| 8/18/1998 12:00:00 AM

Business is business

Los Capriles ­dueños de una cadena venezolana de periódicos que es famosa por sus ataques contra Colombia­ son los nuevos magnates del sector eléctrico en nuestro país.

Electricidad de Caracas acaba de convertirse en la segunda empresa más grande de distribución de energía en Colombia, al adquirir junto con Houston Energy Industries las ocho electrificadoras de la Costa Atlántica.



Esto significa que pasa a manejar el 23% del mercado eléctrico nacional, ya que hace unos meses había adquirido la Empresa de Energía del Pacífico, Epsa. Sólo Codensa, la distribuidora de Bogotá, la supera en participación de mercado.



Pocos colombianos, sin embargo, han notado que entre los principales accionistas de Electricidad de Caracas está una de las familias que más ha combatido a Colombia en Venezuela. Se trata de los Capriles, un importante grupo empresarial con intereses en la industria editorial, la banca y el sector inmobiliario.



Los Capriles son dueños de Ultimas Noticias, el diario de mayor tiraje en Venezuela, y de El Mundo, el único vespertino de Caracas. Con estos dos medios de comunicación, de corte sensacionalista y que cuentan con alta aceptación entre las clases media baja y baja en Venezuela, se han convertido en importantes formadores de opinión entre el gran público, aunque no tienen un papel destacado dentro de los medios consultados por la clase dirigente.



Sus diarios mantienen desde hace años una posición editorial que cultiva y aprovecha el arraigado anticolombianismo de algunos sectores del vecino país. Su línea editorial destaca sistemáticamente desde un ángulo negativo los temas que tienen que ver con Colombia.



Entre los temas que más han explotado están el del diferendo sobre el golfo de Coquivacoa y el problema de los indocumentados. Por ejemplo, con motivo de la presentación del informe de la Comisión de Vecindad en julio pasado, que pasó inadvertido en Colombia, El Mundo hizo un amplio cubrimiento del evento, con titulares como "Gato encerrado en declaraciones sobre acuerdo honorable con Colombia", "Delimitación honorable espera Colombia en despojos hechos en Venezuela", "Venezuela no necesita acuerdos honorables con Colombia sino restitución de sus derechos" y "Posiciones complacientes de negociadores alientan voracidad neogranadina". Este fue un cubrimiento típico del tema colombiano.



Los Capriles también son dueños de Editorial Elite, que publica Venezuela Gráfica, Páginas, Elite y Alarma, revistas con menos contenido político. Además, poseen la Distribuidora de Publicaciones Capriles ­Dipuca­ y la rotativa Grabados Nacionales.



En Electricidad de Caracas, considerada como un indicativo que marca precios en el mercado bursátil venezolano, los Capriles poseen alrededor del 14%. En Sivensa, la principal siderúrgica del país, tienen el 4% de la propiedad, y en el Banco Mercantil, que tiene sucursal en Colombia, tienen poco menos del 15%.



Si bien en Colombia ser propietario del 14% de una compañía no es significativo, porque no da el control de la empresa, en Venezuela las cosas son distintas. La propiedad accionaria en las empresas está menos concentrada como regla general y no se necesitan grandes participaciones para tener poder de decisión en las empresas.



Aparte de su amplia trayectoria en el periodismo, la familia Capriles está hoy en el primer plano por una feroz lucha interna, en la que se decide la repartición de la herencia del patriarca fallecido hace dos años. Curiosamente, la compra de las electrificadoras de la Costa colombiana y la decisión judicial sobre la herencia se produjeron con contadas horas de diferencia.



El magnate



El imperio industrial fue formado a pulso por Miguel Angel Capriles Ayala, quien lo condujo durante 40 años, literalmente hasta su muerte, que ocurrió el 30 de mayo de 1996.



Este personaje, que se caracterizó por su radicalismo, sus posiciones fuertes, su soberbia y su falta de límites a la hora de dar peleas, se convirtió el mismo día de su muerte en el protagonista de una novela que enfrentó a dos mujeres que fueron sus esposas, con sus respectivos hijos, en una encarnizada pelea que dividió a la sociedad venezolana y desplazó a la familia de las páginas sociales a las judiciales. El motivo no era nada despreciable: una fortuna estimada entre US$500 y US$700 millones.



Sangre de lobos



El mismo día en que se publicó la compra de las electrificadoras de la Costa, la Corte Suprema de Justicia de Venezuela le otorgó a Carmen Cecilia López, la primera mujer de Capriles, el 50% de la herencia, y a los siete hijos de ésta, otro 39%.



Con esta decisión, de carácter irrevocable, se puso fin a dos años de peleas que, si bien enfrentaron públicamente a los dos hijos varones del patriarca, Miguel Angel Capriles López y Miguel Angel Capriles Cannizzaro, no lograron romper la unidad que los dos medio hermanos mantuvieron en el manejo de los negocios.



