| 3/4/1998 12:00:00 AM

Cae símbolo paisa

Se disuelve la Cooperativa Cafetera Central, que no pudo superar un proceso de expansión mal planeado.

Fue la más importante Cooperativa Cafetera de Antioquia, a cuya sombra nacieron y crecieron las hoy exitosas cooperativas compradoras y exportadoras de café. Inclusive, su mercado cafetero alcanzó tal renombre en Medellín, que la gente lo ponía a la altura de cadenas como el Exito y el Ley.



Tal vez esa comparación hizo que en 1992 los directivos iniciaran un agresivo plan de generación de recursos, que tenía como base la instalación de supermercados lujosos en los centros comerciales Monterrey y Oviedo y de rapitiendas en la Visitación y el Centro Comercial Mediterráneo, con lo que hacían presencia en zonas tradicionales de la capital antioqueña, como El Poblado y Robledo.



Pero la estrategia falló, porque los recursos que esperaban obtener fueron insuficientes para atender los créditos con que se edificó el proyecto comercial. En 1995 estalló la crisis en la Cooperativa Central Cafetera y comenzó la decadencia. Los almacenes de Oviedo, Visitación, la 33 y Mediterráneo fueron vendidos a Cadenalco, que realizó parte del pago en acciones.



Pero la cooperativa corrió con tan mala suerte, que tuvo pérdidas gigantescas con este negocio. Resulta que en abril de 1996 recibió las acciones a $1.234 por unidad, pero cuando intentó venderlas, la acción había caído a $800, es decir, $434 menos de lo que esperaban recibir por acción. Y tenían nada menos que ocho millones de acciones.



Como los recursos no daban para pagar los costos financieros ni las acreencias privilegiadas, la Cooperativa decidió vender los 16 supermercados que tenía en municipios diferentes a Medellín, el supermercado del Centro Monterrey y Merkosto. La Federación de Cooperativas de Caficultores, Coofederán compró en $1.600 millones todos los supermercados municipales.



Aunque en diciembre de este año Cadenalco debe hacer el último pago equivalente a $8.300 millones, estos recursos ya están reservados para atender un crédito con el Banco Cafetero de Panamá.



Por esta razón, la asamblea general que se reunirá en marzo tiene en su agenda aprobar la disolución de la Cooperativa, que en estos momentos no tiene cómo devolverles los aportes a sus 16.000 socios.



El único "consuelo" de los cooperados es que por lo menos ya hay quién les dé razón para este triste episodio. Una mala administración del ente cooperativo, cuyos volúmenes excedieron la capacidad directiva de los Consejos de Administración y de Vigilancia; la apertura económica y la aparición de una fuerte competencia que trabaja con márgenes muy bajos. Ahora sólo falta que les respondan por sus aportes y por la confianza que depositaron en la entidad.
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