| 4/25/2008 12:00:00 AM

Cadenas de Fruver, en expansión

Surtifruver acaba de abrir su establecimiento número nueve y planea abrir cuatro más este año. Los competidores se mueven. Ceres ya va para el tercero.

Mientras posaba junto a la modelo Laura Acuña y atendía a los cientos de invitados que llegaban a conocer el Surtifruver de la Sabana número nueve -que se inauguraba en el noroccidente de Bogotá- el presidente de la cadena, Alonso Orjuela Pardo, hablaba de la transformación que se está dando en el negocio de los expendios de frutas y verduras (los fruver) en el país. Estos almacenes manejan más de $15,8 billones de la producción agrícola nacional.

Primero fueron los supermercados, que adecuaron espacios amplios para la exhibición de frutas, verduras, hortalizas y cárnicos. Luego vinieron las grandes superficies y ahora los empresarios independientes, que comenzaron con pequeñas tiendas y están migrando hacia locales más amplios, abiertos y con mucha iluminación.

Las familias Orjuela Pardo y Orjuela Quintero, procedentes de La Plata, Huila, fueron las primeras en ver la oportunidad de crecimiento del negocio y decidieron darle un vuelco total a su pequeña Surtifruver en Chía, para convertirla en una gran cadena que este año llegará a 13 grandes tiendas en todo el país, cada una con un área cercana a los 11.000 m2.

Los mismos pasos están siguiendo los propietarios de negocios como Ceres, La Placita Campesina, La Gran Manzana y Fruver de la 76, que tienen grandes y vistosas bodegas de entre 300 y 1.000 m2.

"Ceres fue fundada por don Humberto Barragán, un campesino de San Juan de Rioseco, que tiene la visión de ayudar a muchos empresarios del sector a organizarse como grandes cadenas y a manejar economías de escala para acceder a la compra de grandes volúmenes de alimentos de primera calidad. Incluso, tiene la intención de hacer una cooperativa de productores", cuenta Javier Ochoa, profesor de Contaduría de la Universidad Central y administrador de una de las tiendas Ceres que funcionan en Bogotá, para quien este negocio es difícil pero atractivo.

Esta cadena empezó a evolucionar hace cinco años con la apertura de una tienda de 450 m2 y otra de 800m2, las dos al noroccidente de Bogotá. La proyección es posicionar el nombre y prepararse para abrir un tercer establecimiento en el mediano plazo.

Para Ochoa, igual que para cientos de negocios de fruver en el país, lo más difícil en este oficio es acceder de manera directa a los proveedores, porque "hay mucha manipulación. Los más grandes ofrecen pagos muy por encima de lo que nosotros podemos pero, generalmente, luego les pagan la factura a 30 y a 60 días, mientras los pequeños tenemos que hacerlo a diario. Es difícil competir, pero es un negocio bonito", cuenta.

El denominador común de Ceres con otros fruver de su tamaño, y con Surtifruver de la Sabana, es la organización de las tiendas, la presentación de los productos y la agilidad en las cajas para los sistemas de pago. Aunque en los fruver pequeños no se reciben tarjetas de crédito, el cliente sale con su tirilla de compra impresa, en la que tiene la información completa de lo que pagó por cada uno de los productos.

"Este es un negocio de mucha perseverancia, pero yo creo que da para todo y para todos", sostiene Orjuela Pardo, quien maneja una nómina de 1.200 trabajadores directos, de los cuales, 26 están en el cargo de gerentes y se encargan de coordinar el crecimiento estratégico de las compañía en cada una de las áreas.

Tradicionalmente, este tipo de negocios se mueve con cero endeudamiento. "Nosotros siempre hemos sido enemigos de trabajar con dinero prestado", cuenta otro de los miembros de la familia Orjuela. Sin embargo, esta vez, los dueños de Surtifruver decidieron recurrir a la banca para solicitar un préstamo por $32.000 millones, es decir el 80% de los $40.000 millones que tienen presupuestados para la inversión de este año.

Dentro del modelo de negocio de Surtifruver, comprar los terrenos para construir los locales es mejor que un arrendamiento. Por esta razón, parte del presupuesto ya está invertido en terrenos para los almacenes que se abrirán este año: uno en la calle 85 con carrera 14; otro en la calle 76 con carrera 11, uno más en la Av. Eldorado con Avenida Ciudad de Cali, todos en Bogotá, y un primer establecimiento en Cali. Orjuela está en negociaciones para abrir en 2009 una tienda en el sector de Ciudad Salitre y otra más en Medellín.

La tendencia es a que en los próximos cinco años haya una mayor organización en el negocio y que surjan competidores de un tamaño similar al de Surtifruver. Algunos analistas perciben una desaceleración en el consumo de alimentos, pero los Orjuela sienten que no es así. "Lo que pasa es que la gente está cambiando sus hábitos de compra". La percepción de Ochoa es la de que las personas van menos veces a las tiendas. "Nosotros recibíamos 450 clientes diarios en el primer semestre de 2007 y hoy la cifra ha bajado a 280 diarios. En muchos casos vemos que la gente hace más mercado en un solo día". Pero mientras el debate continúa, la competencia sigue creciendo porque el consumidor moderno busca mejores espacios para hacer su mercado.
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