajas son bastante fuertes. En la distribución de medicamentos, la empresa C3 muy posiblemente vinculará otras cajas, con lo que se podría consolidar como uno de los mayores comerciantes mayoristas del país.

También participan en EPS y ARS. Las EPS Compensar, Comfenalco Valle, SOS, Comfenalco Antioquia y Famisanar tienen más de 2 millones de usuarios y en ARS, las cajas manejan 2,5 millones de usuarios. La fusión de las EPS de las cajas parece tan tentadora como la unión en otros campos.

Las CCF tienen un buen número de centros de salud y clínicas que se fortalecerán en el futuro, porque el modelo actual de la salud favorece a las entidades que trabajan en asocio con las EPS. "En la medida en que tengan EPS, seguirán operando IPS para contener el gasto médico", afirma Felipe Baptiste, presidente de la Clínica del Country. La expansión no necesariamente implica hacer nuevas obras. "No es tan buen negocio congelar la plata en ladrillos habiendo una buena oferta de camas", dice.



Plata para microcrédito

El sector con el mayor potencial de crecimiento es el de crédito. Las cajas colocaron $400.000 millones en crédito en servicios sociales y microcrédito en 2004. Además, desde enero de este año pueden captar ahorros de sus afiliados.

Cuentan con buenas posibilidades de expandir este negocio, porque -como dice un banquero- tienen una base de datos muy importante. "Hoy no tienen un gran mercado, pero hacia adelante les pueden ofrecer un portafolio de servicios integral a sus clientes", añade. Ya algunas cajas exploran el negocio de administración de remesas.

Pero esa expansión tiene problemas. Un estudio de la consultora Econometría mostraba la debilidad de las cajas en los métodos de evaluación y administración de crédito. Concluía que las líneas de redescuento para microcrédito se deberían canalizar exclusivamente por las entidades financieras. Por eso, algunas cajas entregarán en outsourcing el manejo del negocio, otras harán alianzas con entidades financieras y otras entrarán en el sector.

Sin embargo, con el apoyo del gobierno, la cartera de micropréstamos puede crecer rápido y ganar participación en este mercado, que no es tan grande. En marzo, la cartera de microcrédito de las entidades financieras valía $834.000 millones.

Con la compra de Finamérica, las tres cajas se hicieron a 22.000 clientes con préstamos de $2,4 millones en promedio y a 14 oficinas en el país. Quieren ofrecer microcrédito para vivienda, y pequeños préstamos a sus afiliados, especialmente los que ganen menos de cuatro salarios mínimos, y a personas que no tienen acceso al crédito bancario. El 55% de los afiliados a las cajas no está bancarizado.

El inventario de actividades de las cajas podría seguir en educación, construcción, supermercados y otras. En todas ellas se observa que las cajas sin ser el jugador más grande, tienen una buena capacidad de crecer.

La "base de datos", la cercanía a los usuarios y, sobre todo, la posibilidad de consolidar redes nacionales con alianzas y fusiones les daría un enorme poder comercial. En estos meses, los directores de estas entidades y sus consejos de dirección tendrán que volver a pensar si optan por desarrollar líneas de negocios comerciales, donde se encontrarán y competirán con otros empresarios que resentirán -como ocurrió en los 80 con los supermercados- las ventajas que puedan tener. También podrán escoger la línea, que parece estar ganando terreno, de convertirse en los mayores gestores de proyectos sociales y de creación de empresas del país.

En cualquiera de estos dos sentidos, incluso, si escogen caminos intermedios, el crecimiento de las cajas por la vía de las alianzas las volverá gigantes empresariales que sin duda todos tendrán que mirar.
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