Lo que queda por definir es cómo se van a repartir los bienes que componen la herencia. Los más codiciados son los medios de comunicación que, además de beneficios económicos, otorgan un gran poder político a la familia Capriles.



Incluso, en una de las etapas de la pelea, se acudió al gobierno para que le adjudicara un noticiero de televisión a la segunda esposa del legendario periodista, con el fin de zanjar las disputas. Sin embargo, el gobierno tomó la decisión de no meterse en una pelea que polarizó a los medios de comunicación venezolanos y enfrentó a los líderes de los grandes grupos empresariales, que tomaron partido a favor de uno u otro bando de la familia.



Los ganadores, los Capriles López, contaron con el apoyo de importantes figuras como el conocido Bloque de Armas, del viejo Armando de Armas, que tiene gran influencia. A pesar de que el viejo Capriles y él se odiaban, al parecer cesaron las enemistades cuando aquél murió. Los Mendoza Giménez y Mendoza Pocaterra, de la Organización Polar, también apoyaron a los López, ya que tenían nexos con el fallecido yerno de Capriles, quien fue su socio en el Provincial por medio del Grupo Financiero Confinanzas.



Pero los perdedores, aunque menos relacionados con el mundo político y económico ­la sociedad venezolana no perdonó que Magaly Cannizzaro fuera 25 años menor que su esposo y de una condición social diferente­ también tuvieron quien los defendiera. La revista Exceso, el diario El Nuevo País de Rafael Poleo y el económico Reporte, el banquero ex presidente del Provincial, José María Nogueroles, y Juan Carlos Escotet, presidente del Banesco, les dieron permanente apoyo.



Todo es válido



La pelea por la fortuna del combativo periodista se inició seis horas antes de la muerte de Miguel Angel Capriles Ayala. El 30 de mayo de 1996, su primera esposa presentó una demanda para quedarse con el 50% de los bienes de su ex marido ante el Juzgado Sexto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito del Distrito Federal. Carmen Cecilia López alegó que tenía derecho a la herencia, ya que la sociedad conyugal nunca se liquidó legalmente.



La segunda esposa, Magaly Cannizzaro, quien para ese entonces llevaba 30 años de casada con Capriles, naturalmente objetó esta demanda.



Para llegar a la decisión que les dio a los primeros descendientes el 89% de la fortuna familiar, se llegó a extremos como la exhumación del cadáver del viejo Capriles, ya que Miguel Angel Capriles López solicitó pruebas de paternidad, por considerar que su medio hermano Miguel Angel Capriles Cannizzaro podría ser hijo de Rafael Poleo, fundador del periódico El Nuevo País, quien supuestamente había sido amante de Magaly Cannizzaro.



A esta jugada le siguió el traslado de los restos del viejo Capriles a un nuevo sitio por parte de Magaly Cannizzaro, lo que contribuyó a alborotar aún más el avispero.



Más tarde, Miguel Angel Capriles Cannizzaro logró que el Tribunal 12 primero legal impusiera un auto de detención en contra de la primera esposa de su padre por los delitos de estafa y fraude, alegando que ésta trató, 16 años después de haberse divorciado, de obtener "un provecho injusto en perjuicio de los derechos conyugales de Magaly Cannizzaro de Capriles", según reseña el diario venezolano El Nacional.



La medida se extendió a sus siete medio hermanos, por considerar que cobraron "ilícitamente" US$3,2 millones sin que la asamblea de accionistas de la empresa Valores y Desarrollo ­Vadesa­ hubiera autorizado dichos pagos.



Esta decisión, como los demás episodios del proceso, escandalizaron a la sociedad venezolana. Sin embargo, la sala penal de la Corte Suprema de Justicia revocó la medida el pasado 5 de agosto, el mismo día que se hizo la nueva repartición de la herencia.



Aunque el máximo tribunal venezolano dirimió el conflicto entre las dos familias, desde ya se anticipa que los perdedores no se van a quedar con los brazos cruzados y que todavía les quedan fuerzas para seguir combatiendo.



El mensaje de los abogados de los Capriles Cannizzaro al conocer la decisión anticipa que habrá nuevos episodios en esta novela: "dicha sentencia es nula, por haber sido dictada estando pendiente la recusación de los magistrados". En efecto, todos los magistrados de la Sala Civil de la Corte Suprema fueron recusados el pasado martes 4 de agosto, teniendo que rendir el informe respectivo a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia y separarse de la causa en cuestión hasta tanto sea decidida la misma. Sin embargo, la sentencia fue 'sacada' al día siguiente de haber sido recusada toda la Sala.



Sólo falta ver qué nueva estrategia va a esgrimir cada uno de los bandos antes de que la fortuna del combativo periodista quede definitivamente en manos de alguno de sus descendientes.
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