| 3/4/1998 12:00:00 AM

Cables enredados

El choque con la Comisión Nacional de Televisión le cae en un pésimo momento a TV Cable: justo cuando se está expandiendo.

Que TV Cable sacó un as bajo la manga al establecer una red de fibra óptica para prestar sus servicios de televisión, es un hecho. Este proyecto la disparó automáticamente al negocio de las telecomunicaciones, ya que le abrió perspectivas para la prestación de servicios de internet, transmisión de datos e, inclusive, telefonía local.



Pero la compañía, que se encuentra en medio de un salto tecnológico enorme, se estrelló contra el regulador. A la vieja pelea que sostiene contra la falta de acciones gubernamentales para controlar la piratería de programación, le salió una nueva pata. La Comisión Nacional de Televisión, CNTV, decidió pedirle que le devuelva las 12 frecuencias de UHF por las que transmite su señal.



Y como si fuera poco, la posibilidad de que las parabólicas y los operadores informales de cable queden amparados en los canales comunitarios, hizo que inversionistas extranjeros interesados en comprar TV Cable se pusieran "tímidos". Nunca antes los socios de la compañía habían contemplado la posibilidad de aliarse con un tercero.



Frecuencias en disputa



La pelea con la CNTV por las frecuencias tiene su origen en un problema de interpretación.



En sus inicios, la compañía prestaba sus servicios únicamente en las frecuencias de UHF que le adjudicó el gobierno al consorcio RCN, Datos y Mensajes y a Gramacol (Caracol, RTI y El Tiempo), firmas que se unieron para integrar TV Cable. Sin embargo, con la llegada de la fibra óptica, empezó a prestar el servicio en esa red. Ahora, la Comisión ha pedido que le sean devueltas las frecuencias UHF.



La historia empezó hace cuatro años, cuando TV Cable se anticipó a pedirle al entonces ministro de Comunicaciones, William Jaramillo, la prórroga del contrato. Como no obtuvo respuesta, se aplicó el silencio administrativo. Lo mismo sucedió cuando se posesionó Armando Benedetti.



Llegó 1996, se venció el término del contrato original y TV Cable continuó girando trimestralmente a la CNTV el 10% de sus ganancias brutas, lo que equivale a unos $1.000 millones, como quedó pactado en el contrato.



Pero el "silencio administrativo positivo" sobre el cual estaba funcionando la prórroga se alteró en agosto del año pasado, cuando la Comisión envió un proyecto de formalización de la misma. En él se exigía la devolución de los canales y el pago de $2.000 millones.



Desde ese entonces se han desatado fuertes enfrentamientos entre el ente público y la empresa privada, que llevaron a ésta última a pedir que el Consejo de Estado examinara el caso.



La solución de la disputa tiene toda clase de implicaciones. Por una parte, sólo la mitad de los suscriptores de la compañía tiene fibra óptica, por lo que entregar los canales le representaría a la empresa una fuerte pérdida de participación en el mercado.



Por otra, la próxima adjudicación de canales comunitarios y por suscripción podría hacer que la Comisión esté necesitando frecuencias para repartir y que haya encontrado la excusa perfecta para hacerse a 12 que no estaban en su lista. La motivación de la Comisión para cambiar los términos es fuerte y TV Cable lleva las de perder. Dinero intentó comunicarse con los miembros de la Comisión para recibir sus comentarios sobre este punto, pero no obtuvo respuesta de ellos.



Contra piratas



Aunque la pelea contra los operadores ilegales de cable y las parabólicas lleva años, en los últimos meses alcanzó dimensiones mayores. Una muestra de ello es el aviso que sacaron el domingo 22 de febrero en El Tiempo las 12 principales multinacionales de entretenimiento, denunciando el robo de señales y la tolerancia de la Comisión Nacional de Televisión ante estos hechos.



Los firmantes, propietarios de 30 canales, son Discovery Channel, Turner International, MTV, ESPN, HBO, Latin American Pay Television Service, United Family Communications, Fox, USA Networks, Playboy, Gems y el Grupo Cisneros.

En el aviso sorprende la referencia directa que hacen a que "la Comisión Nacional de Televisión no ha tomado ninguna medida", una aseveración que surgió porque las denuncias de piratería no han tenido trámite, debido a que la CNTV no ha definido un procedimiento para ejecutar las sanciones pertinentes.



Y esto tiene muy molestas a las programadoras porque, por un lado, no les pagan los respectivos derechos de autor y, por otro, frenan el crecimiento de los operadores legales.



La diferencia en costos entre unos y otros lleva a que la brecha entre las tarifas sea abismal. Mientras los operadores informales cobran en promedio $10.000 mensuales por sus servicios, las firmas que cumplen todas las obligaciones cobran unos $40.000. Y la diferencia se amplía aún más si se tiene en cuenta que el 35% de los costos se pagan en dólares.



Por eso, la principal batalla que TV Cable ha librado es contra los operadores informales. Y en estos momentos, además de la competencia desleal, tiene un motivo adicional de preocupación. La empresa estaba escuchando propuestas de inversionistas interesados en adquirir parte del negocio, pero ante la posibilidad de legitimar a las parabólicas por medio de canales comunitarios ­supuestamente sin ánimo de lucro­, muchos de los inversionistas han endurecido sus propuestas.



Pierden interés



Si bien durante la historia de TV Cable con frecuencia ha habido inversionistas interesados en ingresar al negocio, al parecer los socios nunca habían estado tan dispuestos a escuchar ofertas como lo estuvieron el año pasado.



Resulta que cuando Caracol decidió unirse con Carvajal en DirecTV, rompiendo un pacto de caballeros entre los socios de TV Cable, se empezó a explorar la venta del 30% y hasta el 50% de la compañía a una firma que prestara apoyo estratégico y ayudara a distender las relaciones entre los socios actuales.



Aunque no se expresaron en esos términos, algunas personas cercanas a las diferentes compañías coinciden en afirmar que ése fue un resultado inesperado y positivo de la decisión de Caracol.



El hecho es que se aprovechó que Keagan Corporation avaluó la compañía en US$170 millones, para empezar a escuchar propuestas. Entre los que demostraron interés estaban la Unión de Bancos Suizos, el Chase y Bankers Trust. Pero con la debilidad de la regulación, los interesados decidieron frenar su entusiasmo inicial.



El futuro



A pesar de los tropiezos que ha tenido en el negocio de la televisión, el futuro de la compañía es promisorio, ya que la instalación de la fibra óptica le abrió una inmensa gama de posibilidades que apenas ha empezado a explotar.



Actualmente, la red de fibra óptica cubre el 35% de Bogotá, proyecto que demandó una inversión de unos US$50 millones. Con este tendido empezó a prestar los servicios de internet por medio de Cablenet que, con cinco meses de operación, tiene 1.500 suscriptores. Las proyecciones indican que al finalizar el año habrá aumentado su base a 8.000. Un giro interesante que le dio a este negocio fue crear paquetes especiales para empresas, un sector con altas posibilidades de crecimiento.



Pero lo más interesante es lo que se viene en camino: el servicio de última milla, en otras palabras, la conexión entre el usuario corporativo y los operadores internacionales. En este campo, que se refiere ante todo a la transmisión de datos, se enfrenta a competidores como Americatel, Colomsat, Impsat y Teleductos.



Y aquí surge un nuevo problema. Como el presidente de Americatel entró de suplente a la junta directiva de TV Cable, algunos miembros consideran que "nadie sabe de qué hablar" en las reuniones, porque, si bien no dudan de sus capacidades y de su rectitud, no deja de haber un conflicto de intereses.



Un nuevo negocio en el que TV Cable está pensando, es la telefonía local. En este momento está armando la compañía que va a operar el servicio y que tendrá los mismos socios que su gestora. Todos estos planes hacen pensar que, en unos cinco años, la televisión, que era la actividad central de la compañía, no le aportará ni la mitad de sus ingresos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?